Capítulo 11: ¿Serás mi compañero?
18 de abril del 2004
Al llegar a casa todo está en silencio hasta que siento un peso sobre mí, grito y muevo mis manos, pero el peso es mucho mayor.
– Agárrala fuerte– es la voz de papa en una carcajada.
– Suélteme– solo veo los brazos de valentina y los de mi hermano en mí. Siento que alguien está en mi pierna quien supongo es Martina y Chealse.
No sé qué les pasa, hoy no fue un buen día en la escuela nuevamente vi como Leah y Austin se agarraban de la mano por la cafetería. Lo bueno es que tendremos dos semanas de vacación por lo que no tendré que verle las caras. Y al llegar cansada eso es lo que me encuentro, todos están locos.
– Ya suéltenla niños– escucho la voz de mamá.
Ahora no solo me sujetan, sino que me hacen cosquillas muy fuertes, no dejo de reír, si ellos no paran harán que me haga encima.
– ¡Ya basta! – digo como puedo.
– Ya niños, mi caramelito tuvo mucho por hoy– siento como papa me ayuda a pararme y me sube encima de sus hombros. Sé que ya soy muy pesada, pero él no le toma importancia.
– Solo queríamos que ya no estés triste prima– dice valentina al estar de cabeza veo como deja de reír un poco.
– Si porque te queremos mucho– Chealse a su lado con Martina quien mi hermano la molesta despeinándola
– Bueno yo solo quería ver cómo te hacías en los pantalones–mi hermano se encoje de hombros.
– ¿Quién quiere helado? – pregunta mamá y todos dicen que sí y papá que me carga comienza a correr, por lo que no dejo de reír.
Hoy prácticamente escape de mi casa, solo le envié un mensaje a mi papá y mamá que saldría temprano a clases, que tenía que hablar con mi profesor, bueno en parte no mentí ya que a eso si vine.
Lo otro es que estoy huyendo de mi hermana y de Austin, ayer después de revisar mis r************* vi un post de Leah con Jackson confirmando su relación y después de eso me llego un mensaje de Austin en donde dice que confirmemos lo nuestro para que Leah se ponga más celosa.
Así que hui a toda prisa de mi casa antes de que valla por mí, si el iría por mí, tendríamos que hablar así lo vi como una oportunidad al huir.
Camino a toda prisa por los pasillos, veo pocos chicos en la preparatoria, por ser tan temprano solo me espere ver a los profesores.
Me acerco rápidamente al aula del profesor Borelli, últimamente he estado baja en su curso de matemáticas. No es que no me guste, no, pero si lo detesto. Odio las matemáticas con fuerza y pasión, así que iré con mi cara de súplica para que no me jale del curso.
No hace falta tocar la puerta ya que se encuentra abierta, carraspeo mi garganta para hacerme notar.
– Buenos días, profesor Borelli– baja un poco sus lentes de monturas para observarme.
Bueno eso del profesor caliente es mentira, todos los profesores en esta preparatoria son mayores y con mayores me refiero a que no bajan de la de edad de los cincuenta.
Y esta no es la excepción el profesor Borelli ronda la edad de sesenta años, es el profesor más alto del lugar y por alguna razón es el único profesor en no pintar su cabello. Su cabello blanco como la nieve está bien peinado.
El profesor Borelli es el único profesor amable de la preparatoria, se lleva bien con sus alumnos y con los otros profesores, bueno es algo chismoso, pero no es el único, todos los profesores de la preparatoria lo son, pero si les preguntas tal vez te digan que no son chismosos solos les gusta saber lo que pasa con sus alumnos.
Todos sienten que si el profesor Borelli se retira este lugar sería una prisión.
– Señorita Shepard, a que debo su presencia tan temprano– me inca que pase, agarro una silla más cerca y me siento frente a él, coloca sus lentes a lado y cierra un poco su laptop.
