Dos meses más tarde... La mañana trascurrió con tranquilidad, los pabellones estaban perfumados e iluminados con la luz del sol. Era un día inusual para la reina Aanisa, ya que asistiría por primera vez a un evento social junto con su marido. En vez de sentirse emocionada, ella se sentía presionada por todas las responsabilidades que tenía. Administrar la asignación de la concubina Ghaaliya era lo que más le demandaba tiempos y energías, pues debía razonar en todas las reacciones que tendría dicha mujer si recibía algo de poca calidad. Sí, incluso la reina se preocupaba en guardar las apariencias y la buena relación que había entre ambas. Para ella no significaba sentirse vulnerable, era protegerse la espalada, aligerar las tensiones que naturalmente podrían surgir entre ellas. También

