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Solo una noche

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Blurb

Collin Dermoth, es un irlandés tranquilo y de familia adinerada, que ha decidido llevar a Manhattan la idea de una empresa propia y totalmente distinta a la que dirige su padre. Queriendo desligarse un poco de su muy unida familia, decide embarcarse en su mundo y montar su propio negocio dedicado al marketing y publicidad, y para eso necesitó encontrar un buen lugar, contactos y gente leal, fue así como llegó a ella, Caroline Makis, reina de la disciplina y el buen comportamiento, una hermosa morena, elegante y formal, muy estricta en lo que a su trabajo respecta. Y es ella precisamente quien lo llevará a desordenar su muy ordenada y tranquila vida despertando un deseo que hasta ahora había permanecido dormido en un cajón con llave. El correcto y relajado hombre en que estaba convertido quedara en el olvido cuando ponga todo su interés en conseguir a la más complicada chica.

"Solo una noche", es la promesa que le hace Collin a Caroline, ¿Será capaz de cumplirla?

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Capítulo 1


            

  La observó, la observó y la observó. Por horas el señor Dermoth observó a la eficiente y muy profesional, Caroline Makis. 

  Desde su despacho, con ambas puertas abiertas de par en par, podía ver como aquella mujer que no conseguía sacar de su cabeza, trabajaba en su pequeña oficina con paredes de cristal. Ubicada cruzando el pasillo, justo frente  él. Solo los separaba una pequeña recepción en la que trabajaba la secretaria que compartían.



 Absorta en unos documentos que acababan de llegarle, no notaba la mirada de su jefe, una mirada que conociéndola la incomodaría de sobremanera.



 Collin Dermoth, era un Irlandés, proveniente de Dublín, que se consideraba un tipo tranquilo, pero que cuando era necesario alzaba la voz, duro al momento de tomar decisiones y muy profesional. Para él, su compañía de marketing y publicidad, lo era todo. Adoraba a su empresa, la nueva y primera sede estaba a toda marcha desde que Caroline Makis, llegó a ordenarlo todo, y a revolucionar su relajado mundo, con su estricto y profesional carácter, demasiado seria para la mayoría.



  Y este como todos los días viernes, la señorita Makis y el señor Dermoth, tenían su reunión habitual de las 10 de la mañana, claro que este día en particular, todo cambió entre ellos, diciéndole adiós al profesionalismo, adiós a la cordura, adiós a la compostura, y "hola" lujuria.



  En cuanto Caroline, acabó de repasar la agenda y compromisos de la siguiente semana, ambos permanecieron en silencio, ella tomando nota de algunos ajustes que había hecho su jefe. Él, observaba cada movimiento y expresión que tenía, deleitándose con la cercanía después de todo, no todos los días conseguía estar tan cerca de esta mujer que tanto lo obsesionaba...



 Habían pasado 8 meses desde que comenzaron a trabajar juntos, y cada día se tornaba más insoportable para la anatomía de Collin. Así que dispuesto a liberar la tensión que ella le provocaba, sin ser consciente lo soltó:



-Te deseo.



    Suspiró hipnotizado, admirando su belleza de cerca, como pasaba siempre que le hablaba, su mente se iba a otro lugar, un lugar en el que ella lo recibía con los brazos abiertos y con una inmensa sonrisa. 



Alarmada por lo que creyó haber escuchado, levantó la cabeza de golpe y entonces lo vio, con la mirada fija en ella, soñando despierto a simple vista...



-Creo que no lo escuché bien, señor.

    Susurró enseguida, para no hacer notar su desconcierto.



 Confusa y algo nerviosa aguardó por su respuesta al otro lado de la mesa del elegante despacho de su jefe. No podía haber escuchado bien, era su única explicación.



-Quiero tener sexo contigo –afirmó con seriedad y decisión.



    Lo dijo, eso que tanto se repetía en su cabeza cuando la tenía cerca, lo había soltado sin más, junto con el aire que estaba conteniendo con impaciencia, lo había dicho en voz alta, ya no había vuelta atrás, su deseo oculto por aquella mujer y solo le quedaba esperar que no lo tomara como acoso, porque realmente sonaba algo morboso 



  El silencio se hizo dentro de la oficina, y al señor Dermoth, no le quedó más que observar y medir la reacción de aquella mujer ante sus palabras.



-¡¿Qué?!... ¿Cómo...? –chillo alarmada una vez tomó el peso de lo que había oído.

