Esther suele ser una chica un poco distraída, pero, últimamente lo ha estado bastante.
Siento que algo le sucede, se ha comportado un poco extraña conmigo, a veces me suele evitar y otras veces esta demasiado afectuosa como hoy.
«Tal vez estaré exagerando y se deba a que estamos a punto de salir de la preparatoria, si eso será. No creo que ella me quiera como algo más»
Estaba solo como siempre en mi casa, ya que mis padres se la pasan trabajando todo el día hasta la noche que es cuando regresan, el único momento que convivo con ellos es en la cena.
Ya había hecho mi tarea así que era hora de molestar a Esther.
~~~~~~Mensaje~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Hola loca
Entregado 7:22 pm hola tonto
Entregado 7:23 pm.
¿Qué haces?
Entregado 7:24 pm
Nada, márcame
Entregado 7:24 pm
~~~~~~~~~~~~Llamada~~~~~~~~~~~~
— ¿Sí? , reino de la locura, ¿Con quién desea hablar? —dijo tratando de ser seria.
— Con la reina de la locura — respondí riendo.
Si algo he aprendido de Esther, es que nunca le debo de llevar la contraria o tratarla de cambiar. Siempre debo seguirle el juego, además de que ella es muy cómica, me encanta su manera de ser, por nada del mundo me gustaría que cambiará. Su esencia es lo que la hace ser ella. Así como es me gusta, y no hay nadie que se le comparé a mi buena amiga.
— Oh, permitame un momento en seguida se la comunico- dijo mientras hubo un pequeño silencio - Sí, reina de la locura, a sus órdenes.
— ¡Ay Esther! - dije entre risas- Tú nunca cambias- suspire y trate de calmarme - Oyes, ¿ya acabaste la tarea? — pregunté con curiosidad, aunque ya estaba seguro de su respuesta.
— Amm... No, no la he terminado, es que... no le entiendo— dijo rompiendo en risa.
— Me lo suponía — dije ahora riendo.
— Oyes, no te burles de mí.
—Tranquila, ahora voy a ayudarte — respondí riendo.
— ¿En serio? — exclamó casi gritando
— Sí.
— ¡Ay!, gracias — gritó feliz.
— Ahora voy a tu casa — respondí contento.
— Aquí te espero — dijo contenta.
~~~~~~ Fin de la llamada ~~~~~~~~~~
...
Al llegar a su casa, solo se encontraba ella y su hermana. Esta última me abrió la puerta, en cuanto me vio, sonrió. Me dejó pasar y luego se acercó a las escaleras.
— ¡Esther, ya llegó tu novio! Que digo... Tu amigo.
Gritó aguantando la risa.
En cuestión de pocos segundos, Esther bajó con un gesto serio, vio a su hermana como si la quisiera golpear.
— Hola Jess, gracias por venir.
Dijo ella mientras me dirigía a su cuarto.
— Buenas tardes — le dije a su hermana, que aún nos observaba.
—Buenas tardes, Jess.
Contestó amablemente su hermana.
— Hermanita, más al rato hablaremos.
Pude escuchar como Esther le susurro, casi sonaba como si fuera una amenaza.
Subimos a su cuarto, al entrar vi su desorden, ropa encima de la cama, sus libros estaban ordenados en su mesa.
—Perdón por el desorden, pero apenas acabo de recoger mi ropa del tendedero.
Respondió avergonzada.
—Está bien, no te preocupes.
—Bueno, la arregló y comenzamos, mientras siéntate en el sillón.
— De acuerdo.
Mientras doblaba su ropa, me percate que ahí también estaba su ropa interior, pude observar un brasserie de encaje y una panty color azul, al darse cuenta de lo que miraba lo agarró rápidamente y lo guardó. Yo desvíe la mirada aunque había sido demasiado tarde.
— Lo siento, no era mi intención.
Dije avergonzado.
—No te preocupes.
Después de un momento, ella se sentó cerca de mí.
—Bueno, perdón por la espera.
— No importa, ahora dime qué es lo que no entendiste.
—Mira, estas ecuaciones no las entiendo.
Respondió con una mueca graciosa mientras señalaba en el libro las ecuaciones.
— Oh, ya veo, primero debes de igualarlo a cero, luego despejar esto.
Le expliqué tranquilo.
