Capítulo 26: Nueva york.
22 de marzo del 2011
Hoy amanecí muy triste, Aveces puedo estar arriba y a veces abajo y hoy toco estar abajo. No siempre puedo estar feliz y eso eta bien soy humana y tengo sentimientos.
Mis padres se fueron a trabajar y mis hermanos salió con una conquista y bueno Chealse pasa todo el día con san, por lo que estoy completamente sola, casi siempre paro sola en casa, no quiero llamar a majo para que me haga compañía cuando sé que ella tiene sus problemas con sus padres.
Cuando estoy triste y preocupada hago limpieza y ya lo hice hasta lave mi ropa. me hecho en la cama, dormiré una siesta para calmar esta tristeza que mi inmunda. Estoy entrando en un sueño tranquilo y escucho mucho ruido entrando por mi ventana, es una música de rock.
Me acerco a la ventana y el ruido proviene de la casa de Austin para ser más específica viene de su habitación, no vivimos exactamente al frente si no él vive a dos casas más allá y aun así puedo escuchar su ruido.
Agarro el parlante de Chealse que es de su cuarto y lo llevo a mi casa pongo una música muy ruidosa, el sale de su ventana y frunce el ceño.
– ¿Qué te pasa? Bájale a tu volumen– él grita desde su balcón.
– ¡Pues bájala al tuyo, tu comenzaste! – le grito
Seguimos gritándonos por un largo rato, hasta que la vecina que es una señora ya mayor y algo amargada sale de su casa.
– Si no le bajan a su volumen, llamare a la policía– grita antes de cerrar de un portazo su puerta.
Agarro y desenchufo rápidamente, Austin hace lo mismo. Sé que la señora Ramírez es capaz de llamar a la policía. Entro a mi casa y rio un poco, al menos se me paso la tristeza, pero no le daré las gracias a Austin por distraerme.
Me faltan unas cosas por guardar, y no puedo concentrarme porque Chealse está diciéndome que me apure a cada rato. Tal vez si no me hubiera dormido yo ya tendría todo listo, pero quería recuperar un par de hora de sueño que no pude dormir por estar empacando del innombrable. Y me pase muchas horas ya que me dormí, cinco horas.
Si otra vez decidí llamarlo así, así que me evito de tener que llamarlo por su nombre. Agarro mi kit de limpieza dental y cierro mi maleta. Bajo las escaleras, pero antes de llegar abajo papá me ayuda con las maletas.
Lo bueno es que papá nos llevara al aeropuerto ya que, si lo hacía mamá, se pondría insoportable. Ahorita está en su papel de mamá oso, dándole indicaciones a Chealse, ella solo asiente.
Majo me ve bajar y suspira aliviada, tal vez ya le dio sus indicaciones a ella también. Solo nos encontramos en casa mis primas, hermana y Majo; Camille nos espera en el aeropuerto.
Veo que mamá termina con Chealse y se acerca a mí. Creo que mamá piensa que iremos a la guerra y no a unas horas de aquí, veo que sus ojos se ponen acuosos.
– Tranquila mamá, ya lo sé todo.
– Pero no te he dicho nada.
– No hace falta– salgo rápido de la casa y escucho sus pasos detrás míos.
Subo a la camioneta de lado del conductor, me abrocho el cinturón y escucho que tocan la ventana. Ignoro adredemente y papá me da un golpe en el hombro.
– No por favor no abras la ventana– susurro.
Pero ya es demasiado tarde mi papá abre la ventana y siento un golpe en mi brazo derecho.
– Te escuche Caitlin– dice mamá cruzando de brazos.
– Mamá estaré bien, todas nos cuidaremos y no nos separaremos– le doy una sonrisa y ella me la regresa y me abraza.
– Ya mamá ya tenemos que irnos.
Ella me suelta y se comienza a despedir, ya todas en el carro comenzamos la trayectoria al aeropuerto.
Busco con la mirada a Camille, pero no la veo por ninguna parte. Ya tendríamos que abordar, yo le espere ya que las chicas están haciendo la fila para entrar. Hasta que al fin la veo, está corriendo, le alzo mi mano para indicarle en donde estoy.
– Perdón por la tardanza– llega hasta mí y me saluda con un pequeño abrazo.
