Noche

1822 Words
- Oye espera, ¿en serio le dijiste que no a la chica? - Pregunto con un toque de diversión y arrastrando un poco las palabras. - Sí. Por favor Kathe no quiero que me paguen 20 mil solo por tocar a una mujer - Me dice asqueado y llevando la copa de vino a sus labios - A mí me gusta no solo tocar, sino que jugar también - Dice y levanta ambas cejas de manera pícara. Estallo de risa y me doy cuenta de que a pesar de que llevamos 2 botellas y medias de vino aún tengo un poco de lucidez. El restaurante está vacío, hace media hora que ya no queda nadie y solo somos Kevin y yo. Me ha estado contando sobre sus citas y que todas ellas han sido de tropiezo para él. Me contó que la mayoría de las mujeres con las que ha salido solamente lo quieren para algo serio y él está en la "flor de su juventud" y no quiere nada serio con nadie y me da gusto saber eso desde este preciso momento, porque no creo estar bien mentalmente como para algo serio. También me ha estado diciendo que todas esas mujeres le han hablado mal mío, que yo no les caigo y que yo no debería de ser su amiga, ¿Por qué lo han hecho?, no lo sé, ni yo manejo tanta envidia hacia alguien como para hablar de él o ella sin conocerlo o conocerla. Después de aquella frase que hizo sobre el comentario que yo le dije y demostrarme a través de la misma que no me rechazó comenzamos a tomar desenfrenadamente y a hablar cosas sin sentido alguno, me ha contado sobre sus negocios, sobre lo que sentía por mí y sobre sus citas. Me dijo que la última mujer solo quería que él la tocara a ella y que ella le pagaba por eso, y él se negó y ella le insistió tanto que le dijo que era una degenerada y no aceptó su oferta, por eso mismo me quejé con él. - Kevin, creo que deberíamos de dejar de tomar, ya hemos tomado mucho y todo se ve en cámara rápida - Le digo mientras intento ponerme en pie para ir al baño. - ¿Qué te parece si seguimos esto en mi apartamento? - Me dice parándose y tomándome de la cintura para sostenerme. Su tacto hace que sobre mis brazos y piernas corran descargas eléctricas provocando un éxtasis en todo mi sistema. Me giro como puedo y lo miro a los ojos, viendo esa hermosa tormenta formarse en sus ojos lentamente. - Me parece una idea increíble, pero déjame ir al baño primero - Me sonríe y me da un beso en la mejilla, prácticamente rozando la comisura de mis labios y se aparta. Voy caminando por el pasillo del restaurante que me lleva al baño y veo todo distorsionado, sé me cruzan las piernas y para no caerme me agarro de la pared, sonrío y sigo caminando en dirección al baño. Cuando entro me veo al espejo y a pesar de estar a 2 pasos de la borrachera me gusta lo que veo. Pupilas dilatadas, mejillas rojas por los efectos del vino y un brillo diferente en mis ojos. Me humedezco un poco el cuello y la frente y me hago viento con las manos para recuperar un poco la cordura. Me vuelvo a ver en el espejo y me retoco mis labios, con un color rojo pasión. Como sabemos, nosotras las mujeres, para todo hombre los labios rojos son una tentación para mirarlos y podría decir que para besarlos también. Sonrío por la loca idea de mi cabeza, esta noche va a ser única y quizás mañana temprano ni siquiera recuerde nada de lo que suceda hoy, pero después de ocultar tanto tiempo ciertos sentimientos siento que el deseo se apodera de mí y que no hay quien lo saque de mi cabeza. Es como un niño chico cuando quiere algo y no se lo dan y comienza a hacer berrinche, bueno más o menos así esta mi cerebro en estos momentos, apoyo mis manos en el lavabo y sonrío a mi reflejo - Que noche - Me digo a mi misma arreglando los cabellos que están sueltos y me dirijo a la puerta de salida. Salgo del baño un poco mejor, ya no me mareo, ni me giran las cosas, pero aún estoy viendo todo en cámara rápida. Cuando llego a la mesa veo a Kevin dejando el dinero sobre la mesa. - Kev, deja que pague yo, yo te invite - Le digo y cuando voy a agarrar mi bolso para poder sacar el dinero, Kev me detiene con su mano. - Ya pagué yo, la próxima lo harás tú, ahora vámonos - Me dice tirando de mi mano y su toque frío hace que descargas eléctricas corran por mi cuerpo como si fuera una especie de cable conductor. Salimos del restaurante y antes de irnos les damos gracias a los mozos que nos atendieron y nos aguantaron hasta tan tarde. Veo que Kevin se acerca al auto y me freno en seco, él se voltea a mirarme y lo noto confundido. - No vas a manejar estando ebrio, ¿verdad? - Le digo y él sonríe. - No querida, yo estoy mucho mejor que tú, mi cuerpo aguanta mucho más alcohol que el tuyo - Me dice con un poco de altivez. Miro recelosa y él tira de mi mano para hacerme caminar, abre la puerta de