La mañana siguiente de día domingo, Caroline, se levantó cerca de las 8 de la mañana, había dormido demasiado, y afortunadamente las náuseas ya habían desaparecido, así que se metió a la ducha y se cambió por la ropa que Caia, le había dejado la noche anterior, y se dirigió a la cocina a buscar algo que comer. -¿Deker? Susurró al verlo en la cocina, vistiendo solo sus jeans, descalzo y con el cabello alborotado. -Mierda, Cari, me asustaste. -Son las 8 de la mañana ¿te encuentras bien? Intentó no reír, ella ya sabía que él y Caia, hace ya bastante tiempo que tenían algo. -Yo…, eh, yo… -¡Deja de tartamudear, retrasado! Cari ya lo sabe. Lo regañó Caia, al entrar en la cocina. -¿Qué? Y entonces ambas rompieron a reír, su cara de estupefacción era digna de retratar. -Vamos, ve a vest

