Mi trabajo suele ser agotador, tratar con las histerias de ciertos animales no es la mejor manera de pasar un viernes. Hoy sería mi día libre, pero mi supervisor me necesitaba de urgencias para realizarle la operación a una gata y para entregarme mi test de psicología.
- Kathe tus resultados del TAMAI han salido bien, pero me preocupa tu actitud cuando uno de los animales queda en la mesada y no sobrevive - Me dice Gustavo, mi supervisor y al lado de él lo acompaña mi psicólogo quien me hizo el test y al cual le dije que mantuviera la boca cerrada, porque podría costarme el trabajo si se entera mi supervisor de que burlé el sistema e hice trampa.
- Si lo sé, últimamente no he estado muy bien emocionalmente y a la hora de trabajar mis emociones juegan un papel importante, pido disculpas por mi error - Digo y volteo mis ojos a mi psicólogo que me mira y me levanta el pulgar de su dedo en señal de aprobación.
- Sabes bien Kathe que no puedes tener emociones aquí adentro, mira a tu alrededor, esto es un quirófano, si el felino muere tú tienes que tener el valor de decirle a la dueña que su mascota murió, no mandar a tu compañero - Me dice suavemente en señal de regaño y entiendo perfectamente que mi manera de actuar estuvo mal.
- Lo siento señor, lo haré bien para la próxima - Respondo mirándolo fijamente a los ojos y recibo un suspiro y una sonrisa de su parte.
- De acuerdo Kathe ya está, recuerda que tú eres la anestesista y eres la encargada de registrar al animal, avisarle a su dueño lo que se le va a hacer y en caso de que el animal no sobreviva tú tienes que decírselo, no tu compañero y deja de decirme señor, soy Gustavo - Me dice y apoya su mano en mi hombro palmeándolo y sonriendo.
- De acuerdo Gustavo, haré eso la próxima vez - Le digo y sonrío.
Gustavo sale de la sala y me deja con mi psicólogo que seguramente me regañe por hacer esto.
- Tú estás enferma mujer, tienes que decirle la verdad a ese hombre - Me dice acercándose y susurrando para que no escuche Gustavo.
- Si ya sé, pero aún no es el momento, estoy bien - Me mira con el ceño fruncido y le ruedo los ojos - Okey no estoy bien, pero ya se me pasará, confía en mi Kevin - Le digo apoyando mis dos manos en sus hombros y moviéndolo un poco.
- De acuerdo - Me dice y suspira - Pero que sea la última vez que me haces hacer esto - Me dice señalándome con el dedo índice y yo solo sonrío.
- Sí, papá - Le respondo de manera sarcástica y mirando hacia el techo con las manos detrás de mi espalda. Ambos nos reímos y salimos del quirófano, apago las luces y cierro con llave para poder irme a casa a descansar, me queda un largo camino por recorrer de aquí a casa.
- Kathe, ¿en qué viniste? - Me dice Kevin mientras termino de cerrar el local de veterinaria.
- Vine caminando - Le digo y me acerco a él.
- ¿Quieres que te lleve? - Me dice y asiento con la cabeza.
Con Kevin estudiamos juntos en la secundaria junto con Lili, éramos inseparables hasta que él se enamoró de una niña que lo alejó de mí y de Lili, después de un tiempo nos enteramos de que se fue a otra ciudad a estudiar y perdimos todo contacto con él. Cuando yo cumplí mis veintidós años él cayó de sorpresa en mi casa y desde ese momento no nos hemos separado, él se graduó con título de psicólogo y yo con maestría de veterinaria. Es como mi hermano, salimos, comemos, jugamos, paseamos y nos quedamos a dormir juntos, nunca pasó nada, siempre fuimos muy unidos, él tiene sus citas y yo, bueno, sigo sola desde que mis padres se fueron. No quise intentar nada con nadie, creo que lo mejor es sanarme primeramente y luego si se da la oportunidad salir con alguien, con Kevin hemos hablado de todo, él conoce lo de mi abuelo al igual que Lili, son las únicas dos personas que conocen mi situación, los demás solo ven la mitad de mí, pero así como hemos hablado de todo con Kevin, él nunca me quiso contar que ocurrió con la chica, aquella que nos separó de él. Lo único que me dijo fue que jamás funcionó lo de ellos y se quedó ahí.
