La tarde era fresca y el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados. Ivana y Dante estaban sentados en una acogedora terraza, disfrutando de una cena romántica. La comida, deliciosa; la compañía, prometedora. Sin embargo, en el aire flotaba una tensión inconfesada que Ivana no podía ignorar. Mientras Dante hablaba de sus planes futuros, Ivana sentía que algo se fraguaba bajo la superficie. Su mirada era intensa, pero había algo en su voz que la inquietaba. —Ivana, hay algo de lo que quiero hablar contigo— dijo finalmente, interrumpiendo el flujo de la conversación. —¿De qué se trata?— preguntó Ivana, sintiendo que su corazón latía más rápido. Dante tomó un sorbo de su vino, como si buscara coraje. —He estado pensando en nosotros y en lo que real

