23 Ondas electrizantes y un dolor de muerte

2171 Words
BLAZ HOFFMANN Nos había costado pero lo habíamos logrado, esto era tan sub-real, ver a Freya Günther, había sido una gran conmoción, ahora solo faltaba moverse entre las sombras, ya a estas alturas Raini ya debería estar al tanto de que Freya ya no era parte de su posesión oculta. Aún me dolía las costillas por el pequeño accidente de auto, creía que había sido Raini quien lo había mandado pero eso no parecía ser cierto, pues ella no tenía idea de que yo sabía, y eso nos ponían muchas dudas, pero tampoco era una sorpresa pues ya varios se había enterado en el mundo de las sombras de que se había restaurado el gran poder de la mafia Alma Oscura, era curioso como habían corrido las noticias a la velocidad de la luz, pero ya era hora. Afortunadamente mis heridas no eran tan graves y solo algunas personas estaban al tanto de mi pequeño accidente, felizmente no había llegado a la prensa pues lo mejor era mantenerme en las sombras, ya había sido bastante de que supieran que un familiar había fallecido. Miré a Freya Günther con una ceja alzada, ella estaba frente a mi mirando todo con suma atención, debía admitir que era hermosa, una belleza muy similar que todas las mujeres Günther poseían, lo que más se les caracterizaba eran los cabellos azabaches y los ojos rasgados, aquella mirada que daban era tan seductora pero a la vez de advertencia, había tenido muchos dolores de cabeza por culpa de las mujeres Rodríguez las mujeres Günther andaban avergonzadas pues las acusaciones que les habían hecho habían conmocionado a casi todo el país, pero pocos lo habían creído afortunadamente —Así que no estás loca- había sido todo un caso encontrarla, la habíamos encontrado amarrada y amordazada y con la mirada perdida en aquel sótano del manicomio, era curioso verla tan lúcida, pues no nos había hablado en todo el trayecto, no había dejado aquella fachada de mirada perdida y con alucinaciones, cuando por fin le había dicho que era el esposo de Vivenka Günther y que por ella habíamos logrado llegar a ella, fue ahí cuando la fachada cayó, aquellos ojos rasgados me habían mirado con esperanza y cariño y no era de menos, me había enterado por un balbuceo de ella de que yo era su nieto —No lo estoy, cariño- me fijo luego de un rato, se encontraba perfectamente aseada, vestida con un vestido largo color perla y unos tacones de punta del mismo color y con pequeñas perlas incrustadas en el tacón, se había cortado el cabello hasta la cintura y se había colocado un montón de cremas. Ya no había rastro de aquella mujer demacrada y mirada triste, ahora tenía en frente de mi a una mujer de mirada audaz y una labia que te dejaría con la boca abierta. Aún me sentía extraño que me diga cosas lindas, aún no le había hecho preguntas con respecto a que era su nieto pero debía hacerlo, tenía dudas al igual que Niklas y eso no me dejaba tranquilo —Se que tienes dudas, pero me gustaría que esté mi otro nieto también para que ambos me pregunten lo que quieren saber, sería más fácil y más directo para acabar con este asunto en ir a lo que importa- le miré sorprendido, aún no me acostumbraba a esa astucia que poseía, asentí a lo que dijo. Ella tenía razón, tanto Niklas como yo teníamos nuestras dudas —Ya no falta nada para que venga, tuvo que encargarse de... cierto asunto- evité decirle que tenía una sobrina nieta la cual nos había traicionado y él le estaba dando de caza entre las sombras, todos creían que él estaba muerto, y era lo mejor por ahora, pues no queríamos trabas en el camino. Debíamos actuar ya, haría justifica en nombre de Vivenka, por el amor que aún le tengo —Ya llegué, perdonen la demora- le sonreí a Niklas y él también me sonrió y se sentó a mi lado, para él también era incómodo todo esto, saber que Raini no era nuestra abuela era muy extraño y sobre todo había alivio, al fin y al cabo teníamos su apellido pero no éramos nietos de esa demente —¿Y bien? ¿Qué quieren saber exactamente?