-Bueno...--

    Comenzó a decir Collin, divertido por su estupefacción, pero se vio interrumpido en una milésima de segundo por una ruborizada y escandalizada, señorita Makis.

-¡NO! Eso... no, ¿De qué está hablando? No quiero que me diga "como" 

    Aclaró antes que pudiera siquiera responder.



Levantándose de su cómoda butaca de cuero, Caroline, comenzó a caminar en círculos, aguardando por una explicación, pero entonces se vio invadida por la seductora y envolvente fragancia de su jefe, quien no le perdía pisada.



-Te deseo, ¿Ahora si lo oíste?

    Repitió seguro de cada una de sus palabras, olvidando sus dudas y arrojándose a lo desconocido. 

-Fuerte y claro 

    Gruñó indignada y algo avergonzada, deteniéndose de golpe, dio media vuelta y lo enfrentó. 

-Di que sí –pidió Collin, con tono meloso y sumamente encantador para el gusto de ella.



 Observando su reacción y sus movimientos, acortó la distancia hasta ella con la intención de besarla, lo estaba deseando hace meses, pero en cuanto inclinó su cabeza para alcanzarla, ella supo leer sus intenciones, y se alejó unos pasos, arrastrando los pies, que ese día parecían más pesados que nunca.



  El jefe es apuesto, de eso no hay dudas, pero Caroline, estaba confundida, nunca había dado señales de querer algo con ella, o al menos no que ella supiera. Con un sutil y discreto suspiro repasó la incómoda y terrible de la situación..., Collin, es un tipo alto, de al menos 1 metro 83, delgado, brazos fuertes, pelo castaño cobrizo algo rizado, con un mechón rebelde, que después de las 3 de la tarde se rehusaba a volver a su lugar, siempre va perfectamente vestido y su barba es algo así como su esencia, realzaba su masculinidad, nariz respingada, perfecta, y unos ojos... unos ojos azul oscuro, tanto que a primera vista parecían grises..., mirada intensa, irresistible, pensó Caroline, dándole un rápido repaso mientras analizaba lo que acababa de pedirle.



-No..., no, es mi jefe, no puede pedirme algo así

    Se apresuró a aclarar antes que notara como lo pensaba, porque estaba pensando en su petición ¡lo estaba! No era tonta, de eso ni un solo pelo.

-Soy humano, tengo necesidades 

    Se excusó haciendo ademán de acercarse.

-Soy su... ¡Trabajo para usted! -alzó la voz con su ceño muy fruncido-. No.

-Trabaja en mí, entonces

    Se insinuó directamente, estaba decidido a conseguir un "Sí".



  Completamente alterada, Caroline cubrió su boca con una mano, incrédula ¡en shock! no lo entendía y su cabeza rápidamente comenzaba a buscar en sus recuerdos algún tipo de explicación, tenía que haber hecho algo para que estuviera pidiéndole semejante cosa, estaba mortificada.



Bajando su guardia se vio acorralada por él, que como un depredador tras su presa se acercó, hambriento de ella, la tomó por ambos codos y la retuvo cerda de él. Lo más cerca que han estado hasta el momento.



-Acuéstate conmigo –pidió sin pelos en la lengua

-No, claro que no –soltó a la velocidad de la luz

-¿Por qué no?

-Creo..., creo en la monogamia, señor 

    Soltó sin otra excusa para dar

-No tengo esposa -sonrió feliz, lo estaba considerando-. Y no hay una novia, larguémonos de aquí.



Propuso con su arrebatadora sonrisa quita-alientos.



-¡No! Tengo novio... 

    Afirmó en apenas un susurro

-Que sea nuestro secreto entonces 

    Propuso sin siquiera pestañear

-¡No! Por favor señor, conserve su compostura, en 25 minutos es su siguiente reunión

-Sigo con ganas 

    Susurró seductor, intentando acercarse más, pero no había caso, lo estaba rechazando.

-Con ese problema..., no puedo hacer nada

-¿Por favor? 

    Insistió

-Mi respuesta es no, señor



 Dicho esto, Caroline dio por finalizada la reunión y acercándose al escritorio tomó sus documentos y salió de allí directo a su oficina. 



Nerviosa, histérica por lo que acababa de ocurrir, soltó todo sobre su mesa de trabajo, el latido de su corazón seguía retumbando en sus oídos, acelerado...

