Después de la conversación y de la pizza, Caroline, subió a cambiarse por un vestido más informal para más tarde, y se llevó todos los regalos en el auto de regreso al trabajo. La fiesta de cumpleaños del pequeño Francis, o Frank, como lo llamaba su madre y sus pequeños compañeritos de la guardería. Fue una locura de principio a fin. Frank era la personita más tierna y atenta que Caroline, pudiera imaginar. Nerviosa por el entusiasmo demostrado por el pequeño desde que cruzó la puerta, intentó todo lo posible no entrar en pánico, no había tratado con niños, bueno nunca. Y el ser espontanea no era lo suyo. -Bienvenidas, me alegra que estén aquí, Frank, estaba ansioso por que llegaran ¿no es así, cielo? -Sí, mami. Tenía muchas ganas de ver a tu amiga Coarooline ¿lo dije bien? Preguntó c