- preguntó con una sonrisa cálida, de inmediato le sonreí, su sonrisa era contagiosa y me recordaba tanto a Vivenka —¿Cómo es que tú eres nuestra abuela y no aquella demente?- preguntó Niklas curioso, Freya soltó una carcajada al escuchar como Niklas describió de demente a Raini Rodríguez —Había quedado embarazada de su abuelo, afortunadamente, quién aún no había perdido mucho la cabeza para ese entonces, había permitido que siga con mi embarazo. Tenía miedo de que lo terminara matando frente a mi, ella me había mentido por años, diciendo de que mi hijo había sido devorado por los tiburones. Gracias a Vivenka, esa hermosa muchacha había logrado que esa perra de Raini confiese de que ella había criado a mi hijo porque el de ella había fallecido en el parto, nos habíamos embarazado casi al mismo instante, yo le ganaba por unos dos meses. Ella tenía a mi pequeño escondido y cuando tuvo la ocasión, lo intercambió. Había vivido en una gran mentira por tantos largos años, casi tres décadas. Y ahora puedo sonreír, lograron encontrarme y por cierto ¿Dónde está mi hermosa sobrina? ¿Lograron salvarla también?, me había preocupado tanto pero nunca perdí la esperanza de que llegaran a tiempo, y también me alegra de que estés vivo Niklas, no te imaginas lo preocupada que estuvo Vivenka, mi pequeña estaba llorando pero había esperanza- bajé la cabeza al escuchar el nombre de mi amada, no podía evitar sentir tanta cólera. Me la habían arrebatado y por lo visto Freya no tenía ni idea, ¿Cómo decirle que había arriesgado su vida, para que ella fuera encontrada? ¿Cómo decirle que ella se había sacrificado por el bien de todos nosotros? ¿Cómo decirle de que ya no está? ¿Cómo decirle que ya no veía aquella hermosa sonrisa y aquellos vivaces ojos rasgados?, sonreí triste y miré de reojo a Niklas quien se encontraba con la cabeza hacia abajo, lo abracé y luego miré a Freya quién nos miraba confundida —No llegamos a tiempo, la dejaron ahogándose- le dije finalmente mirándole triste, sus ojos no tardaron en llenarse de lágrimas y a sollozar, colocó su mano izquierda en su boca y nos miró con tristeza, acto seguido se paró de su sitio y nos dió un abrazo sorpresivo. Al principio me tensé al igual que Niklas pero le terminamos por aceptar el abrazo, se sentía tan bien tener a alguien de apoyo, Raini y mi madre nunca había sido cariñosas, siempre estaban mirando a otras mujeres y diciendo cosas malas de ellas cuando veían que tenían mejor prestigio que ellas, nunca había sentido un amor maternal pero ahora sabía cómo se sentía, entonces me permití llorar, me permití desahogarme después de tanto tiempo, por fin tenía a alguien que sabía cómo me sentía, que sentía el mismo dolor que yo, que no era el único que estaba sufriendo por su pérdida, estaba llorando luego de mucho tiempo... y se sentía tan liberador —No están solos cariño, vamos a hacer justicia en el nombre de Vivenka Günther, ella siempre luchó hasta el final y aunque me cuesta creer que ya está con nosotros. Debemos permitirnos ser fuertes por ella, nosotros podemos, iremos a con todo con esos malditos hijos de puta- reí al escucharle decir esas últimas palabras, había escuchado a Vivenka maldecir muchas veces pero esta vez veía a una dama hablar así pero sin duda era muy divertido, nos había falta una figura materna y fuerte —Debemos poner un plan en marcha, es hora de acabar con los Rodríguez, Raini es astuta y no podemos dejar que gane, ella estará planeando ahora mismo el fin total de los Günther, afortunadamente aún tenemos tiempo- asentí y me sequé las lágrimas al igual que Niklas, miré a Niklas y él asintió —Podemos hacerlo hermano- asentí y llamé a mis hombres de confianza, ahora debemos actuar de inmediato, no podemos dejarnos ganar, debemos lograrlo y ya se por donde empezar —Debemos acabar con la raíz de todo esto, ¿De dónde viene el dinero de los Rodríguez?, tengo entendido que tienen temas turbios así que empezaremos con acabar con eso y haremos una par de llamadas al FBI, mandaremos pruebas anónimas y acabaremos