– Profesor Borelli, quería hablar con usted cobre mis calificaciones– siento mis sudadas por lo que me las paso por mi pantalón jeans.
No me gusta pedir el favor que me ayuden con los trabajos ya que nunca he sido mala en los cursos, pero las matemáticas parecen ser mi enemiga número uno.
– Bueno dígame en que la puedo ayudar– dice con una sonrisa.
– En el último examen no fue muy bien, pero abría algún trabajo que podría hacer para no bajar mi promedio– prácticamente estoy suplicando.
– Bueno ese fue un examen muy importante, lo que podríamos hacer es que estudie para este nuevo examen y si saca una calificación podría aprobar, pero arrastrando– siento como mi presión baja un poco, si mis padres se enteran que me fue mal en unos de los cursos no me dejaran irme de vacaciones con mis primas
– Eso es lo que no quiero mis padres me mataran– y no miento.
– Bueno otra cosa es que se acerca la feria de carreras, si usted presenta un trabajo excelente podría subirle la nota, pero tendría que hacerlo en pareja y no sé si encuentre una pareja a este tiempo– había olvidado la feria de carreras.
Cada año, cada curso tiene que presentar un trabajo de lo que hablamos en el año. La mayoría de trabajos se hacen en pareja, pero no hay problema hacerlo solos. Yo mayormente lo hago sola, ya tengo los trabajos que presentare. Pero no tengo pareja para el curso de matemáticas.
Y como dice el profesor matemáticas al ser un curso fuerte la mayoría lo hará en pareja, así que estoy más que perdida.
– Si encuentra un compañero con el que hacer el trabajo, la podre ayudar de otra forma no creo que pueda hacerlo– el profesor Borelli se encoje de hombros. Escucha como carraspean, al voltear veo Maddox.
Maddox es el único en el equipo que no tiene novia, todos suponen que él es gay, solo suponen cosas por no tener novia y eso es algo que odio.
El chico es realmente bonito, tiene una cara un femenina para su rostro, parece un modelo de alta costura, unos ojos azules que parecen un poco turquesas rodeadas de unas cejas pobladas y su nariz es recta y puntiaguda y sus labios finos y el inferior carnoso.
El realmente es bonito, pero al estar en el equipo hace que tenga un buen cuerpo, cosa que muchas chicas deliran aquí. Es alto, pero no tanto como Austin, pero yo al ser de baja estatura a todo los veo como gigantes.
No me doy cuenta que lo estuve inspeccionando y al parecer el también ya que el profesor carraspea llamando nuestra atención.
– Dígame señor Anderson ¿Que desea? – Maddox pasa, hasta posicionarse al lao del profesor.
– Solo tenía una duda en unos de los ejercicios que dejo, creo que está mal ya que me sale diferente resultado– él le muestra su cuaderno al profesor, el nuevamente se coloca sus lentes. Comienza revisar el ejercicio.
– ¿Cómo estas Caitlin? – dice Maddox, su voz en un poco ronca y algo baja.
– Bien gracias, aquí muriendo por una calificación– el frunce el ceño va a hablar, pero el profesor lo interrumpe
– No puede ser cierto…– el profesor Borelli se quita las gafas.
– ¿Qué paso profesor?
– Yo me equivoque, bien hecho Anderson– el profesor tiene una cara de orgullo, pero luego esa cara cambia por una pensativa–: Anderson tienes compañero en la feria de carreras.
Ay no, sé por dónde va el profesor, ya que me mira. Maddox también me mira lo que hace que me remueva de mi lugar por la incomodidad al ser vista por dos personas.
– La señorita Shepard necesita un compañero para el proyecto y si no tienes a nadie podrían hacerlo juntos.
– Por mí no habría ningún problema, recién iba a comenzar– dice, antes de sentir hacia mí.
