VIVENKA GÜNTHER
Habían pasado dos meses, dos meses tan intensos, mis hormonas se encontraban cada vez más descontroladas, me sentía triste, a veces hasta muy deprimida, ya no sabía cómo sentirme realmente. Cada vez que veía a Amalia, mi hermanita menor, me ponía a pensar cómo sería si Blaz no estuviera aquí en su momento, que no supiera de la existencia de su futuro hijo o hija, se me ponía la piel de gallina de tan solo pensarlo, estos meses habían sido tan exhaustos, mi estómago ya se notaba mucho, lo cual era curioso pues solo tenía dos meses y dos semanas. Lloraba algunas veces en las noches, encerrada en mi baño, con tal solo pensar de que Blaz nunca llegue a conocer a su hijo o hija, o que hasta se terminé casando con otra, se me parte el alma entera en pedazos, siento como mi corazón también se parte en trozos y se lo dan de comer a los perros
—Me duele la cabeza- susurré, en eso mi madre ingresa y me sonríe triste, ella sabe muy bien cuánto estoy que sufro por no saber nada de Blaz, según ella es lo mejor para mí pero no estoy segura de eso, más bien, más crece mi angustia
Mi madre se me acerca y se sienta al frente mío en mi cama, me sonríe triste y termina por suspirar
—¿Te estoy torturando no es así?, tienes una expresión que estar aquí es como estar con la misma muerte- reí, a pesar que ella lo había dicho de broma, pude notar como se entristecía, no es como si no me gustará estar aquí, el problema era otro. Sin Blaz, me sentía como un ave sin alas, y creí que ella lo entendería perfectamente, por su amor hacia Omar. Pero también entiendo que ella quiere protegerme, pero me siento inútil aquí, como si mi vida poco a poco se estuviera esfumando
—Me gusta estar aquí, pero me gustaría más que Blaz sepa de mi existencia, me pone muy triste pensar que él aún cree que estoy muerta y yo aquí sin hacer nada, me siento una inútil
—Tienes que cuidarte, no solo por ti, si no también por aquel bebé que llevas en tu vientre- miré hacia otro lado, no me lo tiene porque repetir siempre, eso ya lo sé perfectamente, pero quiero a Blaz, maldita sea. Él es el único que me hace sentir segura y no es que sea malagradecida pero el hombre que amó está casi al otro lado, muy lejos de mi y me siento fatal
—¿Crees que no lo sé?. Solo pido que Blaz sepa de mi existencia y la del bebé, solo eso. Estoy muy agradecida de que me salvaran, pero este no es mi lugar, aquella estúpida familia feliz que quieres formar ya la tienes, yo ya no formo parte. Mi familia es Blaz, es mi esposo y estar lejos de él me sienta fatal, voy a terminar muerte de tristeza, así como tú eres feliz con tu esposo, yo quiere ser feliz con el mío, con él me siento más que protegida y no es quiera ser una malagradecida con ustedes pero... realmente lo necesito- parpardee sorprendida, había dejado salir todo lo que me había estado conteniendo por esos meses y se sentía tan bien, sentía aliviado después de tanto tiempo, había tenido la mirada baja así que la subí y noté como ella me miraba con los ojos llorosos, suspiré, no había sido mi intención que mis palabras le doliesen, noté como ella se mordió el labio, parpardeo y me sonrió triste
—Yo... también tengo algo que confesarte, bueno.. llevas solo dos meses aquí, y se sentía tan bien que estés con nosotros luego de mucho tiempo, realmente te quiero cariño, yo... solo quería que estés más tiempo con nosotros antes de poder decirle a Blaz- entonces entendí lo que trataba de decirme, ellos pidieron haberle dicho a Blaz desde un principio, pero sabían que luego ya no podrían verme seguido cuando le dieran a conocer la noticia a Blaz, pues yo residía en Alemania y ellos residían aquí en Turquía, le agarré las manos
—Yo también los extrañé mucho, pero llegará el momento en el que estemos juntos, tal vez ustedes vayan a Alemania, quién sabe lo que puede pasar en estos meses o años, podemos encontrar la manera de vernos seguido, pero por favor ya díganselo de una vez, no soporto está espera- ella asintió y se limpió sus lágrimas con el dorso de su mano pues recién se había dado cuenta que al fin y al cabo había terminado derramando lágrimas
—Tienes razón, no tengo derecho en alejarte de él, es tu vida. Él es tu esposo y por más familia que quiera crear, allá es tu lugar. No aquí- le sonreí y asentí.
