22 El dolor de perder a quien amas

2126 Words
VIVENKA GÜNTHER Desperté desorientada, estaba en mi habitación, recuerdas de la noche anterior me invadieron, padre diciendo que Blaz estaba hospitalizado y madre diciendo que pensaba revivir los días de la mafia, me paré de golpe pero me detuve y toqué mi vientre, miré alarmada hacia aquel punto y sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas, no tenía idea de si lo había perdido o no, me sentía tan exhausta y con cólera por mi misma, por no saber controlar mis emociones —Puedes estar tranquila, afortunadamente no hubo indicios de algún posible aborto- alcé mi mirada, allí estaba mi madre con los brazos cruzados y con una mueca en su precioso y rosáceo rostro, le sonreí en modo de disculpa y dejé que las lágrimas cayeran de mi rostro —Debes tratar de controlarte o tú y el bebé terminaran por perder la vida- asentí conforme ella iba avanzando hasta por fin sentarse a mi lado de la enorme cama, me mordí el labio. No sabía su preguntarle o no sobre Blaz, pues ya se la veía bastante enojada y a la vez preocupada por mi Ella pareció entender mi mirada y terminó por suspirar, me agarró las manos y me sonrió triste, que no sea lo que estoy pensando por favor —Él está bien, fue solo un pequeño accidente en auto, obviamente planeado pero gracias a Dios salió ileso, puedes ahora estar tranquila- sonreí agradecida, y pronto mi estómago rugió de hambre, la miré apenada y ella soltó una carcajada —Anda vamos, mandé a preparar todos tus platillos favoritos de cuando eras niña, pero si gustas podemos agregar otros platillos más- asentí emocionada y como una niña me calze rápido mis pantuflas y con ella salimos de la habitación Por el resto de la tarde traté de olvidarme de todo lo demás y concentrarme en el bebé que tengo en mi vientre, empecé a deambular hasta que llegué a una gran biblioteca, sonreí gustosa por lo que había descubierto en esta gran mansión, siempre me había gustado leer desde niña, recuerdo que deseaba con todas mis fuerzas ser escritora algún día pero lástima que no estudié lo que siempre quise, el abuelo me había criado con un propósito específico, pero todo había resultado de una manera distinta, me había enamorado, había traicionado, me había casado y me habían terminado por secuestrar y para completar creían que estaba muerta, traté de olvidar todo y empecé a leer, habían pequeños cuentos para niños, recuerdo que había leído en alguna revista de que era bueno leer en estado de gestación, pero sería algo tonto leerle ahora porque solo era un pequeño guisante debía esperar algunos meses más, así que preferí ir por los relatos eróticos, gemí de dolor, extraño tanto a Blaz, estar envuelta alrededor de sus fuertes y ejercitados brazos, que tenga sujetada de manera tan protectora y a su mirada de cariño puro. Sin duda la falta de sexo me estaba afectando y no era para menos pues era normal en este estado, pues la hormonas se triplicaban, y no me quiero ni imaginar cómo estaré dentro de unos meses sin él a mí lado, esto sin duda es todo un martirio Dejé el libro a un lado al ver que si seguía leyendo más lo extrañaría y más me dolería el coño, apreté los labios, ahora me encontraba caminando furiosa hasta la sala principal, ahí se encontraban mis padres y la pequeña la cual hasta ahora no sabía su nombre, traté de disimular la ira y les sonreí a todos. A la pequeña se le iluminaron los ojos al ver y pronto dejó lo que estaba haciendo para venir corriendo a abrazarme, reí al ver como alzaba sus manitos indicando de que debía cargarle, mi madre la miró mal y negó —No cariño, está embarazada. No puede aguantar mucho peso, es malo para el estado en el que se encuentra- negué y le hice un seño restándole importancia —Tiene razón, ¿Qué tal si primero me siento y luego te cargo, cariño?