Estuvimos así, ya que le estuve resolviendo sus dudas. Si bien, Esther no es una chica que no entienda las cosas, ella es inteligente, la admiro por ser ordenada con su tiempo y sus cosas, solo ella tiene demasiado tiempo para hacer las tareas y realizar otro tipo de cosas, hasta he llegado a pensar que tiene el poder de detener el tiempo.
—Gracias por ayudarme.
Exclamó contenta luego de terminar con la tarea.
—De nada, para eso están los amigos, ¿No?
Respondí contento.
— Ahora bajemos que la cena está lista.
—Oh, no estoy bien, no tengo hambre.
Dije tratando de que no sonará mi estómago, porque sí, tenía hambre.
—No, ¿cómo de que no? Tú debes de quedarte a cenar con nosotros, ya conoces a mi mamá. Además, me ayudaste con mi tarea, es lo mínimo que puedo hacer por ti.
Por un momento se dedicó a mirarme con una expresión de súplica. Sabía que no podía huir de ella.
—Amm... No lo sé.
Dije bajando las escaleras.
— ¡Oh, Jess! Veo que estás aquí. Ven, ¿por qué no nos acompañas a cenar? Sabés que eres bienvenido en esta casa.
Exclamó la mamá de Esther desde la cocina.
—Oh, gracias señora, pero...
—Nada de peros, anda, toma asiento.
Me interrumpió saliendo de la cocina con una cacerola.
— Está bien.
Dije sentándome.
...
Tuvimos una cena agradable, los hermanos de Esther tienen un buen humor, no parábamos de reír.
—Bueno, Jess, gracias por ayudar a nuestra tonta hermanita.
Dijo Joseph, el hermano mayor de Esther.
— De nada, ella es una muy buena amiga.
Respondí sonriendo.
En ese instante, todos compartieron una mirada que no logré comprender y luego sonrieron.
— Siento que ustedes algún día serán una linda pareja.
Comentó su mamá sonriendo, quebrando el silencio que se había formado.
— ¡Ay mamá! - dijo Esther riendo nerviosa - ¿Qué cosas dices?
— Amm... Creo que es hora de irme, gracias por la comida, estaba deliciosa- dije feliz a su mamá, luego miré a sus hermanos - Gracias chicos por el momento, me la pase bien.
—De nada, sabés que siempre eres bienvenido aquí. Respondió Joshua, el 2ndo hermano mayor de Esther.
— Gracias.
— Te acompaño a la puerta.
Dijo Esther contenta.
Al llegar a la puerta, Esther me abrazó y me dio un beso en la mejilla. Lo cual me dejó sorprendido, por lo repentino que fue.
—Gracias, en serio muchas gracias, no sé que habría hecho si no me hubieras ayudado.
— Seguro y te hubieras desvelado para terminar esa tarea.
— Sí, lo he dicho y lo seguiré diciendo, qué bien me conoces.
Comentó sonriendo.
— Bueno, ve con cuidado a tu casa, nos vemos mañana.
—Nos vemos mañana.
Me despedí mientras me iba a mi casa.
Esther sin dudas es la mejor amiga que había podido tener, aquel incidente nos hizo conocernos. No me arrepiento de haberla conocido, fue lo más bueno que me pudo pasar. Desde que la tengo a mi lado los días se han convertido grandiosos. Ella y Ángel son mis mejores amigos. Son las personas más importantes para mí. Llegaron a mi vida para hacerla mejor.
Los tres a lo largo de este tiempo hemos ido aprendiendo bastante cosas sobre nosotros mismos, hemos hecho lazos más fuertes y vivido momentos inolvidables. Espero seguir con ellos en el futuro, que sigan formando parte de mi vida. Para nada me gustaría que me alejaran de ninguno de ellos, cada uno es importante para mí.
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Bonus
Esther sonreía nerviosa luego de aquella bochornosa escena en la que se había dado cuenta donde miraba.
Sin saber cómo, se me escapó un comentario que la hizo sonrojar.
— Por cierto, es un lindo brassier.
— Gra... Gracias.
— Eh, yo... No quise... Este... Decir eso.
— Está bien, Jess. No pasa nada, es solo ropa. Eres el primero que la ve. De hecho, a penas mi madre me lo ha regalado.
Confesó Esther mientras jugaba tímidamente con sus manos.