—Ven, vamos a agarrarle a aquel teléfono y a llamarlo- sonreí muy feliz y me calzé mis tacones bajos y ambas bajamos las largas y enormes escaleras de la mansión para dirigirnos al salón principal
El corazón me palpitaba a mil, ¿Cómo reaccionaría? ¿Me creería? ¿O me colgaría?, rogaba a Dios de que lo tomara con calma y que me dijera que me amaba, que me había extrañado tanto y que vendría por mi de inmediato
Los dedos me hoemiguearon por la emoción del momento, esto era tan sub-real, sentía que estaba en una enorme burbuja y deseaba que nadie la rompiese, me mordí el labio emocionada e intentando de ocultar mi emoción, ¿Seguiría siendo su misma voz? ¿Reconocería la mía de inmediato?
Como una niña pequeña corrí hacia el teléfono que se encontraba en la sala, estaba por marcar pero mi madre me detuvo, negando con la cabeza. La miré frunciendo el ceño, ¿Acaso me había mentido, solo para lograr que salga de mi habitación y de la tristeza que me consumía?
—Ese no, lo pueden interceptar. Hay algunos otros teléfonos guardados en aquellos cajones, toma cualquiera y si quieres privacidad puedes pasarte por toda la mansión, ese número de cualquier manera no se podrá localizar- sonreí emocionado y como niña chiquita empecé a buscar en los cajones, agarré uno de los teléfonos y sonreí victoriosa. Me acerqué y la abracé ella río y me correspondió el abrazo
—Solo quiero que seas feliz, nunca lo dudes Vivenka. Eres mi hija mayor, mi amor tesoro. Te amo mucho- sonreí y le di un beso en la mejilla
—Y a ti mamá- con eso me separé y me fui feliz con el teléfono en la mano, suspiré y con los dedos temblorosos empecé a marca el número que me sabía de memoria y yo rogaba de que no se lo hubiese cambiado
PRIMER TONO
SEGUNDO TONO
TERCER TONO
CUARTO TONO
QUINTO TONO
Ya había perdido la esperanza hasta que se escuchó una voz al otro lado de la línea, mi corazón me empezó a latir a mil y sentí como mi boca se quedaba seca
—¿Aló?- la voz inconfundible de Niklas, me hizo la más feliz del mundo, Niklas estaba vivo. No había muerto, estaba vivito y coleando, gracias a Dios susurré
—¿Aló?- me aclaré la garganta y dije lo primero que se me vino a la mente por la emoción
—Así que vivito y coleando, ¿Eh, Niklas?- escuché un grito al otro lado de la línea, hice una mueca esa no era la reacción que esperaba
—¿Cómo te atreves a fingir la voz de Vivenka, bastardo?- reí, ese sin duda es Niklas y me hacía sentir bien de que me defendía, de alguna manera claro
—Niklas, j***r soy yo. La estúpida que hizo un plan arriesgado y casi muere- lo escuché balbucear y luego su respiración se hizo agitada como si estuviera corriendo un maratón
—Mierda, ¿Vi-Vivenka enserio eres tú?- solté una carcajada, gracia a Dios Niklas estaba vivo. Hice bien en llamarlo a él, bueno... tenía la esperanza de que me contestara al número privado que él tenía
—Claro que si tonto, no estoy muerta pero ya luego te explicaré todo este loco plan- balbuceó y pronto le escuché gritar el nombre de Blaz, mi corazón martilleó en mi pecho
—¿Aló?, si esto es una maldita broma les juro que...- corté lo que estaba diciendo
—¿Acaso ya me olvidaste, Blaz?- por un momento hubo silencio hasta que un llanto desgarrador se escuchó al otro lado de la línea, mi corazón se apretó al escucharlo llorar y pronto las lágrimas brotaron de mis ojos y se deslizaron por mis mejillas
—C-Cariño, por favor dime que eres tú, dime algo que solo los dos sepamos- en mi garganta se hizo un nudo
—Aquella cápsula del tiempo que enterramos cuando tuvimos nuestro segundo encuentro, contenía algunas fotos nuestras y algunas letras de nuestras canciones favoritas y un anillo de diamantes- lo escuché sollozar y deseé tanto estar ahí a su lado, abrazarlo, besarlo, tocarle..