   Tomándose un minuto para calmarse, se sentó ante la pantalla de su computadora, repasando la lista de tareas que aun debía hacer, pero no lograba concentrarse, así que saliendo nuevamente de su oficina, le indicó a la secretaria que la llamara si era necesario y salió hacia el elevador. Necesitaba un poco de aire para poder calmarse y salir de la estupefacción en la que parecía estar.



    Frustrado Collin, se paseaba por su oficina, cada día le resultaba más difícil mantenerse alejado de aquella atractiva mujer, aunque la sonrisa en su rostro no se quitaba, la había hecho ruborizarse, eso era una buena señal, de lo contrario tendría al menos un ojo morado, nunca en su vida había actuado así con una mujer, las respetaba demasiado como para faltarles el respeto del modo en que lo había hecho, y se sentía algo culpable, pero estaba decidido a convencerla, deshacerse de ese novio que mencionó y conseguir que acepte...



-Señor, la reunión comienza dentro de 5 minutos, todos ya esperan.



    Le anunció su secretaria a través del intercomunicador



-Gracias, Lidia.



Tomándose unos minutos para clamar a su anatomía y soltando un sonoro y profundo suspiro, se acercó a su bar, necesitaba un trago de lo que fuera, tenía que estar sereno para la reunión. Su empresa finalmente estaba consiguiendo grandes contratos, y este en particular les había costado meses.



Algo más compuesto luego de una copa y posteriormente hacer gárgaras en su baño privado, decidió no darle tiempo a Caroline, para pensar. Con su mirada de negocios instalada en el rostro, se dirigió hasta la oficina de ella, que estaba tan absorta en lo que tecleaba en su computador, que no lo vio aproximarse por las paredes de cristal. Lucía concentrada, seria. 



  Sin previo aviso Collin, abrió la puerta y se acercó a su escritorio.



-Señorita Makis, la necesito en la reunión.

-¿Cómo? No tengo reuniones programadas para hoy, señor

-Ahora

    Ordenó cortante. 

-Pero... 

    Intentó decir algo, protestar, pero estaba confundida

-¿Hay algún problema con lo que le acabo de ordenar? 

    Preguntó con el más serio de sus tonos

-Yo solo negocio los contratos, usted es quien los cierra, mi presencia es irrelevante. 



  Consigue defenderse, lo último que quiere es estar con él en una habitación cerrada, eso haría las cosas aún más incómodas. Solo deseaba que ese día acabara pronto.



-¿Vas a ignorar mi orden? 

    Replicó molesto.

-¿Qué? No, claro que no 

    Se apresuró a asegurarle, no sabía que estaba pasando

-Estoy perdiendo mi tiempo aquí intentando convencerla para que haga su trabajo.

-En un minuto me reúno con ustedes..., señor.



   Satisfecho con su respuesta, el señor Dermoth dio media vuelta y se dirigió a la sala de reuniones. Su secretaria ya se encontraba en su lugar habitual, lista para tomar notas, si así lo solicitaba.



  Tras estrechar la mano de los presentes, apareció la señorita Makis, con su ceño fruncido a causa de la confusión. A la fecha nunca le había hablado de ese modo, y comenzaba a incomodarla lo ocurrido en la oficina, estaba segura que su actitud se debía a que lo había rechazado.



-Señores, ya conocen a la señorita Makis.



 La presentó Collin, y luego de los saludos correspondientes vinieron los negocios, tomándose todo el tiempo del mundo, les explicó los beneficios que este contrato tenía para ellos, junto con asegurarle que en caso de contratiempos, él personalmente se hará cargo.



-Y en caso que me encuentre indispuesto, lo cual no veo probable, la señorita Makis, es perfectamente capaz de hacerse cargo de todo.

-¿Es ella su mano derecha?

-Ambas manos -la miró insinuante-. Es mi filtro, nada llega a mi sin que ella lo haya aprobado, por lo que reitero, es la autoridad

    Sonrió con malicia, asegurándose que lo notara.

-Es una joven muy eficiente

-Lo es, y terminando con la explicación para poder pasar al contrato, me gustaría anunciarles que la señorita Makis, será su represente, en el transcurso de planificación y toma de decisiones de las campañas publicitarias, ella será la encargada de informarlo, espero que le parezca bien

-Me parece excelente, mi cadena de hoteles para jóvenes viajeros es bastante exigente y es necesario ser muy minuciosos en ese tema

-Maravilloso.



  Continuaron con la reunión mientras Lidia, tomaba un par de notas, y Caroline, no hacía más que escuchar, ella ya tenía suficiente trabajo como para agregar ahora esta empresa a su lista de quehaceres.



