Mi cuerpo temblaba y me sentía más desolada que nunca. Claramente tenía miedo, Héctor estaba llevando las cosas a un extremo que jamás creí que llegarían, sin embargo, ahora no podía preocuparme por mi suerte, solo sentía un gran dolor, ¡Mi madre había muerto y el culpable estaba frente a mi! Miraba a Héctor con furia y un profundo odio... —¡ENTONCES MÁTAME! —le grité— ¡Porque nada de lo que hagas podrá mantenerme aquí! No me importa sí me tengo que suicidar, no me voy a quedar a tu lado, ¡NO LO VOY HACER! —afirmé mirándolo de forma desafiante. —¿Suicidarte? —sonrío— ¿Puedes hacer algo así? Tú no eres ese tipo de persona, y no porque no tengas valor, es porque eres demasiado buena para tu propio bien; en todo este tiempo pudiste matarme mientras dormía a tu lado, pero jamás lo hiciste y

