
Mientras Era caminaba rumbo a su cita, recien había salido de clase un tanto relajada, tanto que hoy decidió vestir diferente, traia un vestido naranja playero, sandalias color plateado y cabello suelto. Y recibió un mensaje de Carlos que decia. -¿Te puedo ver antes?me sobro tiempo. A lo cual ella respondió que sí, ya que estaba en el lugar donde se iba a efectuar la venta del producto, el parque dorado. Ella no tenia en mente que sería un hombre muy apuesto extraño caballero. Y mientras Era caminaba muy tranquilamente por el parque, brisa fresca que provocaba la fuente a su izquierda y el viento, refrescaban su rostro.Y miro a su derecha, habia un hombre alto, musculoso, cabello castaño y de lejos se notaba atractivo y pensó "Que por favor, sea Carlos". Cuando ella se se fue acercando y el hombre extraño alzo la mirada y la miro directo a los ojos, algo paso, unos ojos hermosos color café profundo que casi pudo ver su alma, ella quedo cautivada y solo por decir algo dijo. -¿Tu eres Carlos? A lo que el respondió que si, mientras reía, de forma tan dulcemente coqueta.
Y Era estiro la mano para saludarlo, pero él tenia las manos ocupadas con unas 4 bolsas grandes y dijo entre titubeos y risas -Perdona, ando un poco cargado. Mientras dirigía la mirada hacia sus manos ocupadas para mostrarme que no estaba siendo grosero, sino que realmente no podía responder a mi saludo de apretón de mano. Entonces yo solo lo salude de beso en la mejilla, todo fue tan hermosamente tierno. Y dijo -Vamos a sentarnos y asentí con un gentil sonido de afirmación que si. Y procedimos a caminar hacia la banca más cercana, estaba enfrente de la fuente. Y nos sentamos y él comenzó a hablar, a hacer preguntas y yo solo le miraba y sus labios me distraían tanto y pensaba en besarlos, tan sexis, carnosos, color rosa. Y luego volví en mi misma cuándo él hacia una pregunta y yo no tenía ni la menor idea de lo que había preguntado, porque solo pensaba en besarle. Entonces él solo reai. Mi razón en ese entonces era de 20%, la que necesitaba que se silenciara un poco para poder llevar a cabo la venta. Y el otro 80% no quería apresurar nada, solo añoraba disfrutar de la compañía y de la conversación tan amena, ya que lograba sacarme risas reales. Pero note algo, conforme hablaba se acercaba hacia mi lado, era seductoramente incomodo. Cuando al fin tope el borde del lado izquierdo de la banca, el estaba tan cerca de mi, que me resultaba más difícil no seder ante ni deseo de besarle, él puso su mano al rededor de la banca e inclino la cabeza hacia mi, casi podía sentir su aliento y al instante me beso. Sentí sus labios tan tibios, carnosos, y conforme pasaban los segundo el beso, era más y más intenso y apasionado. Paramos para respirar y caer en cuenta que rayos sucedía, reímos y él acarició mis labios con sus dedos, mientras se mordía los labios, yo me sentía entre confundida y seducida por él deseo de continuar besandole.

