17Catalina Günther

2308 Words
—Todo empezó con la perra de Catalina Günther, esa maldita lo único que debió haber hecho fue aceptarme pero no, esa maldita obedecía todo lo que le dijeran, mi madre Shalom Rodríguez le había pedido amablemente de que si ella daba a luz una niña le gustaría que se case con su hijo, pues Catalina ya tenía 6 meses y todos ya sabían que sería un niño, la perra de Catalina le había llenado de falsas esperanzas a mi madre, le había dicho:Claro que sí, eres como mi hermana y no te imaginas cuánto desearía que fuéramos familia. ¿Pero quieres saber un secreto?, a mi madre nunca le agradó Catalina, decía que era una maldita perra de cabello azabache y de sonrisas falsas, la única razón por la que era su mejor amiga, era porque al menos podría ser viendo a Damon, el esposo de Catalina, mi madre siempre me hablaba de los hombres Hoffmann, siempre eran los más codiciados de todo Europa pero para nadie era sorpresa de que las mujeres Günther terminaran casándose con ellos, todos decían que eran las mujeres más hermosas y elegantes que habían pisado todo Europa, mi madre decía que solo eran una arpías con dinero- miró de reojo a Freya, y sonrió de manera maníaca. j***r esta mujer está más loca que una cabra, ¡Está realmente loca! —Tal fue la decepción de mi madre cuando supo que su niña no podría cumplir su deseo de casarse con un Hoffman, entonces empezó a planearlo todo, semanas antes se había enterado de que los Günther solo habían tenido herederos varones, ninguna había tenido una niña y eso llenó de esperanzas a mi madre, pero la zorra de Catalina tendría que interferir y decir que ella podría tener una niña y así cambiar las cosas, con tal de que las dos familias sigan unidas por otra generación más, así que mi madre fue y le pidió perdón y le dijo para volver a entablar la amistad, que este pequeño problema no debía interferir entre ellas, Catalina tan ingenua como siempre aceptó, y así fue como mi madre se encargó de cada embarazo que ella tuvo, la envenenó con hierbas que nadie sospecharía y al final la pobre y estúpida Catalina terminó por acabar con su vida- terminó narrando y se acercó a Freya, quise pararme pero no servía de nada, me sentía tan débil, no se que me han inyectado pero me sentía algo ida Raini le agarró de la barbilla y la alzó el rostro, pero Freya no la miraba, estaba ida,era como que su cuerpo estaba aquí pero su mente estaba muy pero muy lejos de aquí, Raini río y le tiró una bofetada —¡DÉJALA PERRA!- grité como pude, mi cabeza me dolía demasiado, ella se me acercó furiosa y me tiró una cachetada, la miré desorientada mientras tenía mi mano en mi mejilla y luego la pasé por mi labio, sentí un sabor metálico y ahí fue cuando me di cuenta que la maldita me había hecho sangrar el labio La miré furiosa, pero a Raini no le importó la mirada que le di y se empezó a reír como la loca que es, pero luego se detuvo y volteó a mirar a Freya con rabia —Pero ahí no termina todo, tuvo que aparecer una maldita niña de tres años, de largo cabello azabache y de grandes ojos rasgados, esa maldita niña lo arruinó todo, yo ya tenía diez años y tuve que soportar como todos la elogiaban y la apodaban" La salvadora de la generación", porque sería ella con quién se casaría Iván Hoffmann, y yo no lo iba a permitir y tampoco mi madre pero aquella niña estaba bien custodiada, esa maldita niña estaba siendo tratada como la mismísima realeza, después de todo sería ella quien volvería a unir a los familias más poderosas de todo el continente europeo, los Rodríguez no éramos nada al lado de los Günther y eso era lo peor. Pero mi madre y yo no íbamos a permitir que eso sucedería, más que nadie yo. Tuve que soportar por trece años como Iván suspiraba por aquella estúpida de ojos raros, tuve que soportar como suspiró por ella la primera vez que la vió, y era solo una maldita BEBÉ!, la habían cuidado tanto hasta que cumplió sus dieciséis años y ya era el momento de la boda, así que fui un día antes, me humillé, me arrodillé ante ella, le suplique y le rogué con todo mi ser que no se casara, le dije que yo lo amaba desde que solo éramos niños, pero quieres saber que me dijo esa estúpida. Me dijo:“Tú no lo amas, y lo más importante es que él no te ama a ti.