Desafiar al pequeño huracán parece alimentarme el alma, ni siquiera yo entiendo esa necesidad de verla molesta. La satisfacción es tal que hasta mi m*****o se pone en alerta. Sentado aquí donde estoy alejado de todos para respirar un poco de aire fresco, la veo sentada con sus amigas sonriendo. En toda la noche no la había visto sonreír. El día que se suponía debía ser el más importante para ella, y hasta el más bonito, fue empañado con la presencia de sus padres, sobre todo de Ileana. No entiendo como una mujer tan despreciable pudo haber tenido una hija tan diferente de ella. Iliang pese a ser altanera y a veces hasta grosera, conmigo, no es de mal corazón, no discrimina a las personas, y ese es un atributo difícil de encontrar en mujeres que tienen poder o cierta posición social. Esa

