Capítulo 25

1226 Words

El llanto de un niño hizo despertar del sueño a Banuqa. Cuando abrió los ojos se encontró con la soledad. Sus huesos tiritaron del frío, aunque toda la región fuese azotada por el calor y los vientos abrasadores que provenían del desierto. La tienda se sacudió con violencia a causa del viento; los barrotes de madera que lo mantenían en pie chirriaron haciendo que Banuqa se asustara cada vez que eso ocurría. Banuqa retiró con gran esfuerzo el sudor que perlaba su frente. Estaba devastada, ella era el ejemplo de una mujer en el infortunio y la infelicidad. Sola, enferma y sin su hijo.   Banuqa contorneó su frágil cuerpo sobre el lecho apenas cubierto por algunas pieles de venado. Despegó los cabellos negros y resecos de su frente tratando de buscar comodidad. Pese a todos los esfuerzo

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