Sin duda que si Collin, estaba buscando cabrearla, lo había conseguido. Aunque no es gran novedad, Caroline, no suele ser tolerante con nada, tiene un carácter digno de respetar, y él, lo sabía perfectamente y se sentía muy satisfecho con haberla hecho enfadar.



  Regresó a su despacho feliz, finalmente había conseguido ese contrato, ahora tenía que poner a trabajar a su equipo de publicidad, así que se pasó el resto del día en el piso de abajo, hablando con el jefe de área.




  El lunes por la mañana, la llegada de Collin, se retrasó dos horas, usualmente llega muy puntual a las 8am y recorre cada departamento antes de llegar a su despacho.



-Buenos días, señorita Makis



La saludó al encontrarla en el departamento de recursos humanos, resolviendo un par de problemas junto al encargado.



-Buen día, señor Dermoth 

    Lo saludó sin muchos ánimos, seguía nerviosa por todo lo que estaba sucediendo entre ellos.

-Necesito hablar con usted. 

-Claro, termino en 30 minutos 

-Ahora, señorita Makis. 



Dicho esto, se encaminó hacia la zona de los elevadores, en donde aguardo tranquilo con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón.



-Creo que el jefe está algo molesto, Caroline

-No te burles Carlos, y ve buscando reemplazos para esos holgazanes, es quinta vez que llegan tarde un lunes, y sabes muy bien que eso es causal de despido

-Al señor Dermoth, no le agrada despedir a la gente.

    Le advirtió lavándose las manos y dejándole toda la responsabilidad a ella.

-Ya tuvieron suficientes oportunidades, ¿viste su aspecto? Obviamente no es por alguna urgencia familiar.

-Lo sé Caroline, bien, voy a convocar entrevistas, pero tú le darás las explicaciones al jefe

-Como siempre, Carlos 

    Arqueó una ceja acusatoria, no esperaba menos de él.

-Ve, no quiero que tengas problemas, al parecer esta de malas

-Al parecer. 



  Tomando los  documentos que la llevaron a hablar con el jefe de recursos humanos, se dirigió hasta los elevadores, en donde Collin, la seguía esperando.



-¿Qué parte de "Ahora" no le quedó claro, señorita Makis?

-Lamento la demora señor Dermoth, pero no iba a dejar a Carlos, con la palabra en la boca, simplemente fui al grano, y aquí estoy.

-Suba al elevador.



Sin replicar, hizo lo que le pidió, entró en el ascensor e inmediatamente se fue a una de las esquinas, intentando poner tanta distancia como le fuera posible, y aunque Collin, fue el único que entró no volteó a verla hasta que las puertas se cerraron.

  Sin ningún pudor se tomó todo el tiempo para darle un lento repaso al traje de los días lunes, todo en ella era perfecto, tacones relucientes, pantalones perfectamente planchados y sin una sola pelusa, blusa ajustada y chaqueta muy formal y femenina, provocadora, hasta que llegó a su precioso rostro con esa seria expresión.


-¿Algún contratiempo del que tenga que estar al tanto? 

    Continuó con tono frío, no iba a dejar que el atractivo de Caroline, lo desconcentrara. 

-No por ahora, señor 

    Soltó sin corresponder su mirada 

-¿Hay algo que la esté molestando?

-No, señor

-Tengo nombre, Caroline.

    Suspiró frustrado por tanto "señor".

-Estoy al tanto, SEÑOR.

    Recalcó dejando claro que es el jefe.

-Bien, estoy intentando no mezclar las cosas, pero usted no lo facilita, SEÑORITA MAKIS. 

-Nada en mi es "fácil", Collin 

    Espeta furiosa porque aún insista en lo ocurrido el pasado viernes.

-Eso es lo interesante

-¿Podría saber que necesita hablar conmigo?

-Sí.

    Asintió al tiempo que el elevador se detuvo en el piso 9, donde trabaja su equipo de informática y en el cual se guardan todos los documentos importantes.



 -Nos dirigimos al archivo, ¿trae con usted su tarjeta de acceso?

 -Sí, señor Dermoth


    Afirmó extendiendo la tarjeta y procurando que no tocara sus dedos en un pobre intento por provocarla.

 -Esta semana hay mucho que hacer, necesito un inventario detallado de todos nuestros contratos.

 -¿Por cifras?

 -No, por fechas



 Dijo abriendo la puerta con la tarjeta que la señorita Makis, le había dado. Una vez en el interior la observó acercarse a los archivos y comenzar a ojear un par de archivadores.