¿Por que debería renunciar yo al amor de mi vida?,¿Por que tendría que irme lejos?, lo que tú sientes es obsesión más no amor. Aprende a diferenciarlo, querida".¿TE ACUERDAS MALDITA?¿TE ACUERDAS LO QUE ME DIJISTE?- se acercó rápido a Freya y la escupió, más Freya no hizo caso. Pobrecita, la soledad la volvió así.¿Pero entonces quién me había hablado antes?,¿O caso ella...? —Como siempre las Günther contestando de manera altiva, así que lo hice. Ella se descuido y la golpeé con un jarrón, al principio pensaba en pedir ayuda pero..¿Por que desperdiciar tal oportunidad?, no había cámaras en aquella casa pues confiaban en sus guardaespaldas pero ellos se encontraban lo bastante ocupados revisando que las cosas para la boda estuvieran en orden, así que actúe de inmediato, llamé a mi madre y pagamos a varios sirvientes de ahí para que me ayudaran a sacarla de ahí, todos creyeron que se había fugado. Al principio quise matarte, pero ¿Por qué matarte si puedo jugar contigo?, después de todo siempre quise tener una mascota. Pero entonces resultó que estabas embarazada, pero tampoco es que sea inhumana- la miré incrédula, ¿Acaso todo esto no era inhumano?, le iba a replicar pero no le dije nada, lo mejor era quedar en silencio. Si ese bebé está vivo, debo saber dónde está y solo ella sabe. —Así que te traje aquí junto con mi madre, no pasó mucho para que tu querido Iván se sintiera solo y me buscara a mi, y yo también quedé embarazada,¿Lo recuerdas perra?, después de todo venía a verte todos los días- y se empezó a reír otra vez, debo arriesgarme, debo preguntar —¿Y dónde está aquel niño?,¿Acaso lo mataste?- gruño, ella volteó y se me acercó ferozmente y se empezó a reír otra vez —¿Cómo podría?, era solo un bebé, no tendría porque pagar el error de su madre,además llevaba la sangre de Iván, no podía, simplemente no podía, aunque mi madre me rogó pero yo no podía- siguió diciendo pero esta vez lo repitió como por cinco minutos mientras se agarraba la cabeza con ambas manos Miré de reojo a Freya, y noté como está vez había dirigido sus ojos hacia ella y está vez me miró y me guiñó un ojo, la miré sorprendida pero al toque cambié mi expresión y dejé de mirarla, no debía hacerlo o la loca se daría cuenta —¿Y dónde está el niño?- volví a preguntar, necesitaba saberlo, si llegaba a salir necesitaba saberlo todo. Ella dejó su locura y me miró —¿Me crees tan estúpida como para decirte?- mordí mi labio para no soltarle alguna grosería, debía insistir por Freya, así que jugué bien mi última carta —Mantuviste por más de veinte años a Freya aquí, se que yo tampoco saldré o al menos no saldré con vida de aquí. Así que puedes desahogarte y decirme, no pierdes nada y yo no gano nada. Solo quiero saber toda la verdad por favor- tragué mi orgullo y le supliqué, ella se lo pensó por un momento y asintió —Tienes razón, nunca saldrán de aquí, al menos no con vida. Bien, te lo contaré. De igual manera luego olvidarás todo, estas paredes te enloquecerán con el tiempo y te dejarán hecha nada. Lo crié, el padre de Blaz es el hijo de aquella perra, pero no me importa porque lleva sangre de Iván y con eso soy feliz- la miré sorprendida y a la vez aturdida por todo lo que me estaba diciendo. Eso es genial, pero vaya mierda de hijo había criado esa mujer —Si, se que te estarás preguntando,¿Pero no es que tú estabas embarazada?, lastimosamente dios no me quiso conceder la felicidad de un hijo, murió a nacer pero fui lo suficientemente inteligente con mi madre para cambiar a los niños, y lo crié a mi imagen y semejanza. Mi madre quería que fuera otro niño, pero eso no podría ser porque yo me había embarazado fuera del matrimonio y no podría arriesgarme a que Iván pida la prueba de ADN así que funcionó, lo crié como si fuera mío. Mi bebito, solo mío y de nadie más. Y todo estuvo fantástico pero tuvo que pasar otra vez, maldita sea, otra vez tuvo que pasar, mi pequeño Damon se tuvo que fijar en una chica llamada Arabella y encima era una Günther, esa maldita familia incestuosa creyéndose