Abrí mis ojos de par en par. Una pincelada de rubor se incorporó en mis mejillas. Dejé entreabierta la boca, sin apartar la mirada de Elliot, que entraba al café tomado de la mano de David y le seguía Francis. Parecía embelesada por él, no se si era porque no llevaba traje de gala o porque cogía de la mano a mi hijo, era confuso decidir por alguno de esos pensamientos. Esta vez, Elliot tenía puesto una camisa blanca y encima una gabardina de cuero, además de unos Jersey azules y zapatos deportivos. No era usual verlo de esa manera. Habitualmente, vestía de corbata, y camisas largas; que le daba un porte formal. ──Cierra la boca ──me sacó Lina de mi ensimismamiento. No dije nada. ──Podría entrarte un bicho por allí ──dijo acercándose. Me echó un vistazo y frunció el cejo. ──¿Por qu