—¿Cómo? ¿Cómo es que estás viva? ¿Dónde estás?, ¿Te tienen en contra de tu voluntad?, dime dónde estás y voy ya mismo a traerte- la desesperación en su voz me hizo sollozar pero antes de lo que malinterprete me adelanté
—Es una larga historia, pero estoy bien y no, no estoy en contra de mi voluntad. De hecho, no sé si es seguro decirte. Este número podría estar vigilandose- lo escuché gruñir y se me hizo tan adorable
—Puedes estar segura que este número nadie sabe, bueno solo tú. Por favor, dime dónde estás. Iré a donde sea que estés, por favor dímelo- me mordí el labio, no podía decirle por teléfono que estaba embarazada además me gustaría ver su reacción al decirlo, y no creo que que haya problema que venga para acá, claro que vendría con suma discreción
—En Turquía, cariño. Estoy en Turquía- dije finalmente y lo escuché exclamar un mierda y como pude llegar hasta ahí
—No tengo la dirección exacta, básicamente solo quería escuchar tu voz, y saber si estabas bien, te prometo que te lo diré más tarde, hay personas con las que tengo que hablar para que llegues sano y salvo. Por cierto ya se de la restauración de la mafia, ten cuidado por favor, no quiero perderte y cuida bien a mi tía Freya. Cariño, tengo tanto que contarte pero ya tendremos tiempo para eso, solo quiero verte primero, quiero que estés a mi lado. Le dije al borde de un llanto desgarrador
—Cariño, te amo tanto. Llámame a cualquier hora, no me despegare de este celular, por favor no demores mucho. Quiero estar allí cuanto antes, y sobre la mafia no tengo idea como te enteraste pero descuida tomo precauciones, por favor no demores en llamada, oh y la ría Freya está muy bien, me ha contado como le ayudaste a descubrir quién era su hijo, ella también está ansiosa por decir la verdad de una vez por todas- asentí y luego recordé que no puede verme
—Te amo, mi amor. Te amo tanto, ya no falta nada. Hablaré con ellos y me dirán donde estamos y te llamaré para decirte todos los detalles- lo escuché suspirar y reír de felicidad, por inercia también sonreí, estaba tan feliz que podría hasta ponerme a cantar
—Te amo, llámame cuánto antes, te extraño tanto, todos te extrañan. Los guardaespaldas que ayudaste también te están esperando para seguir cuidándote- gemí de sorpresa y lo escuché gruñir al otro lado
—Están vivos, Dios santo. Estoy tan feliz, me alegra de que estén bien. Gracias, gracias por acabar con aquella angustia en mi corazón- seguía sollozando y sollocé aún más al escuchar que se encontraban sanos y salvos
—Gracias a ti, por devolverme la felicidad, no te imaginas lo feliz que me siento al saber que estás viva, que aún nos queda mucho más tiempo juntos, gracias cariño mío y prometo que después de esto no nos volveremos a separar jamás, tienes mi palabra- sollocé y me sorbí la nariz con el dorso de mi mano
—Y tú tienes la mía, no te imaginas lo triste que estuve todo este tiempo, y me alegra tanto que estés bien y los demás también. Si llegas a venir, te tendré preparado una enorme sorpresa- lo escuché reír y yo también me terminé contagiando por su armoniosa risa
—No lo dudes cariño, iré para allá en cuanto me digas la dirección exacta. No lo dudes, iré a por ti y te traeré de regreso y les agradeceré mucho a aquellas personas que te ayudaron, aunque aún tengo curiosidad como es que te hicieron pasar por muerte y terminaste allá- lo dijo en broma pero se escucha serio, reí
—Lo se cariño, te prometo que todas las dudas serán resultas, te amo te llamaré en cuanto pueda. Para planear como vendrás- suspiré de alivio y de escuchar su hermosa voz
—Te amo, no tarde por favor- reí
—Cuídense- me dijo que me amaba y terminé por colgar
Me deslicé por la puerta y me cubrí la cara con las manos y grité fuerte de la emoción, bajé corriendo pero teniendo cuidado en no lastimarme, esto sería fantástico. Solo tendría que convencerlo y eso era pan comido, pero lo que vi en la sala me dejó atónita, vaya mierda de sorpresas que nos da la vida
FUCK