mucho, aunque fue divertido ver caer el imperio Günther pues fui yo junto con mi querida madre, que en paz descanse, nos encargamos luego de sembrar discordia y los Hoffmann se separan y engañaron a los Günther llevándose consigo todas las empresas que tenían juntos, aunque debo admitir que hubo mano negra de mi parte. Fui yo quien hizo unos nuevos papeles, y los pobres Günther terminaron en el suelo, pobrecitas ahora como se mantendrían tan elegantes las respetadas damas Günther, pero bueno siguiendo al caso mi hijo, de entre tantas mujeres tuvo que fijarse en Arabella Günther y encima esa mujer ya estaba casada. Le insistí, le insistí tantas veces que dejara el tema atrás, después de años los Günther volvían aparecer en nuestro camino, pero yo no lo iba a permitir, no iba a permitir que mi hijo estuviera con una chica de esa familia. Así que ordené junto con mi sobrina, la madre de Blaz, incendiar la mansión en donde habitaban Arabella y Jacob junto con una pequeña bastarda- mis ojos se llenaron de lágrimas, mis padres, mis pesadillas constantes, todo lo había provocado aquella mujer junto con la madre de Blaz, empecé a sollozar y eso pareció gustarle a la mujer y siguió relatando —“El gran incendio de la mansión Günther", el famoso incendio de ese año, aún no logro entender cómo es que tú sobreviviste, tu niña fuiste un gran daño colateral, sino fuera por ti mi querida sobrina ya se estaría casando con Blaz, y ese imbécil de Niklas, fue otro daño colateral, fue otro problema que pasé por alto, pero no lo iba a permitir, los Hoffmann y los Günther nunca deben juntarse, no mientras esté una Rodríguez al medio- sentenció, seguí sollozando y eso solo parecía gustarme más y más —¿Por qué es tan cruel?- gemí y me agarré la cabeza, me dolía bastante y cada vez el dolor era menos soportable Los hombres Hoffmann, son la desgracia para las mujeres Günther, pensé Blaz, por favor encuéntrame. —Bueno, niña. Espero que te haya gustado la historia porque es la única que recordarás o bueno, por un tiempo. La locura contagia- mencionó dirigiéndose a la puerta —Tal vez esté aquí toda la vida, pero Blaz nunca dejará de buscarme- le hablé furiosa, ella no se enojó, solo se encogió de hombros aún de espaldas a mi —Ya llevabas una mala relación con Blaz, cariño. Y tu querido Blaz me adora, si yo le digo que se case con otra él no dudará en hacerlo, además no llegaste a darle un hijo, y eso es lo mejor- mencionó y yo abrí los ojos sorprendida, yo podría...dios santo... Entonces se fue y escuché como cerraron con llave al otro lado, gruño de frustración. Mierda, esto no puede estar pasando Escuché un sollozo, miré a Freya y pude ver en sus ojos lo feliz que estaba, ya sabía el porque, estaba segura de que la loca esa nunca llegó a decirle que había pasado con su bebé, y ahora podía sentir su alegría saltar hasta aquí Sus ojos se encontraron con los míos, y me sentí tan segura en ellos —Gracias, muchas gracias- mencionó y se empezó a secar las lágrimas —No me agradezcas, saldremos de aquí no te preocupes. Además somos familia, creo que sería mi tía abuela o algo así- reí y ella también río, su belleza me sorprendía a pesar de su edad, tenía muchas arrugas y eso también se debía al mal estado de todos estos años, pero la admiro bastante porque se ha mantenido firme todo este tiempo —Gracias, cuéntame lo de afuera, ponme al día cariño- reí y negué, no era el momento y le hice una seña para que gustará silencio —Niklas, ¿Escuchaste todo?- mencioné mientras me encogía para hablarle al mini micrófono escondido en mi ropa interior —Así es, no te preocupes. Ya lo tengo todo, Vivenka. Blaz está como loco, iremos a por ustedes, no se preocupen pero necesitamos tiempo. Es hora de empezar el show- asentí y le guiñé un ojo a Freya, quién me miraba con esperanza y alegría —Dile que lo amo, por favor no tarden- le rogué, me hubiera gustado escuchar la voz de Blaz pero sabía que él también estaba haciendo sus cosas Si, ya se que están confundidos. Así que regresaremos unos días atrás, cuando estaba en la cama con Blaz. Todo empezó...
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