Blaz Hoffmann
—Hermano, creo que está en el Manicomio Rochester- lo miré perplejo, ese manicomio era muy conocido por infringir métodos poco convencionales hacia sus pacientes, no me quería ni imaginar las clases de tortura que debe estar siendo sometida, pobre Freya Günther, al menos gracias a Vivenka sabíamos de que seguía viva. Había estado tentado a contarle todo al abuelo pero no podía, al menos no por ahora, sentía que todo esto estaba sucediendo demasiado rápido
Miré el retrato que tenía al lado izquierdo de la sala, era enorme abarcaba toda la pared, con un hermoso marco de oro puro y hermosas piedras preciosas alrededor, en todo su esplendor se encontraba el retrato de Vivenka, recuerdo como me rogó queriendo una pintura nuestra y luego de cada uno por separado, su hermano rostro pálido junto con ese hermoso vestido de gala la hacia ver cómo toda una reina y bueno como no verse así, fue gracioso cuando me dijo que quería que llevemos coronas, encima de su cabeza se encontraba una tiara con un montón de diamantes y zafiros en el. Sonreí triste, aún me dolía saber que mi hermosa mujer ya no se encontraba a mi lado, era curioso, porque deseaba odiarla con todas mis fuerzas pero no podía y justo cuando ya la tenía la terminé por perder
—Hermano..- susurró Niklas, estaba señalando mi rostro y ahí fue cuando me di cuenta de que tenía todo el rostro lleno de lágrimas, le sonreí como pude y me las sequé con el dorso de mi mano
—La extraño tanto, cuánto daría por volver a verla. Será mejor que nos concentremos en otra cosa, sobre el manicomio. Manda a unos hombres para que se filtren ahí, que sean muy discretos y no levanten sorpresas, daremos en marcha la operación Freya Günther- me miró burlón, yo alcé una ceja y lo miré interrogante
—¿Enserio? ¿Freya Günther?, vaya que originalidad- hice una mueca, la verdad es que no tenía alguna idea que nombre ponerle
—Si eres tan listo busca un nombre mejor, yo tengo otras cosas que hacer no puedo andar perdiendo el tiempo- le dije mientras caminaba hacia la salida de la mansión
—¿A dónde vas?- inquirió con tono curioso, sonreí a pesar de que no me veía pues me encontraba de espaldas a él
—A restaurar la mafia- lo escuché exhalar fuerte y salí de ahí con la cabeza en alto y con los pensamientos revueltos
VIVENKA GÜNTHER
Mi mente era todo un caos al igual que mis sentimientos, no sabía si ir a abrazarla o ir y tirarme por aquella ventana que estaba a su lado, mi corazón latía como loco así que actúe con lo primero que se me cruzó a la mente
Salté de la cama y fui corriendo a abrazarla, por lo visto no se lo esperaba, se tensó un momento pero luego terminó por aceptarme el abrazo, lloriquee un buen rato con mi cabeza en su pecho, ella me masajeó la cabeza en forma de mimos
—Ma-mamá te extrañé tanto, hay tantas cosas que están sucediendo y, y j***r no se qué hacer- balbucee, ella solo me respondió con su silencio pero sin dejar de hacerme mimos en la cabeza
Me apartó con delicadeza y me indicó de que me sentara, tenía tantas preguntas para ella pero no sabía por donde comenzar
—Se que tienes muchas preguntas pero ahora más que nada debes descansar, fue difícil pero afortunadamente el feto que llevas en tu vientre está fuera de peligro- la miré perpleja e instintivamente me toqué mi vientre, oh mierda lo que me faltaba
Lágrimas a montones empezaron a caer de mis ojos, ¡ESTABA EMBARAZADA! ¡JODIDAMENTE EMBARAZADA!
