Prólogo
Para Mary Jane:
Mis sueños eran una cosa de otro mundo. Pero no es que viviera en uno muy normal.
Sus pesadillas eran mis sueños.
Su mundo era lo contrario al mío.
Tu... no puedo saber a ciencia cierta si eres más de pesadillas o de sueños.
Tu mundo, completamente diferente al mío.
Tu, ella y yo. Con nuestros sueños, tertulias y de más.
Valla, esta carta parece una cursilada, ¿ No crees?
Totalmente.
Algunas cosas pueden ser más complicadas que otras.
Gente muere, bebés nacen.
Siento que me estoy enrollando mucho.
La vida no está ahí para ayudarte en los deberes. La vida agarra la página en la que escribes, te la rompe a pedazos y te ordena a reconstruirlos con saliva.
¿ Es justo?
Si.
Mary Jane lo sabe muy bien, esa boquita inquieta no se cierra ni con candado.
Para ella la vida es un juego adictivo del que se puede ir cuando le plazca y volver con más experiencia para jugarlo mejor.
No es que sea una mujer del otro mundo, pero desde luego si la de tus sueños.
La cosa es que esta historia no comienza mal, tampoco comienza bien.
Entonces, Mary Jane...¿ Cómo empieza esta historia?
Atentamente, M.J.