La noticia

1772 Words
Capítulo 3 La noticia Con vehemencia admiré el cielo azulado y las figuras de las nubes que de vez en cuando se interponía para que el sol expandiera su calor. Le eché un vistazo a David y se encontraba jugando con una pelota, por lo menos, en este momento tenia la certeza que David era feliz; yo hacía todo lo posible para que así fuera. Me fijé en una mujer rubia alta, de abrigo largo rojo y buena figura que, tomaba de la mano a su compañero fuerte, atractivo y de buen físico; ambos jóvenes jugueteaban y se abrazaban fervientemente, como dos enamorados. ¡Bach, basura! Tuve una sensación irremediable de vomitar, y las nauseas se hicieron continuas cada vez. Sentía que mi estomago se alborotaba y los tiempos se me iban. Tuve que apartarme un poco, necesitaba echar mi estomago en la tierra. Me alejé solo un poco y vomité todo lo poco que había comido una y otra vez. Traté de recomponerme y respirar hondo, y cuando finalmente logré recuperarme, regresé al parque, no obstante, David no estaba. ── ¡David! ──llamé, buscándolo primeramente con la mirada. No había nada de él. ── ¡David! ──insistí, y el chico no aparecía. Me volví como loca, no estaba él, ni la pelota, ni nadie, todos se habían ido. Pensé lo peor, les juro que pensé lo peor, y eso que no era tan cinéfila, más una película se armó en mi cabeza. ¿Si vino un asesino en serie y se lo llevo? O ¿alguien lo secuestro? Tal vez, ¿una mujer demente? Por Dios, ¿Qué voy hacer? Seguí buscando con angustiado afán y llamándolo como loca, y no había razón de David. Me puse las manos en la cabeza y me sentí morir por si algo le llegaba a pasar. Salí un poco del parque y crucé una esquina donde se encontraba un jardín con herbajes secos y alguna más que otra basura y porquería. Comencé a caminar rápidamente cuando lo vi de espalda. Respiré tranquilo y solté un bufido que se había atorado en mi garganta. Desde lejos, David se encontraba hablando con alguien y eso me preocupo, no me agradaba que hablara con extraño, era peligroso. Volví a sentir el mareo, me contuve. Logré dar pasos rápidos para llegar a David, cuando estaba cerca me di cuenta quien era el extraño, y de verdad, no era ningún extraño, o bueno, un extraño muy hermoso, era Elliot. Traté de fingir demencia, más fue muy tarde, él ya me había visto. Levantó su mirada, y sus hermosos ojos verdes esmeraldas se fijaron en mí y eso provocó que me ruborizara como una adolescente, y me odié en ese momento por ponerme en evidencia con un hombre que me atraía. ¿Por qué me suceden estas cosas?, dios de las personas humildes, por favor ten compasión. Tragué grueso, tomé la compostura y coloqué ambas manos en mi estómago. ── Señor Freeman ──le hablé con benevolencia. ──Señora Parker ──se levantó, ya que se encontraba a nivel de David. ── ¿Qué hace aquí? ── Iba a ver a Vincent Me inquieté por un momento. ── ¿Cómo, Vicent no está con usted? Elliot arrugó las cejas confundido y soltó una risilla de medio lado. ── No, hoy tampoco fue a trabajar. Y caí en cuenta. Ese infeliz, maldito hijo de perra se había tomado la libertad de irse con su amante. Lo odiaba, lo odiaba con toda mi alma, y sé que mientras más lo odiaba más se podría mi alma, mi corazón, y toda yo. Bajé la mirada para ocultar el dolor que estaba sintiendo, y todo el desprecio y el asco que Vincent Parker me provocaba. Quería irme lejos, muy lejos de todos, pero no contaba con dinero, ni una casa, ni familia, ni amigos, con nada, estaba sola en este mundo, solo con mí verdugo. ── ¿Estas bien? ──me preguntó con un gesto de inquietud en su rostro. ¿Acaso él lo sabe?, ¿él sabe quien es su amante?, quería preguntarle, sin embargo, me contuve, me sentiría patética al hacer una escena de celos. Asentí bajando la mirada. Sus manos cálidas tocaron mi mentón levantándome el rostro y eso me asustó. ── Ese moretón no se ve nada bien ── Me caí. ── ¿Enserio? ── Fue un accidente, como pudiste ver, soy muy torpe. ── Mami, mami ──llamó David, fue un alivio total para así evitar hablar con él, salvada por la campana. ── Te he dicho que no hables con extraño──lo regañé frente a él, aunque sus ojos verdes seguían custodiándome, mirándome, no sé si era por lastima, era lo más seguro. Tal vez el sabe todo mi sufrimiento y él como Vincent me tiene de cabrona, y no puede evitar la culpa y la lastima. ── Elliot no es un extraño, es el amigo de papá ──explicó David. ── ¿Cómo lo sabes? ── Ayer estaba en casa. ── ¿no estabas dormido? ── Quería hacer pis, y lo vi hablando con papá ── Bien, pero no lo llames por su nombre de pila, él es el señor Freeman. ──No te preocupe, yo me he presentado por mi nombre de pila, le he dado confianza para que me llame así. ── No me parece ──dije un poco arisco, evitando esos ojos verdes. Elliot levantó sus dos manos al nivel de los hombros e hizo un mohín con la boca. ── Esta