- ella asintió y espero a que me siente para que ella se suba a mi regazo —Mamá dijo que somos hermanas, siempre quise tener una. Hermana mayor, ¿Cuánto podré yo también estar embarazada? ¿Cómo uno termina embarazada?- la miré perpleja y escuché un gruñido de Omar, miré a mi madre quien no paraba de reírse por las ocurrencias de su hija menor, tuve un debate mental sobre si debía explicarle cómo el panquesito entraba en la hornilla de la chica, o si debía decirle de la semillita y el macetero. Negué, ella debía tener unos cinco años a lo mucho, no podía decirle tal cosa —Faltan muchos, muchos años para que estés como yo. Por ahora no pienses en eso. Por cierto no me has dicho tu nombre- intenté cambiar de tema y afortunadamente se distrajo con mi otra pregunta —Amalia Margarita Osmanlí Günther- los miré a los dos padres alzando una ceja, era curioso su nombre no tenía ni pinta de ser de origen turco o alemán, era más bien norteamericano según creo yo. Pero los miré curiosa porque le habían colocado mi segundo nombre —Que curioso hermana menor, yo me llamo también Amalia, oh bueno es mi segundo nombre- mencioné y me reí. Estaba confirmado, yo nunca había desaparecido de sus vidas, siempre habían pensado en mí y se los agradecía demasiado —Creímos correcto que lleve tu segundo nombre- mencionó Omar y yo le sonreí agradecida, la pequeña miró con ojos soñadores a su padre. No tenía nada parecido a Omar pero sabía que era su hija biológica, además ya sabía a quien había salido, de nuestra familia no era, pues no había ningún registro de que algún antepasado nuestro hubiera tenido cabello cobrizo, todos y sin excepción alguna habían tenía el cabello cobrizo, descubrí al caminar por cada rincón de la mansión de que a quien se parecía a la pequeña era a la madre de Omar, la única peliroja de su dinastía. Una hermosa peliroja que poseía unos enormes ojos verdes, los cual no había sacado de ella sino que Amalia tenía los ojos rasgados, un rasgo característico de las mujeres Günther, lo cual nos daba un cierto aire felino y seductor. Sin duda la pequeña será algún día una gran rompe corazones, oh ya me lo imagino. Es tan emocionante. —Se lo que piensas, y eso no sucederá. Primero tendrá que pasar encima de mi c*****r- reí a carcajada limpia, Omar sin dudas era un padre muy sobreprotector, pobrecita ya la veo haciendo berrinche porque Omar no la dejará ir de fiesta, o al menos que llevé toda una escuadra de espías y guardaespaldas —No seas gruñón, mírame a mi. Terminé de alguna manera bien, y a una edad prudente- obviamente todo lo había dicho en broma, yo tampoco había sido mucho de ir a fiestas, más le había pasado investigando a esa familia para poder llegar a ella —Por eso mismo- lo escuché murmurar, negué. No estaba ofendida para nada, más bien todo era muy cómico Hablamos de un montón de cosas con la pequeña Amalia, me contó que tenía una mansión para ella misma afuera en el jardín, y tenía un auto deportivo, claramente de juguete, no me imagino a Omar dándole esas cosas tan joven, descubrí que ellos la protegieron en todo momento para que pocos cercanos a ellos se enteraran de la pequeña existencia de la pequeña y que pocos familiares supieran de que ellos están vivos. Sus abuelos están vivos, de hecho viven cerca de aquí, dijo que solo vienen cuando hay festividades o cosas importantes que quieren hablar con sus padres, me contó un montón de planes que tenía para las dos y los mil y un posibles nombres para el bebé o bebita. Yo atinaba a mirarla sorprendida, hablaba demasiado y era tan adorable que sus mejillas no paraban de ponerse coloradas al ver que la escuchaba con tanta atención, le sonreí cariñosa cuando me terminó por relatar como su padre la había llevado en tal lujoso vehículo y todos se los habían quedado mirando —Parece que a tu padre le gusta ser mucho el centro de atención- reí y miré de reojo a Omar quién se escondía detrás del periódico y se ponía rojo. Mi madre se reía a su costa y lo intentaba