Capitulo 4.

1604 Words
Mientras caminaba por las oscuras calles, llamo por teléfono a Clara. — Esta noche no quiero dormir aquí, no quiero volver aquí...No se como pudo hacerle esto Clara, era mi madre… yo no la creí y se fue pensando que estaba loca. — Hablaba en balbuceos, llorando desconsoladamente, Clara no la entendía y preocupada le preguntaba donde estaba sin parar. — Ven a casa Odette, mis padres aun no han vuelto hablaremos de lo que sucede, ven a casa Odette. —le dijo Clara alzando la voz preocupada por ella y su estado emocional. — Llego enseguida. — Odette se monto en su coche y se dirigió a casa de Clara con dificultad, después de un rato llego allí y bajo rápidamente, Clara ya la estaba esperando en la calle con impaciencia, Odette solo pudo abrazarse a su mejor amiga y llorar, Clara la acompaño dentro, cogió el bolso y la pequeña bolsa que llevaba con ropa y demás cosas y las dejo sobre la mesa, se sentó junto a ella y le limpio las lagrimas. — Cuéntame que a ocurrido. — Pregunto con pesar. — Mi padre...He comprobado que lo que decía mi madre antes de morir era verdad, el si tenia una aventura con mi niñera, mi madre me dijo que los había visto, que no era una alucinación de la enfermedad y me advirtió y yo no le creía, yo también la trate de loca Clara, ella se murió pensando que yo… — No pudo terminar la frase y comenzó a llorar de nuevo con culpa, Clara solo pudo abrazarla con fuerza e intentar consolarla Dos horas después, Odette se había clamado con la ayuda de Clara, sus distracciones, sus tonterías la habían hecho reír un poco, la animo para que saliesen con los amigos de Clara y así pudiese despejarse. Clara le había prestado un vestido para que no fuera de nuevo de tonos oscuros, se miro en el espejo estaba totalmente fuera de su zona de confort pero la mirada de Clara le hizo hacer una mueca y ceder a ponérselo, no era feo al contrario, era un vestido de tirantes gruesos, azul con estampado de pequeñas flores de color rosa y rojo con escote cuadrado y un poco de volante en la parte de la falda, con unos calcetines medios blancos y sus zapatillas desgastadas blancas también, no pudo remediarlo y cogió una pequeña rebeca de color blanco para taparse un poco, dejo su pelo naranjado suelto, cuando las dos habían terminado salieron d ella casa y ya montadas en el coche se disponían a llegar a la entrada del bosque, la puesta de sol comenzaba a verse por el horizonte, Odette daba gracias por eso, la entrada al bosque ya de por si era tenebrosa, aparcaron el coche justo en la entrada y se adentraron al bosque. Al llegar al claro que estaba cerca del lago, unos cuantos ya estaban allí, estos habían acondicionado el lugar, la verdad que el claro era muy bonito, lleno de flores, maleza, de los troncos caídos se habían convertido en asientos, mantas de pícnic con gente hablando y bebiendo sobre ellas, todo estaba lleno de farolillos pequeños, dando un ambiente mas intimo, un grupo mas pequeño estaba en sillas playeras con una mesa jugando a las cartas muy animados, vio un par de hamacas en los arboles, otros se bañaban ya en el lago y jugaban con el agua, Luca las vio llegar, se notaba que tenia cierto interés en Odette ya que fue corriendo a recibirla y les repartió bebida, las acompaño a una de las mantas de pícnic que estaba mas cerca del fuego. — Este lugar es perfecto, ¿no crees? Me alegra que hayas venido. — Luca le dijo animado, se notaba que estaba de buen humor. — Sí… es bonito, el agua se ve tranquila. — No sabia que decir, no conseguía centrarse en Luca, se le venia lo que le había sucedido con su padre y su animo estaba por los suelos, Odette observo el lugar pues la ultima vez que había estado allí fue con Paul, ese recuerdo aun dolía, le dio un trago a la cerveza que le había dado Luca, no le gustaba mucho el sabor pero no se quejaría. — Como tú, siempre tan serena me gusta eso de ti. — Luca le monstruo total interés, sin disimular. — Gracias… supongo. — Nerviosa, le dijo en un susurro evitando el contacto visual. —¿Sabes? Desde que te conocí, he querido pasar más tiempo contigo, hoy… me siento afortunado. — Yo… no me imaginaba que querías estar conmigo así. — sonríe débilmente, jugueteando con la esquina de la manta. — Mucho, me haces sentir en paz, como si el mundo se detuviera un poco. — Odette traga saliva con nerviosismo. «eres muy amable pero