Gia parpadeó dos veces, completamente sorprendida. El joven tenía el cabello oscuro liso, bien corto en la parte trasera, y arriba un poco más largo. Lo supuso al ver como un mechón húmedo sobresalió sobre su frente. Causado por tener el casco puesto encima de su cabeza. Tenía las cejas del mismo tono del color de su cabello. Ojos marrones, como el más profundo y tentador chocolate, bordeado de gruesas y largas pestañas que le daban sensualidad en la mirada. Su nariz era aguileña, pómulos altos, que junto a su mandíbula cuadrada recién rasurada, resaltaba sus rasgos masculinos. Su boca era grande con los labios finos pero bien delineados, y cuando le esbozó una sonrisa ladeada le mostró sus dientes no tan perfectos en la parte de abajo, pero completamente blancos. Quedó maravillada de los

