Molesta ante sus imposiciones, que cada día que pasa se acentúan más y más, como si con eso no tuviera suficiente, me toca ahora soportar su coquetería y descaro al seguirle el juego a la descarada de la mesera. Ciertamente le dije que volviéramos al plan inicial, pero jamás le sugerí que ello implicaba desplegar sus ataques de seducción con otra en mi cara. No quepo en mi de la rabia tan grande que cargo. ¿Para esto me trajo obligada? ¿Para qué viera con mis propios ojos como las mujeres se le avientan regaladas sin ningún recato? Lo peor de todo es que la muy sinvergüenza de la mesera parece no darse cuenta que estoy ahí a solo escasos metros de ellos. Tal vez no parezca la esposa o pareja de él, pero por lo menos si soy alguien que lo acompaña y merece un mínimo de respeto. Definiti