– No hay problema las chicas nos esperan.
Nos acercamos a las chicas, Camille se saluda con Majo y con Caitlin. Les presento a mis primas ya que ellas no las conocen, como siempre Martina es un poco tímida al momento de saludarla. Le presento a Valentina, pero ella ni se mueve creo que ni parpadea.
– Ella es mi prima, valentina– Camille extiende su mano, y Valentina la acepta ¿tímidamente?
– Hola, mucho gusto–Camille le sonríe y mi prima parpadea muchas veces.
No sé si a mi prima les gusten las chicas, pero la forma en la que mira a Camille es como una chica flechada. Es como yo miraba al innombrable hace un par de días atrás.
Nos sentamos en el avión de esta forma: Camille, valentina y Martina en la parte de atrás y adelante majo, Chealse y yo. Majo me cambio su asiento ya que no le gusta estar al lado de la ventana.
Solo he viajado con ella dos veces y siempre pide estar lo más lejos posible de la ventana.
– ¿Todo bien Majo? – mi hermana le pregunta.
Por un momento me preocupo también ya que tiene los ojos cerrados y sus manos se encuentra en el reposa brazos, sus nudillos están blancos de tantos que los presiona. Y su respiración es superficial. El avión comienza a descender hasta que ya nos encontramos en el aire.
– Si, estoy bien– sus ojos se abren y están dilatados, le paso un poco de agua y la toma, veo que sus manos tiemblan un poco.
– Creo que tienes la presión baja– Caitlin le toma de la mano y luego comienza a buscar en su bolso. Tomo la mano de majo y no mentía tiene las manos heladas.
– ¿Todo bien? – le pregunto, ella asiente.
– Si, solo no me gusta volar– ahí pienso en algo.
– Y como haces cada vez que tienes que ver a tu papa– ella hace una mueca triste.
– Pasas por esto cada mes, Majo– siento mis ojos abrirse.
Ella asiente, no puedo creer que ella pase por ese dolor cada mes, estoy segura que sus padres ni siquiera saben esto. mi hermana le da chocolate y ella hace una mueca de asco. Majo odia el chocolate.
– Lo siento odio el chocolate– Chealse se sorprendente, cada vez que le decimos a una persona que no le gusta el chocolate tenemos la misma reacción.
– Todo está bien– Camille se asoma.
– ¿Tendrás algún caramelo, a majo se le bajo la presión? – le pregunto y ella asiente.
– Te gusta esos caramelos, son mis favoritos– escucho la voz de valentina, Camille se asoma nuevamente y me da los caramelos, veo que tienen letras coreanas. Ellas comienzan hablar atrás, veo por la r*****a que Martina está dormida con sus auriculares puestos.
– ¿Por qué no dijiste a nadie que le tienes miedo a volar? – le pregunto a majo y veo como se tensa. Ella se mete un puo de los dulces.
– No es nada Caitlin, mejor cambiemos de tema– es la primera vez que la veo seria, ella nunca se ha puesto así.
[…]
Nos encontramos en la gran manzana, lo bueno es que mi hermana contrato una minivan para que fuera por nosotras. Sé que mis papas y la mama de majo pusieron el dinero. Mis papas dijeron que disfrutara del viaje ya que es un regalo de graduación.
Todas las chicas tienen puestas las miradas en l ventana y yo no soy la excepción. Me encantaría a ver traído mi cámara conmigo, pero, sé que esta cuidad no están segura y la cámara que tengo es algo cara, lo mejor fue dejarla en la casa.
Llegamos al apartamento que se ve que está en un buen lugar, la vista desde aquí debe ser maravillosa, agarramos nuestras maletas, y todas nos quedamos con tontas mirando el ascensor, es de esos ascensores antiguos, el cual primero tienes que cerrar las rejas de metal y luego la puerta. No es tan grande por lo que tenemos que subir en grupos.
El departamento se encuentra en el piso diez, todo es de ladridos lo que le da un aspecto rustico y lo que me tiene maravillada es la vista, tiene una gran vista de los que es central park. No sé cuánto se gastaron mis papas, pero estoy realmente agradecida.