con esto- sentencié y Freya asintió pero antes de que llamara a mis hombres ella me detuvo y me miró seria —Escucha con atención, Blaz. La mafia que es has restaurado es de las más temidas, debes tener cuidado en no dejar rastro y que no sepan quién la dirige, te lo digo por experiencia. Debes actuar en las sombras, no podemos permitirnos bajas y sobre todo los Rodríguez no deben enterarse, debemos hace todo esto en silencio. Qué lo sepan pocos, y que sean de mucha confianza- asentí, tenía razón, debíamos ser cuidados. Ellos debían de caer, no nosotros —No te preocupes, es hora de actuar- sentencié y empecé a dar órdenes RAINI RODRÍGUEZ Tiré todos los papeles al suelo, y empecé a romper las cosas que estaban encima de mi escritorio. Se había restaurado, la maldita mafia de los Hoffmann y Günther se había restaurado, aquella mafia que mis antepasados habían tenido tanto. j***r, por la puta mierda esto se está saliendo de control. Llamé a mi hombre de confianza y le miré seria —Quiero que averigües quien ha hecho tal mierda, y cuando sepas quién es da la orden de matarlo de inmediato, no podemos dejar que tengan aliados, ¿Entiendes? o sino estaremos muertos- el hombre asintió y le hice una seña para que se vaya ¿Quién sería tan estúpido se restaurar tal mafia sangrienta?, aunque bueno mi mafia lo era mucho más, miré el retrato de mi nieto Blaz y sonreí. Debo utilizarlo, tiene mucho dinero ahora que tiene en su poder los bienes de los Günther, debo despistarlo y hacer que me pase todo el mando, pero debo pensar bien como hacer las cosas, un movimiento falso y sospecharía aunque hasta ahorita no se había dado cuenta de que le he robado millones por tantos años. Blaz era mi mejor nieto, el problema era de que estaba a favor de los Günther y yo no lo puedo permitir, aborrezco con todas mis fuerzas a esa maldita familia del mal Ellos siempre nos lo han rebatado todo, al principio al crear la mafia debió haberse unido a mi familia los Hoffmann pero los Günther como siempre se creían la mejor cagada del mundo, lástima que ya están por desaparecer —Los voy a acabar, en memoria de mis antepasados y sobre todo mi hermosa madre- dije mirando su retrato, un hermoso retrato de pintura, en donde mi madre sonreía orgullosa, sonreí de lado. Recuerdo bien que aquella pintura fue hecha luego de la muerte de su “querida amiga", aunque de querida no era nada El mundo es muy pequeño y yo estoy dispuesta a gobernarlo todo, mi puerta fue tocada y de ella apareció una llorosa Camille, se acercó a mí y se arrodilló. Hice una mueca, esta chica no había sacado ni un poco el carácter de las Rodríguez pero aún así la necesitaba por el parecido que poseía con aquellas mujeres Günther —¿Qué pasó cariño? ¿No se supone que debías ir y complacer a Blaz?- pregunté fingiendo ternura, la verdad es que aborrecía a aquella chica, era tanto el parecido que me recordaba el odio que les tenía pero aún así debía recordar que llevaba mi maldita sangre —Si, pero no me habían permitido el paso, así que fastidiada ingresé a la fuerza y los vi hablando con una mujer parecida a mi, había otro tipo con él. Y para colmo mandó a que me sacaran a la fuerza, mira tía me han lastimado, me duele mucho- hizo un puchero y le sonreí fingida. Frunzo el ceño cuando mencionó a una mujer que se parece a ella —¿Qué se parece a ti?- cuestioné y le miré a los ojos, ella asintió frenética mientras sollozaba —¿Será que?...- susurré y grité que vinieran mis hombres, Camille me miró sorprendida y se alejó un poco —Investiguen quién es el tipo y aquella mujer que ingresaron a la mansión de mi sobrino, ¡AHORA!- grité al ver que no se movían Espero y no sea lo que estoy pensando o aquí correrá mucha sangre y no pienso ser para nada bondadosa, mataré a quien se interponga en mi camino —Camille, cariño. Cuéntame más, que más visto cariño- me paré frente a ella y me miró nerviosa, ella asintió y se removió incómoda y lo que me decía cada vez me dejaba impactada
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