Como si fuera un problema trabajar con él (habla el sarcasmo). Solo es un chico del cual me siento un poco intimidad por su cercanía a mí, muy aparte no soy ciega sé que este chico es muy apuesto. No, no será un absoluto problema. De verdad no puedo reprobar el curso ya que si lo hago papa no me dejara viajar a Nueva york con mis primas y hermana, cosa que he planeado desde hace meses y créanme fue difícil convencer a mis padres y a mi tío. Ellos están esperando mi respuesta
– Enserio sería un placer hacer este trabajo contigo – él sonríe de lado que hace me derrita y no en el buen sentido.
[…]
Evite toda la mañana encontrarme con Austin, pero sé que no puedo evitarlo todo el día ya que, prometí encontrarme con él en el partido. Cosa que no puedo evitar.
Cuando llegue de la escuela lo primero que hice fue tirarme en mi cama, estoy tan cansada, me levante muy temprano.
Estoy a punto de caer en mi inconciencia cuando siento como se abre mi puerta y siento un enorme peso encima mío. Comienza a reírse y se a quien le pertenece a esa risa.
– ¿Que hace aquí? ¿Pensé que regresarías el domingo? – sobo mis muy cansados ojos, ella termina de reírse y se mueve de mi lado.
Sus ojos se notan cansados y un poco hinchados, estuvo llorando. Majo es muy sentimental, llora por todo. Pero esta vez es diferente.
– Vine antes. Como siempre al principio fue incómodo y al final dejo de ser incómodo para ser molesto. Pero esta vez cruzo la línea, me presento a su novia. No estuve ni dos minutos cuando salí de ahí. Mi mamá se fue de viaje y regresa el domingo. Crees que me podría quedar contigo.
– Si claro que sí, déjame decirles a mis padres.
– Mi mamá los llamo y ellos estuvieron de acuerdo, pero es tu habitación así que me dejas quedarme.
– Claro que, si Majo, si quiere te puedes mudar – ella se ríe, pero se convierten en lágrimas. Le doy un abrazo, no soy mucho de abrazos, pero cuando una amiga me necesita siempre estaré ahí.
Odio cuando sus padres la ponen en una situación incómoda; desde que tengo razón sus padres se han peleado y cuando realmente se divorciaron, todos pensamos que pararía porque fue peor. Esta vez pelearían por Majo.
Así que algo sensato que hicieron sus padres es vivir en diferentes estados, su madre se quedaría en Miami y su padre se iría a Los Ángeles. Pero nuevamente no pensaron en ella ya que cada dos meses ella tiene que viajar a tener que ver a su padre, cosa que ella detesta ya que su padre solo hace muchas cosas para complicarlo, pero fue algo en el que sus padres conciliaron.
– Gracias – comienza a sobre su nariz y rio, ella me sigue. Su nariz está muy carmesí.
– Te dejare que duermas si te bañas primero, apestas – ella ríe.
– Eso no es cierto – es mentira ella siempre huele bien, pero eso hará que despeje sus ideas y pueda descansar mejor.
Acomodo el lado en donde descansara, lo bueno es que mi cama es suficientemente grande. Caben hasta 3 personas, pero yo me muevo mucho así que majo tendrá que patearme. No es la primera vez que dormimos juntas y ella siempre se queja de que me muevo mucho.
Antes de descansar por unas horas mi bello cerebro, le tengo que pedir a majo que me acompañe al partido a las siete.
– Oye, más tarde es el partido y Austin me pidió que lo acompañe ¿Me acompañas? – escucho como se cambia de lado y me hace voltear a su dirección.
– ¿Como? Ahora le haces favores.
– Solo es uno pequeño, ahora descansa un poco.
– Yo no dije que iría – ella tiene una sonrisa burlona.
– No me hagas que te suplique, aunque me vea linda haciéndolo. Si eres buena conmigo, le diré a mi hermano que me de él número Ethan Tremblay y le hable de ti
– Ahora si te acompañare y te amare el doble – comienza a reír, debo admitir que tiene una risa muy angelical.