Elena se quedo esperando a Marta en la habitación por lo menos unos 30 minutos, ella ya tenia algo adormecidos los brazos pero aun no quiso dejar al bebe en su cuna. A ella le gustaba el calor que le daba el bebe.
Mientras ella seguía tarareando escucho un golpe en la puerta y la voz de Marta.
Ella vio la puerta abrirse y ahí estaba Marta que cuando la vio le dio una sonrisa suave.
-Veo que no te va nada mal-le dijo mientras caminaba a ella.
-El es muy tranquilo, no causa problemas-
-Estoy segura que es por que se siente a gusto contigo, eso es muy bueno-dijo mientras trataba agarrar al bebe pero cuando ya estaba por alzarlo el príncipe comenzó a llorar.
Ambas mujeres se sorprendieron y Elena se levanto con el en brazos y lo acuno unos minutos hasta que lo logro calmar.
El bebe luego de haber llorado abrió los ojos y al verla le dio una sonrisa. Elena también le dio una sonrisa.
-Parece que el príncipe ya te agarro cariño eso es muy bueno, parece ser que esta anciana no le cae bien-
Elena estaba un poco incomoda por el comentario así que decidió cambiar de tema-Marta la Emperatriz que a decidido?-
-Por suerte la Emperatriz a aprobado que tu seas su niñera temporal así que desde hoy estas a cargo del completo cuidado del príncipe ya sabes que si tienes una duda puedes buscarme-
-Gracias y por favor envíale mi agradecimiento a la Emperatriz por haber aceptado mi egoísta petición y que haya puesto su confianza en mi-dijo mientras flexionaba sus piernas y bajaba la cabeza.
-Te aseguro que se lo haré saber así que iré y le diré a algunas de las sirvientas que ayuden con tus cosas así te mudas hoy mismo-
-Gracias y perdón por las molestias-
A Elena no le gustaba mucho actuar sumisa pero sabia que en la situación que se encontraba que era la mejor manera de actuar, ella iba a actuar como la anterior Elena, iba a aprovechar de su buena reputación en el palacio para poder moverse con mas facilidad aunque eso significara que tendría que ser muy amable con cualquier persona.
-No son molestias así que quédate aquí hasta que venga Evelyn que ya se acerca la hora de comer del príncipe. Cuando ella este aquí me acompañaras a mover tus cosas ¿Esta bien?-
-Esta bien-
Mientras ellas hablaban oyeron tocar la puerta.
-Soy Evelyn la nodriza-se escucho una voz suave venir detrás de esas puertas.
-Adelante-dijo Marta con voz fría.
Cuando Elena la escucho se sorprendió, era la primera vez que escuchaba una voz tan fría y monótona aun cuando ella le pidió el puesto de niñera nunca le hablo en ese tono. Elena se dio cuenta de que tenia un poco de la confianza de Marta, cosa que obviamente pensaba aprovechar.
Las puertas se abrieron luego de escuchar la respuesta, en la puerta estaba una mujer de unos 20 años, tenia el cabello marrón como sus ojos, ella no destacaba en nada, era solo una simple mujer que como máximo seria llamada linda pero algo de ella le llamo la atención a Elena y eso fue sus ojos, ojos que estaban llenos de miedo que apenas vieron a Elena se posaron en el suelo rápidamente.
-Señorita Arias le presento a Elena que desde hoy será la nueva niñera, usted seguirá sus ordenes desde hoy ¿Entendió?-
-Si-dijo casi en un susurro.
Gracias a las palabras de Marta, Elena se dio cuenta la posición de Evelyn en sus ojos. Para Evelyn se dirigió por su apellido mientras que para ella se dirigió por su nombre, claramente mostrando con quien estaba mas cercana y estar cerca de Marta significaba mucho era casi estar cerca de la Emperatriz.
-Elena ya que ya llego la señorita Arias es hora de que vallamos a buscar tus cosas-le dijo con voz suave una clara diferencia a como hablo anteriormente, era tan diferente como el cielo y la tierra.
-Esta bien-dijo mientras se volteaba a Evelyn-Señorita Arias se lo dejo a su cuidado, cuando termine de mover mis cosas vendré a cuidarlo-Elena le paso el bebe a Evelyn.
-Si...-
-Vamos Elena-
-Si-
Elena estaba por pasar al lado de Evelyn cuando se dio cuenta que casi se olvida de algo.
-Ah! cierto... Señorita Arias encantada de conocerla me llamo Elena Arcos espero que nos llevemos bien-le dijo mientras hacia una leve reverencia y le daba una dulce sonrisa. Elena casi se olvida de actuar amable.
Evelyn le dio una mirada sorprendida y rápidamente le devolvió el saludo.
Luego de eso Elena se dirigió con Marta a la salida y caminaron en silencio hasta que ya estaban algo cerca de los dormitorios.
-Elena no necesitas ser amable con Arias-
-Puedo preguntar el por que?-pregunto curiosa.
-Eres joven, es mejor no saber algunas cosas-
-Comprendo-
Esa respuesta solo sirvió para avivar su curiosidad sobre Evelyn.
Cuando llegaron a su dormitorio ya estaban 2 sirvientas y 4 mayordomos esperándolas, ellos eran los que la iban ayudar sus cosas. Elena obviamente les agradeció con una voz dulce, cosa que obviamente complació a todos que la ayudaron con una sonrisa.
Les tomo como 1 hora poder mover todas sus pertenencias, hora que ella aprovecho para despedirse de su compañera de cuarto que obviamente estaba triste pero para calmarla le prometió que en su próximo día libre ambas saldrían juntas de compras.
Cuando Elena ya estaba instalada en su nueva habitación fue rápidamente a buscar al príncipe que estaba durmiendo tranquilamente en su cuna. Evelyn estaba esperándola así que cuando la vio intercambiaron algunas palabras y ella se retiro.
-Aww mira a este angelito dormir-dijo mientras le ponía bien la manta que se había corrido por los movimientos del bebe-Sabes bebe yo conozco el nombre que te darán, es un nombre hermoso-
-Tu nombre será Asher que significa "hombre feliz" nombre que era algo irónico por como fue tu vida pero te prometo que voy a hacer todo lo que pueda para que ese nombre quede a la perfección contigo, te aseguro que mientras yo este aquí te daré el amor y el cuidado que te negaron tan cruelmente...-dijo todo en un suave susurro mientras le acariciaba cuidadosamente su cabeza-Asher te juro que te protegeré y no permitiré que vivas una vida llena de miseria y maltrato, en esta vida no estarás solo-
Elena lo dijo en susurro pero con una seguridad innegable. Lo que prometió ese día pensaba cumplirlo, ella que había vivido una vida sin padres, que fue abandonada apenas nacer sabia lo que era desear el cariño de unos padres pero también comprendió que unos padres no eran necesarios ,solo se necesitaba a una persona que te quisiera de verdad y te cuidara para poder sentirte feliz y querida.
Después de todo unos lazos de sangre no valían mucho a la hora de la verdad, algunas veces unos lazos sentimentales eran mejores y verdaderos.
Ella lo comprendió a la edad de 10 años. Elena al recordar ese año no pudo evitar sonreír aun que los recuerdos de ese año no eran mayormente hermosos pero a pesar de todo eso comprendió algo que quedo grabado en su corazón, ese día comprendió que nunca estuvo sola.
Continuara...