yo… no siento lo mismo». Pensó pero no se atrevió a decir lo miro de reojo sin poder decir nada. — No tienes que decir nada, solo seamos amigos, solo quería que lo supieras, que si quieres hablar con alguien o te sucede algo sepas que puedes hablar conmigo. — Luca dijo tranquilo y en voz suave, Odette le sonrió sintiéndose aliviada. Uno de los chicos aviso de que hacia falta mas leña, Odette se levanto con rapidez y aviso de que iría ella a por mas leña pero en verdad se desvió del camino para ir a la cascada que había a cerca de allí, necesitaba un momento a solas. Paso por delante de una de las minas cerradas y cruzo un pequeño riachuelo, a pocos pasos mas estaba la gran cascada que le había gustado tanto la ultima vez que estuvo allí, Odette se sentó a los pies del pequeño estanque que formaba la acumulación de agua de la cascada y se bebió lo que le quedaba de cerveza, lloró libremente, en estos días demasiadas cosas le habían ocurrido, solo necesitaba desaparecer por un tiempo pero ¿Cómo lo haría? no podía abandonar los estudios, familia y amigos, debía aguantar terminar la universidad y debía al menos hablar con su padre, se levanto y mientras organizaba sus pensamientos tiraba piedras al lago, una de ellas la tiro demasiado fuerte y reboto en la pared de rocas de la izquierda después cayendo al agua, Odette no le dio importancia pero a los segundos después, sus ojos se abrieron como platos al ver que comenzaba a ver una luz azul dentro de la cascada, se fijo mas por si estaba viendo mal pero había luz detrás de la cortina grande de agua. Odette perpleja no sabia si salir corriendo o ver que era aquello, parece que la luz hipnotizante la llamaba por su nombre, la curiosidad la estaba matando, no podría cruzar la cortina de agua sin mojarse, así que se quito la rebeca que llevaba quedando solo con el vestido estampado, se quito sus zapatillas favoritas pero se dejo los calcetines, se notaba el el frio suelo de piedras y musgo, con la corriente de aire fresco que le puso los pelos de punta, en su mente algo le suplicaba que no entrase pero la curiosidad por ver que era esa luz era mas fuerte. «Solo echare un vistazo y me iré». Se dijo así misma. Al pasar por la cortina de agua y ver una especie de cueva sin final a la vista sabia que era una mala idea pero continuo hasta que llego al final de esta, las luces se intensificaron cuando Odette empezó a caminar por el sendero rodeado de lo que parecían pequeñas setas de color azul brillante, al llegar al final y ver que solo había una gran pared de piedra lisa húmeda se decepciono un poco, las setas la incitaron a agacharse y tocarlas por curiosidad, se dio cuenta que había un rastro de agua muy leve que salia de debajo de la pared de piedra que ya no la dejaba avanzar,dudo por un momento pero se puso de pie e inspecciono la pared se dio cuenta de que tenia dibujos grabados en ella, espirales, círculos, con curiosidad, toco uno de ellos que fue el que mas le llamo la atención. El mural se enciende poco a poco en luz azul como si fuera lava, como una red viva, tallado en la roca con precisión ritual se da cuenta de que no es un simple dibujo parece que la piedra misma ha sido persuadida a revelar sus secretos, líneas entrelazadas forman un entramado que recuerda a un telar, donde cada hilo representa una vida, una elección, un cruce de caminos. En el centro, una espiral de runas antiguas gira hacia adentro, como si el destino se recogiera en un único punto de origen, las runas están dispuestas en círculos concéntricos, cada una con un brillo tenue, como si la pared respirara sabiduría, algunas están desgastadas, como si el tiempo hubiera intentado borrarlas sin éxito, a Odette le llamo una la atención, brillaba con una fuerza inexplicable, una espiral rota encerrada en un triángulo invertido, con tres marcas en forma de garras en su base, la rozo con los dedos, esta se ilumino con mas fuerza y la gran pared cedió, Odette asustada retrocedió con miedo, delante de sus ojos la pared de roca desapareció y un umbral de luz casi cegador se instalo ante sus ojos, el calor del umbral no la dejo pensar y lo atravesó el umbral de luz se cerro de golpe en cuanto entro atrapándola sin dudarlo y allí como si su cabeza y su cuerpo hubieran abandonado su ser, se desvaneció y cayo al suelo.
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