Capítulo 5

1984 Words
Fragancia escurridiza Los destellos del sol se asomaban poco a poco con el amanecer. El viento que soplaba en las cumbres de las montañas más altas de la región era muy frío, pero existía un corazón tan cálido como el fuego en invierno que convertiría grandes témpanos de hielo en rápidas corrientes de agua. Shaina estaba sentada sobre una de las dunas de arena mientras admiraba el paisaje hermoso del amanecer. Cuanta belleza podía percibir en ese lugar, si por ella fuera se transformaría en una piedra para disfrutar de los besos tiernos del sol matinal o el susurro del viento en sus arenas. Estaba sola en ese lugar, era la primera vez que escapaba del palacio e iba a lejos tratando de recobrar un poco el sentido. Ella sabía que su rebeldía se debía a Banuqa, estar tanto tiempo con la princesa empezaba a cobrar factura en sus acciones. Pero, ella no se arrepentía, pues no estaba haciendo nada malo, solo quería encontrar su propia esencia y no ser el títere de su tía ni de nadie. ¿Cuántas veces tendría que pensar lo desastrosa que sería su vida si se convertía en la reina? Había muchas cosas en las que pensar, por ejemplo, Hadid tenía 21 años, tenía tres concubinas y su poder en la corte no llegaba a despegar del suelo, pues la emperatriz viuda monopolizaba todo el poder. A Shaina no le agradaba mucho la idea de tener que soportar que su marido tuviera concubinas, ella aborrecía la idea. Su padre había permanecido junto a Salsa sin llegar a integrar a otra mujer en la formula matrimonial… Ellos en verdad se amaban, un amor como ese quería Shaina. Pero, sospechaba que no lo tendría. El sol fue calentando a medida que el tiempo iba pasando, y Shaina sabía que era momento de regresar al palacio o empezarían a sospechar que ella faltaba y que había evadido a toda la guardia palaciega. Tampoco quería que los criados fueran castigados por haberla dejado sin vigilancia y por eso empezó a descender de la montaña. Antes de retirarse del lugar echó un último vistazo al cielo y se deleitó al ver lo infinito que este era, llegó a marearse un poco y confundida bajó la mirada. … El palacio de la emperatriz viuda poco a poco empezaba a despertar. Y en uno de los pabellones de dicho palacio la princesa Banuqa se levantaba para ingerir sus medicamentos antes de la temporada de invierno. Ella odiaba tener que recibir todos los menjurjes que se suponían trataban la enfermedad que padecía. Sin embargo, Banuqa pensaba que a esa edad ya estaba curada y que lo único que podía pescar solo eran pequeños resfriados, nada más. La princesa llegó a confiarse, pues llevaba muchos años en los que la enfermedad no aparecía. Pero, ella había olvidado que todo ese tiempo su madre siempre estaba pendiente de ella, de que en el invierno no se expusiera al frio o a la lluvia, tampoco dejaba que tocara ningún animal que pudiera causarle alergia. Banuqa hizo una mueca de desaprobación al terminar de tomar sus medicamentos. Pero, centró la atención en la reina, pues había un tema que la inquietaba. —Madre, ¿es cierto que casará a Shaina con Hadid? —preguntó a su madre, la reina viuda. —Aisha —La reina madre la llamó por el nombre personal—. Ya los rumores se han extendido por todo el palacio, ¿A quién escuchaste decir eso? —Unas criadas lo estaban comentado La reina viuda sonrió levemente. —No pensé que Macnuka estuviera tan desesperada en tener a Shaina para su hijo. —Eso quiere decir que es cierto. —Por ahora es así, Salsa y Jaffar se mostraron bastante negativos, pero al final logré convencerlos al prometerles que protegería de cualquier peligro a Shaina. —Madre, pero sabe que es muy peligroso para ella —contrarió con evidente preocupación por su prima—, ella es solo una niña, muy despierta e inteligente, pero niña al fin y al cabo. —Ya te lo dije. Por el momento ella se casará, pero estoy segura que Macnuka hará todo lo que está a su alcance para evitarlo… Demostrar emoción y esparcir el rumor de que Shaina se casa es solo una cortina de humo para despistarme. —Madre, ¿Tiene ojos en el harén de Hadid? —Por supuesto, querida —sonrió alegre ante la expresión de sorpresa de Banuqa—. No