Estamos yendo a mi casa en su auto, un Audi R8 n***o, amo este color de auto, por dentro es una locura todo lo que tiene, pero me fascina la comodidad de los asientos, es una cosa increíble y el aroma que alberga el mismo es exquisito, cada vez que entro a este auto el olor a colonia de Kevin se mezcla con el aire frío del auto y provoca una exquisita sensación.
- ¿Salimos esta noche? - Me dice Kev despegando un segundo la vista del frente para mirarme y volver a ver la ruta.
- Si, ¿a dónde vamos?, se me ocurre ir al restaurante de Alma Cheli - Le propongo y pongo mis pies sobre el asiento mirándolo.
- ¿El de don Augurio? - Me dice manteniendo la vista en la carretera.
- Si, ese mismo, he oído que tienen tartas exquisitas - Le digo mientras lo observo, Kevin es un bombazo como hombre, su pelo rubio oscuro peinado perfectamente hacia un costado, sus ojos azul cielo y esa barba sin afeitar de hace 3 días lo hace ver realmente sexy, tiene una sonrisa moja bragas y conserva una muy buena musculatura y unas pompis bien redondas, no es que lo haya probado, pero lo he visto andar en bóxer en mi casa y sí que son redondas. Siempre viste de traje cuando está trabajando, usualmente el azul marino le queda bien con la camisa blanca desprendida en los primeros botones.
- Entonces iremos ahí - Me dice girando la cabeza para verme y su expresión cambia rotundamente, su mirada se desvía completamente a mis pies que están pisando su asiento - Kathe, te adoro muchísimo, pero hazme el grandísimo favor y baja los pies del asiento - Me dice y yo como odio que me den órdenes miro mis pies y una idea rotundamente loca se forma en mi cabeza.
- Si claro, con gusto lo hago - Le respondo y en el momento que él devuelve la mirada hacia el frente me giro completamente en mi asiento y pongo los pies en donde estaba sentada y me siento en donde estaría la bolsa de aire del copiloto - ¿Así está mejor querido? - Le pregunto y me mira y por poco y no se le salen los ojos al verme.
- ¡KATHE! BAJATE DE AHÍ - Me dice y mientras me mira y mira la ruta va frenando despacio para poder decirme una sarta de disparates.
- No, pídeme perdón por decir que baje los pies del asiento y te hago caso - Le digo mirando las uñas de mis manos.
- BAJATE DE AHÍ MALDITA NIÑA - Me grita mientras pone los cambios y se desabrocha el cinturón.
- YA, YA ME BAJO; ¡NO ME HAGAS NADA! Y NO ME LLAMES NIÑA MALDITO DEGENERADO - Sé que es capaz de bajarme a como de lugar, no le importa que lo vean, si me tiene que retar o incluso si me tiene que dar un golpe, lo hace sin problema alguno.
- Sabía que lo harías y con respecto a mi asiento... Si tú lo vas a limpiar después haz lo que quieras en él - Me dice mirándome y volviéndose a poner el cinturón, entonces aprovecho y lo miro con picardía
- ¿Lo que quiera? - Me mira y sonríe mirando hacia el frente volviendo a encender el auto.
- Y si puedo ser yo el primero, si, lo que quieras - Me dice y mi mano termina golpeando su brazo por descarado - ¡AUCH! - Dice y me mira con el ceño fruncido.
- Lo siento es que dijiste una mala palabra y pues en mi casa golpean a las personas que dicen malas palabras - Le digo toda dulce y tierna mientras él se pasa la mano en el brazo. Lo miré detenidamente y comencé a reír y él me miró y también empezó a reírse, somos así, jodemos mucho con estas cosas, él nunca se me declaró, ni me pidió algo más que amistad, dudo muchísimo que me quiera como algo más, porque él tiene sus citas y yo soy un nivel inferior a ellas, pero cuando me las presenta todas me detestan y le hablan mal de mí a Kevin, por eso mismo Kevin las termina dejando.
Llegamos a mi casa después de 45 minutos y cuando me estoy por bajar Kevin me frena.
- Escúchame bien mocosa, a las 9 de la noche paso por ti y más te vale estés pronta porque odio esperar - Me dice y yo sonrío como desquiciada.
- Si, si, me baño tarde, me visto lento, te hago esperar y salimos a las 10, perfecto tu plan, nos vemos - Le digo y salgo rápidamente del auto para ir corriendo a casa y dejarlo con la palabra en la boca.