Abrí los ojos y me encontré en medio de una fiesta bajo la luz intensa de la luna llena. Todos los presentes tenían rasgos lobunos como los de Shanon: el cabello plateado por la incidencia de la luna, el porte majestuoso, la mirada intensa. Por lo que alcanzaba a ver, no superaban los cuatrocientos individuos. La música y las risas llenaban el aire. Todos comían, bailaban y compartían con tranquilidad. Era un ambiente sereno y a la vez vibrante, cargado de energía lunar. De repente, sentí una mano cálida posarse sobre mi hombro derecho. Me giré y ahí estaba Shanon, en su forma de hombre lobo, imponente y magnífico. Su cabello y su cola estaban plateados bajo la luna dentro del sueño. Al parecer, incluso allí, la luz plateada lo alcanzaba y lo tocaba. —¿Esto… es un sueño, verdad? —pregu