 -Necesito un inventario de todos los contratos y su documentación, que quede todo perfectamente clasificado. Lo quiero listo para mañana

 -Muy bien.

 -Y no olvide que hoy tiene que visitar las oficinas "Fitness&Healt" para la primera reunión con el dueño de los gimnasios.

    Le recordó con malicia.

 -No lo olvido, recuerdo mis compromisos, señor.

 -Entonces no es necesario que le recuerde que los lunes reviso los libros de registros, digitales y manuales

 -No, señor.

    Continuó ignorándolo, con la mirada fija en los documentos que ojeaba.

 -Bien, a las 2 de la tarde la espero para almorzar, tenemos que discutir los puntos de su reunión de esta tarde

    Espetó exasperado por lo difícil que le estaba siendo cabrearla.

 -¿Discutir? Siempre se los envío por escrito y usted me regresa la corrección.

 -Esta vez lo vamos a hablar, es otro contrato grande, son 4 sedes

 -Ya tengo algo preparado 

    Anuncia con la esperanza de evitar una situación incómoda.

 -Entonces comenzaremos por eso

 -Preferiría que fuera después del almuerzo

 -2pm en punto, ¿está claro?

 -Sí, señor 

    Aceptó a regañadientes.



 Satisfecho, le dejó la tarjeta sobre la mesa y se retiró. 



   De regreso en su oficina, se lanzó a su computadora, ingresó en el programa de cámaras de vigilancia, hizo doble clic sobre la sección de informática y seleccionó el sector del archivo en donde se quedó hipnotizado observando la pantalla. Caroline se había quitado la chaqueta del traje y se había recogido su muy liso y sedoso cabello castaño oscuro en una cuidadosa cola de caballo antes de comenzar a leer archivo tras archivo. No iba a dejar que los intentos de Collin, por colmar su paciencia, la llevaran al límite, así que de buena gana comenzó a apilar todos los archivos sobre la mesa de la esquina.

  Por suerte la empresa solo tenía 11 meses de existencia, por lo que la tarea no sería tan agobiante como sonaba.



   Al medio día regresó a su oficina a encargarse de los libros. Esa tarea le llevaba generalmente toda la mañana y parte de la tarde, estaba agobiada por la presión que Collin, estaba ejerciendo sobre ella, entendía que lo hiciera por sentirse rechazado, y ella cerraba su boca solo para evitar tocar el tema, ya era bastante incómodo ser consciente de las descaradas miradas que le lanzaba sin el menor arrepentimiento.



   2 de la tarde en punto Lidia, le recordó su almuerzo con el jefe, se resistió todo lo que pudo, pero finalmente terminó yendo antes que él mismo fuera a buscarla...

                              Nerviosa, tocó dos veces a la puerta, aguardó unos segundos, y solo entró cuando escucho la embriagadora voz de Collin, pidiéndole que entrara. Si algo tenía claro, es que la publicidad era lo suyo, tan meticuloso a la hora de exponer sus ideas, centrado y consciente de la otra parte, acompañado de una amable media sonrisa, mirada oscura y una voz envolvente y profunda..., habría que ser ciega para no notarlo donde sea que entrara. 



   Tomando una larga bocanada de aire, se preparó para lo que seguía y apretando contra su pecho la carpeta negra de cuero con el sello de la empresa estampado en el frente, entró con la frente en alto y lista para recibir lo que tenga para exigirle.



 -Toma asiento, Caroline

     La invitó Collin, desde una pequeña mesa de cristal al otro extremo de su oficina.



  Dudosa se acercó hasta la silla libre, justo frente a él, con la intención de hacer lo que le pedía y acabar de una vez con toda la incómoda situación.



 -Un momento



   La detuvo, rápidamente se puso en pie y se acercó a apartar la silla para ella, anteponiendo sus modales ante todo.



  Incómoda por la atención que estaba recibiendo por parte de su jefe, tomó asiento y aguardó a que el hiciera lo mismo. Pero no, verla tan quieta y callada, le hacía ver a Collin, lo nerviosa que estaba. Así que aprovechando esa ventaja, se inclinó sobre su hombro y deslizando cuidadosamente su mano sobre el codo de Caroline, descendiendo lentamente hasta llegar a la muñeca y luego a su mano, acarició sus dedos con delicadeza antes de tomar la carpeta que apretaba como escudo protector contra su pecho...



 -¿Son los puntos a tratar?



