Atiendo a la pizarra con el cuaderno abierto delante de mí. Es el primer día y ya tengo una defensa para mañana, cojo apuntes muy rápido para no olvidar nada luego. Me duele un poco la cabeza por el trasnocho, también el cuerpo que llevo cubierto de morados que son cubiertos con la ropa manga largas que traigo. Política mundial es la materia que veo ahora. El profesor borra lo escrito con marcador y da por terminada la clase, mi primera clase del semestre. Y la única por hoy. Estoy feliz, emocionada, y no dejo de sonreír como una tonta por estar nuevamente en un aula con compañeros, y no es que me interese conocer personas o retomar la vida social-estudiantil, simplemente que de nuevo puedo trabajar por mis sueños. De una forma muy extraña me siento realizada, sin contar que durante los