copiloto y entro, una vez estoy sentada cierra la puerta y da la vuelta, entra, se coloca el cinturón y arranca el auto; antes de echarse a andar me mira y ve que no tengo el cinturón puesto entonces se estira hacia mí y cruza su brazo por encima de mí para alcanzar el cinturón y cuando tira de él hacia su lado quedo a centímetros de su rostro y nuestras miradas se conectan profundamente y puedo ver a través de sus ojos el deseo, el vivo deseo que consumen sus ojos, esa tormenta que poco a poco se va generando en su mirada hace que me estremezca y me dé un chucho de frío y eso él lo nota entonces se aleja un poco de mí y sonríe. - Para que estés segura y no puedas escaparte - Me dice y me ajusta el cinturón que cruza por mi vientre provocando que apenas pueda moverme, su aliento a vino y su exquisita colonia se mezclan provocando una increíble sensación para mi nariz. Toca mis mejillas con sus gélidos y largos dedos ocasionando que cierre mis ojos, suspira y se aparta, abro mis ojos y lo observo. - ¿Lista? - Pregunta sin mirarme y sonrío. - Lista - Le digo y mira de reojo regalándome una sonrisa ladina y una preciosa vista. Comienza a manejar y ninguno de los dos dice nada, la música de "Two feet" comienza a sonar de fondo y cierro mis ojos dejándome llevar por el sonido placentero de la música y mi imaginación comienzan a volar... Kevin frena y comienza a sacarse el saco azul que ha sido un estorbo para mí toda la noche. Lo miro y estoy segura de que estoy babeando, sus enormes y musculosos brazos se ven a través de esa camisa blanca, que poco a poco comienza a desprenderse, cuando llega al último botón la saca, tirándola hacia el asiento de atrás. Veo sus increíbles abdominales y esos músculos bien formados y un suspiro se escapa de mis labios. - ¿Disfrutas de la música? - Me dice Kevin bajándole el volumen a la música y mis ojos se abren como platos, mierda, estaba fantaseando con él. - Si - Digo con la voz ronca y carraspeo para no darme a descubrir por mi mente que divagaba en aquellos brazos tan fabulosos. Miro hacia el costado y él teclea algo en su celular sonriendo y vuelve la vista al frente, estamos llegando cuando me mira. - Prometo que esta noche será inolvidable para ti querida - Dice sensualmente y sale del auto dejándome atónita. Abre la puerta del auto y lo miro sin saber que hacer, entonces se acerca y desabrocha mi cinturón dejándome respirar bien por primera vez en los 10 minutos que llevamos de viaje. Salgo del auto y espero a que él avance hacia el apartamento. De un momento a otro me siento más despierta que antes y con todos mis receptores atentos a cualquier cosa que pueda suceder, creo que sus palabras me despertaron y me pusieron alerta. Llama al ascensor, este abre sus puertas y entramos, los espejos rodean todo el cubículo y por un momento me siento observada, cuando levanto mi cabeza para mirar a Kevin, él gira su cabeza para mirarme y siento una vez más en lo que va de la noche, el potente ardor y calor de mis mejillas. - Te tomaría en este preciso momento si no fuera porque las puertas se están por abrir - Dice y vuelve su mirada hacia el frente, realmente parece otra persona, este no era el Kevin que yo conocía, algo pasó en el transcurso del restaurante hasta acá y me gusta, me gusta demasiado. Las puertas del ascensor se abren y una sala de estar completamente gris aparece ante mis ojos. Avanzo con Kevin delante de mí y observo todo. Las paredes llenas de cuadros. En el centro de la sala hay una mesa redonda de vidrio con libros encima. Las ventanas que permiten ver la ciudad desde una altura considerable se encuentran a la izquierda de esta mesa. Una chimenea medianamente grande en tonos grises y negros se encuentra al final de la sala. Al lado de esta veo dos sillones de madera en tonos de un azul oscuro a juego con la alfombra que hay debajo de ellos. A la derecha junto a la entrada esta la cocina de un color marfil con una encimera de cuarzo oscuro y una barra con taburetes para sentarse. - ¿Un trago? - Vuelvo mi vista a Kevin quien tiene dos copas de vino en sus manos. Miro las copas y lo miro a él y noto que no tiene por encima de él su chaqueta azul, lo cual me deja observar la ajustada camisa blanca que está usando y sus musculosos brazos. Por Dios - Respira Kathe, respira o vas a terminar lanzándote sobre él - me digo a mi misma. Se ve mejor de lo que pensé y eso que lo veo todos los días. Creo que jamás lo había visto con ojos de deseo y es por eso mismo que ahora los veo más apetitosos, o no sé. Tomo la copa gustosa porque realmente me urge tomar algo, veo que Kevin camina hacia los sillones y lo sigo de atrás.
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