   Preguntó muy cerca de su oído, provocándole un escalofrío a lo largo de toda la columna con ese choque de aliento mentolado contra su oído.



 -... Sí, señor

 -Caroline, vamos a almorzar juntos, deja el "señor" por un par de horas

 -Estoy en mi trabajo, es el protocolo a seguir con mis superiores 

    Réplica reponiéndose del impacto de tenerlo tan cerca.

 -Ya te dije que nada de superiores, nadie es mejor que otros, son solo trabajos distintos pero todos importantes.

 -Claro, señor

 -Hueles rico... 

    Susurra contenido una sonrisa



    Sabía perfectamente que ese tipo de comentarios tan personales la incomodan, así que dándole unos segundos para responder decide regresar a su lugar en la mesa, con la carpeta en su poder.



 -Espero que el sushi sea de tu agrado, ¿una copa de vino? 

    Ofrece seductor

 -No, con agua estoy bien, gracias

 -¿Segura? Si es por mí no te restrinjas 

    Le guiña un ojo, sabía que era por él.

 -No lo hago, no soy una persona de vinos

 -¿Qué es lo tuyo? 

    Quiso saber muy interesado

 -Ahora mismo, el agua. No creo correcto tocar ese tema con usted

 -Entonces hablemos de ese novio que mencionaste

    Suelta de pronto, no aguantaba las ganas de tocar ese tema en particular. 

 -No

 -¿Hace cuánto salen?

 -Un tiempo, ¿va a leer el documento que le traje?

 -Eventualmente... ¿es serio? ¿Cuál es su nombre? 

    Insistió, necesitaba sacarlo de su camino

 -Todo compromiso lo tomo enserio, no suelo jugar con la gente

 -Me alegra saberlo 

    Sonrió de vuelta, lo estaba atacando indirectamente

 -¿Podemos trabajar en el documento?

 -Estamos almorzando, relájate, Caroline

    Vuelve a guiñarle mientras se reclina en el respaldo de su silla.

 -Me ha citado para discutir este asunto durante el almuerzo, ¿qué está haciendo?

 -Cambié de parecer -se encoge de hombros restándole importancia-. Come.

 -Siendo así, lo dejo a solas con su sushi 

    Hizo ademán de levantarse

 -No te levantes, come 

    Exigió levantando la voz, era una orden.

 -Bien -volvió a acomodarse en su silla-. Hay que darle los toques finales, hoy no tengo mucho tiempo.

 -Responde a mis preguntas 

 -No le voy a decir su nombre 

    Advirtió seria. 

 -¿Donde trabaja?

 -En este edificio...

 -¿A qué se dedica? 

    Exigió saber, analizando las posibilidades de haber visto al tal novio por allí.

 -Abogado... -murmuró recordando el buffet que había en los primeros pisos del edificio-. Tengo un inventario que hacer, no me gusta perder el tiempo

 -¿Insinúa que la hago perder su tiempo? 

    Alzó las cejas sorprendido por ese comentario.

 -El almuerzo, 2 horas es algo absurdo, 30 minutos es suficiente para comer algo.

 -¿Cómo se conocieron?

 -No voy a responder.



 Observándola, como si fuera la criatura más extraña que haya tenido el placer de contemplar, permaneció todo el almuerzo fijándose en sus movimientos, desde como sostenía los palitos, hasta el modo en que masticaba, cómo se sentaba, hacia donde miraba, sus labios cuando bebía un sorbo de agua...



 -Esto es incómodo 

    Susurró ya colapsadapor esa seductora mirada

-Vamos a leer el documento

-¿Puedo sugerir volver a la dinámica usual?

-¿Por qué huyes?

-No lo hago, pero preferiría darle su espacio,así avanzo con el libro

-Me gusta que estés en "mi espacio"

-Ya no lo haga, señor, los comentarios que haceson inapropiados y nada profesionales

-Sigo esperando que digas si

-Eso no va a pasar



Dicho esto se retiró de la oficina, con suorgullo en alto. Cruzó la puerta e ignoró la orden de su jefe para regresar ala mesa, necesitaba estar lejos. Ya resultaba bastante complicado resistir susmiradas descaradas, como para poder mostrarse desinteresada en susinsinuaciones también. El atractivo y buen porte de ese hombre lo hacíanirresistible, Caroline, no estaba ciega, era un hombre, embriagador, pero ellase rehusaba a cumplir sus caprichos, todo el mundo sabía que involucrarse conel jefe, solo podía terminar de un modo... DESPEDIDA Y SIN TRABAJO.

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