—¿Qué? ¿Cómo?- empecé a balbucear, ella me miró divertida
—¿Debe explicarte cómo llega un feto ahí?- la miré mal, no me gustaba esa palabra de feto, pero tenía cierto porque aún no había salido de mi vientre
—No, no es necesario, lo sé perfectamente- bufé y negué lo que me faltaba, que se burlara de mi. Me di mentalmente palmaditas en el hombro por tomar todo esto con calma
—Sobre esto.., mamá yo..- ella negó y alzó su mano en señal de que guardara silencio
—Luego te explicaré todo, no te voy a ocultar nada pero ahora lo que necesito es que te mejores, necesitaremos mucho de tu ayuda para acabar con los Rodríguez en especial con Raini, esa perra debe pagarlo muy caro- asentí sorprendida
—¿Ocurre algo con el bebé? ¿Hay algo mal?-pregunté preocupada, ella se mordió el labio y me terminó por sonreír
—Solo hay pequeñas complicaciones pero no hay nada más de que preocuparse, solo debes tomar reposo, eso es todo. Hay una persona que quiere verte, pero eso será más tarde, debes descansar, cariño- asentí y le sonreí, no le pregunté por aquella persona porque sospechaba de que igual no me lo diría
Ella me dió un beso en la frente y después se fue, miré todo con curiosidad, por alguna razón el nombre Osmanlí me parecía conocido, negué con la cabeza. Será mejor que deje de pensar demasiado, ahora no solo tengo que cuidar la mía sino de este pequeño frijolito también
Cuánto daría por enviarle una seña a Blaz de su estaba viva y encima estaba embarazada de él, cuánto quisiera que esto fuera diferente. Sin mafias de por medio o por dinastías poderosas, solo ser él y yo, y ahora este pequeño regalo
Suspiro y me dejó caer en los brazos de Morfeo con el hermoso aroma de rosas que había dejado mi madre en el paso
Desperté por un ruido a mi lado, me sobresalté al ver a una niña de aproximadamente de unos cinco años mirándome curiosa, lleva un hermoso vestido floral con una diadema de diamantes, la miré sorprendida a su edad yo no usaba esas cosas tan caras al menos que quisiera que me secuestren, sus ojos eran igual de rasgados que los míos pero su cabello era de color cobrizo y tenía unas pecas en el rostro, al contrario de mi pues mi rostro estaba libre de todas esas manchas
—¿Quién eres?- le pregunté luego de incorporarme, ella me miró un rato más para luego mirar donde mi vientre
—Mamá dice de que llevas un bebé ahí, ¿Es eso cierto?- me preguntó con el dedo pulgar metido en su boca, la miré sorprendida. Había dicho mamá, ¿Será que?...
—¿Tú mamá es Arabella?- pregunté con cautela, ella asintió emocionada como si le hubiera preguntado de una super heroína
—¿Entonces me dirás si es cierto?- preguntó emocionada, yo aún me encontraba en shock por lo que había descubierto, tenía una hermanita, y eso era fantástico
—Es cierto, llevo un bebé aquí, ¿Quieres tocar?- le pregunté luego de salir del pequeño shock del momento, ella asintió y como pudo se subió
Me miró tímida y señaló con su dedo si podía, asentí y le agarré su manita y la coloqué encima de su vientre, reí al ver su carita de desconcierto
—No se mueve, está muerto- reí, y negué. En eso la puerta se abrió de golpe y de ella entró mi madre, nos miró alarmada y luego miró a la pequeña para luego suspirar de alivio
—¿Qué te dicho con no avisar a dónde vas?- preguntó ahora enojada, reí y eso pareció captar su atención
—Ya lo sabes..- susurró ahora en mi dirección aunque creo que se lo dijo más para así misma
—Una linda sorpresa- le sonreí, la niña a mi lado ajena a todo nos sonreía
—Mami su bebé no se mueve, ¿Acaso está muerto?- la miró alarmada para luego respirar con tranquilidad y negar
—No cariño, recién es del tamaño de un puntito. No está muerto, solo que aún le falta desarrollarse- la niña asintió y luego me miró
—Fue un gusto conocerte, me tengo que ir tengo clases de ballet- y con eso salió bajo la atenta mirada de su madre
—Así que tengo una hermanita- terminé por decir al ver que ella no decía nada, me sonrió avergonzada pero asintió, creo que no esperaba que nos conociéramos de esta forma
