Capítulo 9: Fire on Fire
Sinceramente no sé cuáles son las intenciones de Austin, creo que sufre problemas de bipolaridad, ya que un momento me habla bonito y al rato parece como si yo fuera el bache de su camino y no lo dejara pasar.
Por ejemplo, ahora se instaló en mi casa como si fuera la suya y el trato solo era llevarnos bien dentro de la escuela. Se siente como los viejos tiempos, pero ahora me incomoda que mi familia se acostumbre.
Veo como mi papá le pasa un plato y mi hermano le sirve gaseosa, bueno creo que mi hermano está feliz ya que el trajo la pizza, pensé que solo sería una y resulto siendo dos cajas.
– Ya relaja el ceño fruncido ¿Qué no es tu novio?– Chealse susurra en mi oído, tiene una sonrisa ridículamente tonta enmarcada en su rostro.
– Será mejor que te calles si no quieres que hable a donde es que saldrás con mi blusa traslucida– su sonrisa se borra y levanta las palmas en señal de que parara de molestarme.
Mi hermano comienza hablar de futbol con Austin y mi papá interviene; agarro el pedazo que me sirvieron y la comienzo a comer, noto que es mi pizza favorita. Sé que algunos no le gustan esta pizza, pero es de mi favorita, doble queso con mucha mozzarella y piña.
A la única que le gusta esta pizza es a Valentina y a mí, los únicos que saben cuál es mi pizza favorita es mi familia y la familia de Austin. Lo miro y está escuchando lo que dice mi papá, él nunca ha sido atento conmigo, pero me gusta que recuerde cual es mi pizza favorita, porque una parte de la niña de diez años dentro de mi le gusta ese gesto.
El sonido de la puerta abriéndose me saca de mi fascinación (eso es lo que pasa cuando me dan de comer), volteo en dirección a la puerta y veo a mama entrar por ella, lleva un jeans de mezclilla y una blusa blanca suelta, en su cara se nota el cansancio.
A mamá no la veo tan frecuente como a mi papá, ella tiene guardias de dos días y a veces se va muy temprano o regresa muy tarde. Mi papá debe de amarla mucho para soportar su horario. Muchas veces pelee con mi mama por ese horario.
Cuando no venía a mis recitales o cuando llegaba muy tarde a mis cumpleaños, sé que gracias a su trabajo podemos vivir cómodamente, pero muchas veces no lo vi así, ahora que ya crecí la comprendo, es buena madre solo que con un horario complicado. Aunque a veces intenta reparar esas horas que no estuvo con nosotros con mucha atención o con muchos desayunos horribles.
– Hola amor, ven siéntate Austin trajo pizza.
– Buenas noches señora Shepard– Austin le saluda con un beso en la mejilla.
– Hola hijo que bueno que viniste a visitarnos, espero verte más seguido por aquí– mi madre le sonríe y me mira alzando ligeramente una de sus cejas, perfectamente perfiladas.
Mama se sienta al lado de mi papa y se dan un beso en la boca, veo como Aarón hace una mueca de asco, siempre que mis papas se besaban en nuestra presencia el hacia esa cara.
Todos terminan de cenar y me levanto rápido, le pido a Austin que me ayude a llevar los platos y vasos, mi papa va a intervenir, pero le hago una señal a Chealse que rápidamente lo capta e interviene distrayendo a mi papa.
Me dirijo a la cocina llevando algunos platos escucho los pasos de Austin detrás míos, dejo los platos en el lavadero y volteo a encarar a Austin.
– ¿Que? ¿Por qué te frenas así?
– Quiero que me digas que es lo que estas tramando– frunce su ceño, me rodea y deja los vasos en el lavadero.
– Yo no estoy tramando nada.
– Ah no, y porque vienes de la nada con pizzas a mi casa.
– Porque tú me invitaste– se encoje de hombros.
– Yo no soy estúpida Austin, no trates de verme la cara– yo sé que algo trama ya que el de nada no vendría a mi casa.
– Está bien, algo tramo según tú– su sarcasmo hace que me desespere más, veo que está a punto de irse, le agarro del codo y él gira, veo como rueda los ojos– no lo dejaras ir ¿verdad?
– Dime porque viniste si no quieres que mande todo esto a la mierda y si me vuelves amenazar con que publicaras mi diario me importara un carajo, así que será mejor que hablas.
– Leah sospecha algo; así que para que se saque esa sospecha de su mente, tome fotos a las pizzas y las subí a mis historias de i********: y esperaba tomarme una foto contigo para que no tuviera sospechas– miro su cara, la niña de diez años nuevamente aparece esperando que diga no lo hizo por ese motivo.
Pero como siempre la niña de die años se le rompe el corazón, pero aquí está la chica de diecisiete años que la protegerá de este ser tan malo con la cara de ángel.
– si van a utilizarme nuevamente al menos ten un poco de consideración de decírmelo y no solo callarte y utilizar a mi familia.
– Lo siento Caitlin esa no fue mi intención– su cara muestra arrepentimiento, pero sé que es solo una actuación. Austin es astuto y sabe cómo jugar a su favor.
– Toma la foto rápido y vete de mi casa– mete su mano dentro de su bolsillo y saca su celular. Me coloco al lado de él y el coloca su mano en mi cintura. Yo también soy buena actriz y sonrió en la foto como si realmente estuviera feliz. Él toma la foto y salgo de la cocina.
Me dirijo a la sala en donde veo a mi mamá y mi papá echados en el sofá, a un lado esta Aarón con su vista fija en su celular. Austin se pone de mi lado. Mis papas dejan de darse cariño y enfocan su vista en él.
– Muchas gracias señores Shepard por invitarme a su cena.
– Que hablas niño, más bien gracias a ti por traernos la cena– papá se levanta del sofá con una sonrisa y le extiende la mano a Austin.
– Si gracias cariño y eres bienvenido cuando sea– mamá le da un beso en la mejilla.
– Bueno como sé que Caitlin a veces es medio distraída, seguro te menciono lo del campamento – ¡mierda! Me había olvidado del campamento, no quiero que este ahí. Pellizco disimuladamente a Austin para que diga que no al campamento.
– No, Caitlin no me menciono nada– veo su maldita sonrisa.
– Bueno catalina y yo celebraremos nuestro aniversario ahí, estas oficialmente invitado– gracias papa por invitar a satán.
– Muchas gracias estaré muy feliz de asistir– mi papa y mi mama se van a su habitación. Acompaño o más bien llevo a Austin a la salida, quiero gritarle, pero no lo hare delante de mi hermano.
– No iras a ese campamento– siento mi rostro rojo de la furia, veo como una sonrisa de medio lado se cuela de su rostro lleno de pecas.
– Lo siento muñeca, pero tus padres me invitaron y yo no rechazo una oferta– omito que me dijo muñeca para esta vez sí gritarle.
– ¡Mira estúpido esto no era el trato!
– Lo siento, ya cambié de idea, nos vemos mañana muñeca– veo como se da la vuelta y se va.
Regreso a mi casa echa furia voy a mi habitación, veo que la puerta esta semi abierta y las luces prendidas, entro y veo a Chealse sentada en el sillón de mi habitación.
– ¿Qué haces...– interrumpe lo que iba a decir
– Porque no me dijiste que Austin te tenia amenazada con lo de tu diario– veo como el rostro de mi hermana es de molestia pura, se acuerdan que mencione que si yo me enojaba era como dinamita, pues mi hermana es peor.