disimular mirando una revista de artículos para bebé, me habían dicho también de que pensaban hacer una gran habitación para el bebé cuando cumpla un año por lo que había mucho tiempo para preparar eso pero mi madre ya se encontraba muy emocionada, les había dicho que mientras no cumpla un año el bebé dormiría en mi habitación. Había mordido mi labio para no decirles de que esperaba que Blaz estuviera conmigo en todo esa etapa, pues entendía de que estaba ocupado en sus asuntos y que no sabía de qué aún seguía con vida Mi corazón palpitaba muy veloz a la hora de pensar en él, lo extrañaba tanto que hasta estaba pensando en que sería mejor imaginarmelo pero luego recordé que puedo terminar por perder la cabeza y lo que menos quiero es que mi bebé termine por tener una madre loca, sonreí a Amalia a pesar de que me había perdido una parte de su relato por estar perdida en mis pensamientos, mi madre pareció notarlo y le habló a Amalia —Cariño, para un poco ya la debes estar cansando- la pequeña Amalia hizo un puchero que me pareció de lo más adorable y se aferró más a mi, reí y le sobé la cabecita con ternura, ya me estaba imaginado acariciando a mi pequeña o pequeño y deseaba que fuera tan adorable cómo esta pequeña que está en mi regazo —No me has cansado, de hecho eres muy graciosa y tus historias son interesantes pero no puedo parar de extrañar a la persona que amo y eso me hace perderme un poco por mi propia mente- le hablé de manera dulce y mis palabras parecieron captar la atención de mis padres, sonreí triste a un punto fijo, ¿Qué futura madre le gustaría pasar sola todo el proceso de gestación hasta dar a luz?, estoy segura que a nadie pero ahí estaba yo, debía estar fuerte y aguantar la situación, por el bien del bebé, el e mi familia y por el propio Blaz. No podía meter mis narices en los asuntos de la mafia pues debía descansar mucho ahora y no estar con preocupación encima, miré a mis padres y ellos me sonrieron tristes —Pronto cariño, tienes mi palabra pero por ahora no es el momentos- asentí y la pequeña me miró e hizo otro pequeño puchero —Mamá dice que quien te ama mucho nunca te olvida, siempre lo repetía. ¿Verdad mami?- la pequeña giró hacia su madre y ella le sonrió y me miró con cariño, había entendido la referencia aunque la pequeña no lo supiera, tenía muy en claro de que ella nunca me habían olvidado o habían dejado de protegerme, siempre estuvieron ahí aunque yo no lo notara, pero no era lo mismo. Estábamos hablando del amor de mi vida, de mi amigo, de mi amante, de mi compañera de vida. No era fácil dejar eso atrás, lo extrañaba tanto y hasta rezaba por volverle a ver, mi corazón se apretujaba cada vez que escuchaba que mencionaban su nombre, me dolía tanto no verlo pero tenía la esperanza de volver a verlo pronto y de que toda la situación mejore —Tienes razón, y gracias por su ayuda- les dije y les sonreí genuina, los había extrañado tanto y debía aprovechar el tiempo que los tenía conmigo, uno nunca sabe lo que puede pasar y es mejor aprovechar el momento que uno tiene con sus seres queridos. Como dicen también por ahí, vive tu día como si fuera el último y yo creía muy fielmente aquellas palabras pues lo había vivido en carne propia De la nada un grupo de hombres armados ingresaron sonrientes, Omar también les sonrió —¿Qué noticias me tienen muchachos?- habló Omar, había entendido por las caras de satisfacción de sus hombres de que las noticias eran muy jugosas —Lo logró señor, Blaz Hoffmann restauró la mafia Alma Oscura. Y ahora está dando caza a los Rodríguez de manera sigilosa, y Freya Günther está al mando de todo- los miré perplejos y pronto todo estalló en aplausos, sin embargo sentí como una opresión se empezaba a formar en mi pecho Algo me decía de que todo esto terminaría muy mal. Y no pasó mucho tiempo para que eso se confirmara
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