—Hay algo de ropa de tu talla en el armario, aquella persona ya quiere conocerte- asentí, todo aquel misterio me parecía entre divertido y confuso
—Está bien, primero quiero ducharme- ella asintió y se fue, diciendo de que dentro de media hora vendría a buscarme
Me desvesti e ingresé al cuarto de baño, me miré en el espejo de cuerpo completo y casi grito por lo que reflejaba el espejo de mi
Mi cuerpo tenía un montón de moretones que por lo visto tardaría un par de meses en desaparecer, aún tenía dudas de cómo aún seguía viva pero supongo que está noche lo descubriría, me bañé con calma y luego salí con un albornoz envuelta
Me coloqué un sencillo vestido que se cernía a mi cintura y que me llegaba hasta los pies, me coloqué unos zapatos de plataforma y una alajas de diamantes al igual que una diadema de diamantes, sonreí al espejo grande
—Vaya hermosura que soy- silvé
—Sin duda muy hermosa- salté en mi sitio, mi madre me miraba orgullosa
—Ya nos vamos- le dije y ella asintió, le sonreí y enredé mi brazo con el de ella
Esta será una larga noche, pensé
Bajamos por una de las dos escaleras que había, por lo que le había entendido, está mansión contaba con cuatro pisos y dieciséis habitaciones con sus respectivos baños y aparte habían seis baños más, y contaba con tres salas y cuatro comedores, si lo sé asombroso, era el doble de mi mansión, extraño mucho a Blaz..
Espero y no la esté pasando mal por mi culpa, espero y esté bien firme en la hora de tomar sus decisiones
—Ven vamos, por aquí- asentí y ella me guío hacia una sala enorme en el que habían un montón de retratos, mis ojos por un momento se llenaron de lágrimas al recordar cómo le había insistido a Blaz para que nos hagan una pintura, tanto le había insistido que hasta le dije que nos podrían pintar con unas coronas encima de nuestras cabezas
—Oh cariño, luego mandaremos a hacer un retrato familiar, no te sientas excluida- reí y negué mientras me limpiaba las lágrimas, no me sentía para nada excluida. Solo había recordado pero prefería guardarmelo eso para mí
—No es eso, supongo que son las hormonas del embarazo- rió y yo reí con ella, me hace una seña para que me siente en aquel asiento frente a ella, miré los retratos hasta la espera de aquel persona que quiera verme
Aún tenía preguntas también sobre su muerte, había aprendido de que esos sueños eran recuerdos y recuerdo que ella mató a mi padre, pero aún no quería sacar conclusiones equivocadas, lo más seguro era que mi mente de niña lo hubiera imaginado todo y me hubiera jugado una mala pasada
—Lamento la tardanza, pero aquella niña no me quería soltar- mi cabeza se giró de inmediato hacia aquella dirección, parpadeo varias veces como si aquella persona fuera solo otra mala pasada de mi mente
Aquellos enormes ojos negros me miraron expectantes, su cabello azabache contenía algunas canas, tenía unas pequeñas arrugas en la frente. Me acerqué a paso lento, aún desconcertada por lo que estaba viendo, mis ojos se llenaron de lágrimas, no puedo creerlo, esto realmente me supera, ¿Cuántos secretos debo seguir descubriendo? ¿Cuantos más vana. resucitar de entre los muertos?
—No puede ser cierto- ahogue un sollozo con mis dos manos en mi boca, lágrimas caían por montón de mis ojos, deslizándose por mis mejillas y por último rozando mis labios. Sus ojos me miraron con cariño y con tristeza como si lamentara de que este encuentro se haga de esta manera
—Vivenka, cariño. Soy yo- susurró ya frente a mi, pude notar que cuando achinaba sus ojos, pequeñas arrugas aparecían en su rostro. Negué y miré hacia el suelo, miré a mi madre y ella se encontraba también con los ojos llorosos
—Yo te vi...yo te vi y tú..- él no dejó que siguiera hablando y me atrajo hacia él para fundirnos en un amoroso abrazo
—Estás aquí, estas vivo- susurré llorando, él se separó un poco pero sin dejar de abrazarme y asintió
—No podría dejar a mi pequeña sola contra todos los demás- sollocé más fuerte y entre lloriqueos le dije
—Te extrañé tanto papá- esto sin duda es algo que nunca voy a olvidar