—¿Pero cómo...? —¿Cómo? —repite con un leve arrugamiento de su frente, —¿Cómo es posible? Yo soy hija única, así que ella... —Me arriesgo a mirarla de nuevo—. No puede ser mi gemela o mi hermana. —Ella no está emparentada contigo por sangre. —Entonces... ¿cómo explicas el parecido? —Aterrador, por cierto. Incluso tiene mi maldito color de ojos que siempre he pensado que es raro como el infierno. —¿Crees en los doppelgãngers, Allison? —¿Doppelgângers? —Me burlo—. ¿Estás bromeando? ¿Parezco del tipo que bromea? —La autoridad en su tono hace que me pegue a la puerta cerrada del auto. Mierda. Realmente es aterrador. —N-no. —Correcto. —¿Estás diciendo que ella y yo somos doppelgângers? ¿Cómo es posible? —Es más común de lo que crees. —Todavía... no me Io creo. —No importa lo que cr