bien señora Parker, lo siento mucho. Hubo un minuto de silencio, solo David hablaba con Elliot de futbol, y sin darme cuenta mi vista se había fijado en lo bien que él estaba vestido. Llevaba una gabardina de cuero negra, con un jean azul oscuros y una camisa que le hacía juego con sus ojos. además, en su cuello llevaba puesto una cadena militar, uno de eso que usa los soldados en guerra. Me mordí el labio; sumida en los pensamientos más pintoresco con ese hombre frente a mí. Esta buenísimo… ── ¿Quién? ──interrogó Elliot con curiosidad. Mierda… debo de dejar de pensar en voz alta. ── E- el helado ──señalé en una tienda de frente costosísima que nunca jamás en mi vida había entrado ──. Es buenísimo el helado ──disimulé. Elliot sonrió desperezado, y bajó la mirada por unos segundos. ── Entonces vamos──dirigió su vista hacía David y le preguntó ──. ¿Quieres helado campeón? Y en un gritó animoso el chiquillo respondió ──. Sí. ── No, muchas gracias señor Freeman ──me negué rotundamente. ── Por favor señora Parker, acepte. Miré la tienda costosa y no muy convencida. ── Por favor mami ──insistió David. ── Me da mucha vergüenza señor Freeman ── No tiene que tener vergüenza. ── Es muy costosa la tienda. El se rio con ternura, y dos hoyuelos que no había visto antes aparecieron. ── No se preocupe por eso. Por favor, acepte por David. Miré al niño que tenia sus manos pegadas al pecho como si rogara por acepta, hasta que no muy convencida terminé diciendo que sí. Nunca había entrado a esa heladería, todo era de lujo, con mesas por doquier, dibujos de helados en cada rincón con todo tipo de formas. Los meseros vestían de gorros con un uniforme blanco y guantes. Esta vez una mujer se acercó con un papel y un lápiz en las manos. ── ¿Qué deseas? ──preguntó la mujer. Elliot respondió sin titubear. ── Un helado de dos porciones de menta granizada, con vainilla, con un shopping de maní. Luego, la mesera dirigió su vista a el niño. ── ¿Puedo pedir chocolate? ──le consultó a Elliot. ── Claro que sí campeón. ── ¿Puedo mamá? Asentí. ── Yo quiero chocolate y vainilla igual que mi amigo Elliot ──expresó en una sonrisa. ── ¿Y usted señora? ──inquirió. Los ojos verdes se situaron nuevamente en mí. ── Chocolate con chocolate ──dije. La mesera se retiró. ── Cuénteme señora Parker, ¿Cómo fue su accidente? Abrí mis ojos como plato y vacilé un poco. ── Yo- yo, soy muy torpe, ya sabe, y resbalé cayendo por las escaleras ── Y no fue al hospital. ── No es necesario, estoy bien ──dije con fingido fastidio. ── Mi mamá es buena cocinera ──intervino David. ── ¿Enserio? ── Hace el mejor pollo del mundo. ── ¿Enserio señora Parker? Bajé la mirada ──. No soy la mejor. ── Claro que sí mamá. Elliot le dio una mirada de satisfacción con una risilla ── Sé que tú madre es la mejor. ── No es cierto ── repuse con una risa trémula. ── Deje de menospreciarse señora Parker ──declaró el ojo verde, dejándome fría. ──Aquí están sus helados ──habló la mesera, entregándole a cada quien su sabor. Probé el sabor del chocolate en mi boca y fue tan dulce, tan frio como mi corazón. Saboreé hasta la última gota del chocolate con una satisfacción increíble, y un placer impresionante. Elliot me observó sorprendido, y con un brillo especial en sus ojos. su rostro se encontraba iluminado, y en ese momento me hubiese encantado tener super poderes para adivinar sus pensamientos. Después de saborear todo, tuve la misma sensación del parque, quería vomitar. Y corrí hacia el baño, y bien que vomité todo el chocolate consumido, hasta la ultima gota. Hay supuse, creo que lo supe en mi corazón, más necesitaba estar segura. La puerta del baño soñó y escuché la voz de Elliot. ── ¿Se encuentra bien? ── Si, voy en un minuto. ── Está bien. Desapercibidamente salí de la heladería sin darme cuenta y corrí a una farmacia para comprar una prueba y luego, regresé por David. Ambos se reían como padre e hijo, la cuestión era que, Elliot no era su padre. Un poco vacilante y distante me acerqué a ellos. ── Gracias por todo señor Freeman, pero debo irme. ── Yo los llevaré. ──No es necesario señor Freeman, muchísimas gracias, puedo ir caminando, además, la casa esta cerca, de verdad, gracias ── los gestos de Elliot fueron de confusión. Arrugó las cejas como si tratase de entenderme, pero simplemente le agradecí y me marché. Me percaté que Davis le dio un abrazo para correr y darme nuevamente la mano, y así llegar a casa. Al llegar, corrí al baño, y tomé la prueba y la miré por unos segundos, y fue allí cuando me enteré de la noticia, de mi noticia. Estaba embarazada. *** Mis amores, muy buenas noches, aquí dejo otro capitulo. ¿Qué creen que debe hacer Stella? Leo sus comentarios. Muchos besos mis amores. Les dejo mi i********:, allí subo contenido de libros: lacarol_marquez01.
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