El departamento tiene tres habitaciones por lo que tendremos una compañera de cuarto y una sala amplia pero lo que no tiene amplio es su comedor ya que solo tiene una pequeña mesa redonda con cuatro sillas, pero eso no es problema cuando estaremos mayor parte del tiempo afuera.
– Muy bien repartiremos habitaciones– comienza Chealse.
– Pienso que debería ser sorteo por la más grande–todas concuerdan.
al realizar el sorteo veo que me toca la habitación más grande, es la primera vez en ganar algo. Grito y todas abuchean.
– ¿Muy bien con quien compartirás habitación? – pregunta Chealse y majo me agarra del brazo.
– Obviamente conmigo, soy su mejor amiga– alza la barbilla.
– Lo siento cariño, escojo a Camille– digo, Majo me mira consternada, yo solo me limito a sonreír, me fijo en Camille y ella tiene cara de sorprendida.
– No puedo creer me siento defraudada– Majo se aleja de mi lado.
Esto es solo parte del plan, quiero ganarme la confianza de Camille, ella es la forma más confiable de acercarme a Leah. Sé que si Camille se vuelve mi amiga podre ayudarla hacerle entender que Leah necesita ayuda.
No sé por qué no pensé antes esto, tal vez por miedo a que Austin revele mi secreto hacia lo que él pensaba que está bien. Y si fue lindo mientras duro. Siento una sonrisa involuntaria.
– ¿Porque sonríes así? – valentina se acerca a mí.
– Solo pensaba en cosas– entrecierra sus ojos.
– Sigues con Austin ¿no? – ahora soy yo la que frunce el ceño.
– ¿Porque preguntas eso?
– Simple curiosidad– se encoje de hombros.
– No, él y yo terminamos– es mejor que se lo diga a alguien, ella frunce el ceño.
– Muy bien, valentina y Martina juntas en el cuarto dos y majo conmigo en habitación tres– mi hermana termina de hablar y voy por mi maleta.
La habitación si es grande, no tanto, pero si lo suficiente. Veo que solo ay una cama Queen. No me incomoda dormir con otra persona, ya que siempre duermo con majo. Pero no sé si a Camille le incomode dormir con alguien más. Tal vez quiera cambiar con majo ya que en la habitación de ella ay dos camas separadas.
– No te incomoda dormir conmigo ¿no? – le pregunto y ella mira la cama.
– No claro que no– ella sonríe. Y dejo a un lado mi maleta y me acerco a la ventana. Cielos que hermosa vista, si no amara tanto Boston me vendría a vivir Nueva york.
– ¿Quieres bañarte primero o lo hago yo? – hace mucho calor, a pesar que esta prendido el aire acondicionado.
– Como gustes– ella comienza a sacar ropa de su maleta y yo procedo hacer lo mismo– ¿Te puedo preguntar algo?
– Si claro– saco un vestido blanco de tiras y mis cosas para bañarme, pero no Camille se queda callada, volteo y veo que tiene que está pensando, frunce un poco el ceño y se le hace un hoyuelo en el pómulo.
– ¿Porque me inviste a venir? ¿no somos tan amigas, para invitarme a un viaje que tienes con tu familia y mejor amiga?
– Bueno…– no se ni por dónde empezar– sé que no somos amigas; pero me caes bien, aparte tú y majo son amigas así que por qué no serlo también. Sé que no le caigo mucho a tu hermana, pero me preocupo por ella.
– ¿Por Leah?
– Sí, no la he visto últimamente bien. No parece la misma, ¿no has notado algo distinto en ella?
– Si ha estado un poco rara, pero no sé porque– le diré toda la verdad, sin rodeos. Abro mi boca, pero la puerta es abierta.
– Chicas salimos en media hora, alístense– Chealse se asoma y se va rápido.
– Te parece si hablamos más tarde– ella asiente.
Al menos hice un progreso, eso dejara pensando a Camille. No mentía cuando dije que Leah está un poco diferente, por ratos se separa de su grupo de amigos y solo para con Jackson. La otra vez la encontré en las gradas de la cancha sentada con la mirada perdida.
Sé que su hermana no es ingenua, yo notaria si mi hermana estaría tan retraída y triste, pero creo que Camille esta con una venda en la cual no quiere ver que algo malo esta con su hermana, pero yo puedo ayudarla a que se quite esa venda de los ojos.