─¿Sucede algo?. ─pregunta a Charles acercándose rápidamente a él, poniéndose cubriendo con su cuerpo a Ángel.
Ángel deja escapar un largo suspiro mientras mira fijamente al anciano sin pestañear.
─no sucede nada. ─niea con la cabeza, da media vuelta y sale sin decir nada, mientras el anciano con una gran sonrisa ve como la ha puesto a dudar con su propuesta, pese que no ha confirmado nada, tiene la esperanza de descubrir la farsa muy pronto.
Ángela no dice absolutamente nada en todo el camino, lo que le parece demasiado extraño a Charles, ya que la última vez ella tarareaba, susurraba o miraba por la ventana con curiosidad, lo cual es algo común durante su trayecto hacia la casa, pero ahora no había nada de eso. Ella estaba en silencio, con la mirada perdida recostada sobre el asiento, pero tanto silencio después de un acercamiento con el anciano no podía ser bueno.
─Señora Argento, disculpe mi atrevimiento, pero... ¿el señor Argento padre, le ha dicho algo? ─pregunta cuando ya están en la ciudad.
─nada que valga la pena recordar. ─susurra con hastío, volteando su mirada a la ventana.
─lamento mucho la situación que se dio en el pasillo, debía estar más atento y evitar que la lastime. ─dice en referencia a cuando la tomó del brazo con fuerza. La expresión de ella en ese momento, demostró que realmente le dolió.
─No se preocupe. ─niega con la cabeza aún un poco distraída. ─No estoy acostumbrada a quedarme quieta o callada, así que supongo que después de mi advertencia de ahora, no volverá a molestar, o por lo menos dejará de creer que si lo intenta no voy a responder con lo primero que tenga la mano, así le haga mucho daño. ─musita inusualmente tranquila.
Charles es exageradamente observador, y desde que ella había entrado en la vida de su jefe, había sido aún más meticulosa, leyó todo sus libro, aprendía a reconocer como actuaba y por qué, y era claro que algo sucedía, aunque aun no sabia que era, estaba seguro que tenia que ver con el anciano y si tenia que ver con el, definitivamente afectaría a Edward.
─¿advertencia?. ─se detiene y se voltea. ─¿qué es lo que le ha dicho?. ─pregunta con curiosidad, intenta descifrar más de lo que hace o cómo lo dice, que lo que dice.
─Fuí clara cuando le dije que no me importa quién sea él, si intenta ponerme una mano encima, voy a tomar lo primero que tenga a mi alcance y lo voy a golpear hasta que deje de moverse. ─suena muy amenazante.
Esto lejos de causarle gracia, esta vez le dio algo de escalofríos a Charles, en realidad no sabía en qué clase de persona era Ángel antes de hacer toda esta treta, así que cualquier cosa que pudiera hacer realmente era impredecible, aunque el que ella dijera que golpearía al anciano realmente no sonaba tan descabellado.
─¿y él que le ha dicho?. ─pregunta con curiosidad, intentando sacar información.
─Dijo cosas que prefiero no recordar, pero creo que le quedó bastante claro que no me quedaré quieta. ─sonrie con disimulo. ─ante nadie... ─musita.
─Señora Argento. ─conduce despacio. ─puedo hablar por mí si le digo que, el hijo no se parece en nada al padre. ─dice esto en defensa de Edward, porque realmente intenta acercarlos. Él sabe que tener una amistad con ella no le haría para nada mal, sobre todo porque le ha dicho que realmente está interesado.
─No quiero sonar grosera. ─voltea a verlo. ─pero aún no sé de qué tratará la reunión, y no tengo cabeza para nada más que no sea eso... ─musita volteando nuevamente su mirada a la ventana.
La manera en la que de mala gana evade el tema, no es bueno, pero sabe que de insistir y presionar sobre el tema se delata por sí solo.
─llegamos. ─se detiene afuera del edificio de la editorial. ─espere aquí un momento. ─dice bajando del auto rápidamente hasta llegar al otro lado y abrir la puerta para ella. ─si no le molesta, el señor me ha pedido que la acompañe en todo momento, para evitar cualquier tipo de especulación. ─dice y ella siente.
Ser escoltada por un asistente es algo raro, no puedo sacarme un moco o rascar mi trasero porque él está tras de mi.
Tan pronto se abren las puertas del ascensor, él da un paso adelante para abrir la puerta para ella como acostumbra con su jefe.
─No, no es necesario. —balbucea avergonzada.
—Mi obligación en este momento, es protegerla y prever sus movimientos como lo haría con el señor Argento. —dice abriendo la puerta de la sala de conferencias.
—gracias. —sonríe amable. —Buen día. —dice al ver más personas de las que esperaba.
—Bienvenida. —se levanta el director de la editorial, mientras todos la ven asintiendo.
—Bueno, ahora estoy aquí, díganme, ¿que es eso ya urgente que decir? —pregunta mirando a todos en la mesa.
—Felicidades por su recientes nupcias. —dice la representante de la aplicación de libros. Fue bastante incómodo para ella al sentir la tensión que se formó al rededor en cuanto lo dijo.
—Gracias... —mira directamente a la representante.
—El señor aquí. —señala a un hombre junto a ella. —es el abogado de la empresa. Para ser más exactos, es mí representante. —enfatiza con cierto tono amenazante. —dadas sus recientes nupcias, podríamos estar en un dilema legal...
La mirada de Ángel la delta, está asustada, confundida y no sabe que decir, algo que Charles puede notar pese a estar a un costado, y se acerca con suma seguridad.
—Las nupcias recientes de mi cliente, no afecta en nada al contrato que firmó con la editorial. Ya que según el contrato, ustedes autorizaron la creación, venta y distribución de la obra bajo su autoria, con la editorial, misma que revocó su petición en cuanto empezó el problema legal por difamación. —dice dejando a todos en total silencio.
—Al crear el libro en la platafaroma, hay varias especificaciones para publicarlo, y una de ellas es "fantasía" que no es real. Al contrario nupcias, ¿que tan cierto es eso? —le entrega una copia de su contrato.
—Mi cliente seha presentado a esta reunión urgente con esperanza de que fuese algo cordial, como lo ha sido las últimas reuniones, en las que ustedes. —señala a los directivos —eran humanos y amables con una artista, pero... —hace un ademán ayudando a levantarse a Ángel. —dada las hostilidades, nos tomaremos un par de minutos. —la guía fue de la sala de juntas.