Regreso

1014 Words
Definitivamente en este momento me siento la favorita de Dios, tal vez después de haber recibido una bala, y casi morir ahogada parecería que no, pero acabo de besar al personaje principal de mi libro, y escribo libros de romance. ¡¡ROMANCE!! ¿Acaso podría ser más perfecto? ─se gritó internamente a sí misma. ─Señor. ─dice desde fuera Charles, mientras toca la puerta. Avergonzado, evasivo y notoriamente nervioso se aleja rápidamente de Ángel. ─Pasa. ─dice cubriendo su boca con una de sus manos, mientras le da la espalda a Ángel. ─Todo está listo. ─dice de pie en la puerta. ─Bien. ─se gira a Ángel, quien aún no sale del asombro, sin mirarla. ─no se tarde. ─dice, sale de a habitación, y Charles va tras él. ─claro. ─alcanza a decir antes de que la puerta se cierre por completo. Ese beso se me llevó hasta el alma, como se nota que no he tenido sexo en seis años, y el muy desgraciado besa increíblemente delicioso, ¿como puede ser tan, de mi libro? ─se deja caer sobre la cama. ─Es absurdo. ─entra rascando su cabeza con duda. ─¿señor? ─pregunta confundido. ─Déjame solo. ─ordena y este así lo hace. La condición de Ángel no es estable hasta que la revise el médico, por lo que se apresura a cambiarse sin verse a sí mismo, y sale enseguida de la habitación, mientras espera por ella al final del pasillo, antes de bajar las escaleras, para ayudarle en caso de que ella lo necesite. Charles se para junto a él como acostumbra para seguirlo a donde vaya, y nota lo pensativo que está Edward. ─Sé honesto. ─se voltea a él y este asiente. ─¿me veo nauseabundo? ─señala su rostro. ─¿como puede besar de esa manera a alguien... ─No señor. ─lo detiene. ─no hay marcas en su rostro. Solo se ve algo mayor, a como la vi la ultima vez. ─sonrie con orgullo. ─No bromees con eso. ─lo regaña. ─No lo hagas... ─niega viendo a su alrededor intentando en que reflejarse, pero sabe que él mismo mandó a sacar todos los espejos de su casa. Charles saca su teléfono, activa la cámara y se lo entrega. Sus ojos enrojecen al ver su lo que sería su reflejo, Ángel tenía razón, no se ve como alguien repugnante, aunque ver la cicatriz en su ceja lo devuelve a ese momento. Ella se levanta enseguida, pone ropa seca, recoge su cabello y sale de la habitación, camina por el pasillo asumiendo que deberá esperar a Edward, pero se sorprende al ver que la está esperando, pero no se ha vuelto a poner la máscara. En cuanto él la ve, el beso es todo lo que invade su mente. ─déjame ayudarte. ─la toma en brazos y baja con ella en los brazos por la escalera. ─Entonces... ─susurra mientras baja. ─¿ya no habrá más mascara? ─pregunta traviesa. ─Entonces... ─suspira mirando a todos lados. ─¿El beso era una especie de felicitación por ello? ─pregunta, apenas arqueando las comisuras de sus labios. Esto se está poniendo peligroso muy rápido, no puedo dejar que mis emociones me ganen, esto terminará pronto. En un par de semanas estaré en mi casa, con mis hijos, con un trabajo promedio y un sueldo básico. ─Ten cuidado. ─musita dejándola muy despacio en el asiento. Se da la vuelta de prisa y entra justo a tiempo para ayudarla con el cinturón de seguridad. Charles, quien yace en el asiento del conductor, ve con discreción como Edward ve a Ángel, cuando ella no lo ve y viceversa, pero ninguno de los dos a dicho una sola palabra. ─Señor, entraremos por la parte trasera, la prensa se amotinó en el frente. ─advierte y este asiente. ─¿La prensa?, ¿porque había prensa en el hospital? ─pregunta muy nerviosa. Algo que le había ayudado hasta ahora, era el hecho de que nadie de su entorno sabía que se había casado, ni siquiera su esposo, ya que la notificación es por correo, y de modo que no había llamado para insultar o despreciar como de costumbre, seguramente no lo sabía. Y el hecho de que la prensa estuviera allí, o que de alguna manera alguien se enterara, no haría fácil para ella su regreso. ─Esto tiene la firma de mi padre por doquier. Que bueno que te dio tiempo de evadirlo. ─Señala la entrada. ─¿esto en que beneficia a su padre? ─pregunta al ver a lo lejos a la prensa, realmente hay muchas personas amontonadas en la entrada, todos expectantes con sus cámaras listas. ─Presiona, es lo que hace. ─bufa sacando una sombrilla debajo de su asiento. Charles se detiene muy cerca de la puerta del ascensor, Edward baja y abre la puerta, bloqueando la vista incluso de las cámaras de seguridad, de la entrada. ─La privacidad es más factible dentro. ─dice en cuanto las puertas se cierran. Edward sabía, que el hecho de llegar al hospital y ser expuesta a la prensa le afectara a Ángel, ella no lo haría, y quiso hacer de ello más cómodo. ─Gracias. ─susurra de pie junto a él. ─¿siente algún malestar?, ¿cabeza?, ¿pecho?, ¿algo? ─pregunta Charles para romper la tensión del momento. ─La cabeza y el pecho... ─musita. ─pero es raro, siento que mi garganta arde, y... Edward casi como un impulso carraspeó, llamando la atención de lo presentes. ─¿Se siente bien, señor? ─pregunta para disimular, pero la tensión vuelve a formarse a su alrededor. ─Nada importante. ─niega evadiendo la mirada de ella. ─Si se resfrió por estar tanto tiempo mojado, debería hacer que el médico lo revise también. ─dice ella evadiendo su mirada. Charles muere de ganas de preguntar qué es lo que pasa y porque tanta tensión, pero están casados, y se puede notar que se están enamorando, pero él no dice nada, y ella parece evitarlo. antes de poder decir algo más, las puertas del ascensor se abren. El médico los recibe, y los dos reciben atención médica, aunque la de él es más superficial.
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