hay nada que ocurra en ese palacio sin que yo me entere. — ¿Cómo lo hace, madre? —Preguntó Banuqa, quien no salía de su asombro—. ¿Cómo hace para tener ojos en todo el palacio? —Soy la reina, tengo muchas conexiones. De resto no es de tu incumbencia saberlo. Banuqa sonrió ligeramente y tomó un poco de té para refrescar su garganta. —Madre, ¿Pretende seguir posponiendo la entronización de Hadid? —No, no lo postergaré más, porque el momento ha llegado. Banuqa se sorprendió aún más. Su madre iba a ceder el poder del imperio a Hadid y se iba a hacer a un lado… Eso sí que era nuevo. — ¿Por qué te asombras, Banuqa? —Pensé que no dejaría gobernar a Hadid... que él iba a ser un títere en nombre suyo. —Le daré un poco de libertad, eso acelerará los movimientos de Macnuka, así podré deshacerme de ella —comentó con una amplia sonrisa en su rostro. La reina se sentía muy segura de su estrategia—… Y no moveré un solo dedo, ella misma cavará su tumba. —Pero, ¿cree que Hadid no le guardará rencor si mata a su madre biológica? —Le he cedido parte del reino, pero sería una idiota si espero que me lo agradezca toda la vida. Tendrá que aceptar que maté a su madre porque intentó usurpar mi lugar, es morder la mano del que te da de comer, ¡Inconcebible! —Madre, ¿se está escuchando? No puede esperar que él le agradezca o le bese los pies. De por sí Hadid se opone a que gobierne en lugar de él… —argumentó angustiada por lo que decía su madre—. De nada me sirve que usted sea calculadora y astuta si terminará muerta al igual que la madre de mi hermano, ¡Hadid la matará con sus propias manos! —Si se opone a mí sabré cómo lidiar con ello, pero si intenta matarme tendré que responderle. — ¡Madre! —Gritó Banuqa—. No es necesario que se pegue tanto al poder que ahora ostenta, porque no es feliz. —El poder no me hace feliz, pero me permite mantenerlos a salvo a ti y a Rashid. O acaso no sabes que Hadid es capaz de matar a Rashid con tal de no ver su reinado amenazado. —Son hermanos, la misma sangre corre por sus venas… —Puede que sean la misma sangre, pero es como si fueran desconocidos. En la guerra todo se vale, todo es estrategia y matar a tu misma sangre nunca estuvo por fuera de la pelea por el poder. — ¡No puedo creer que insinúe que debo dudar de Hadid! ¡Es mi hermano, madre! —Rashid es tu hermano, él es quien te debe doler. —Rashid es mi hermano de padre y madre, por supuesto que le tengo especial cariño, pero también quiero a Hadid. —Querida, entiendo todo lo que dices, pero más allá de los lazos familiares está la ambición, así se sepa que Rashid no planea usurpar el trono de Hadid, él no lo entendería y sospecharía constantemente de él. — ¿Qué pasa si Hadid intenta asesinar a Rashid? —Creo que sabes la respuesta, no tengo ni siquiera que responder. Ahora te pregunto, ¿Qué harías si él mata a Rashid? ¿No vengarías su muerte? *** Shaina nunca regresó al palacio y saber el paradero de la niña fue lo más importante de ese día. Todos suponían que la habían raptado, sin embargo nada estaba confirmado y la incertidumbre empezaba a carcomer a la emperatriz y a los padres de la niña. —Ezra, me prometiste que cuidarías de ella, ¿Qué pasa si le han hecho daño? —Reclamó Salsa. — ¿Qué tiene que ver la desaparición de ella conmigo? ¡Su padre es un guerrero y se ha hecho enemigos en toda la tierra que ha conquistado para el imperio! — ¿Quieres decir que la culpa es de Jaffar? —No, la culpa no es de él, pero sería entendible si ha sido raptada por algún pueblo que busca venganza. —Jaffar tiene enemigos, pero no saben el paradero mío, el de Shaina o el de nuestro hijo menor. —Eres ingenua, Salsa. El palacio no es un lugar del que debes estar segura, solo lo es si nadie te conoce, pero por favor, ella es la hija de Jaffar. —Tú eres cínica, Ezra… Prometiste proteger a mi hija, es obvio que esto tiene algo que ver contigo, así que te exijo que encuentres a mi hija sana y salva. —Ya mandé a una gran cantidad de soldados buscar en todo el país, además cerré las puertas de la ciudad, nadie podrá salir de aquí. Salsa se calmó un poco en cuanto escuchó todas las medidas que había adoptado la reina para encontrar a su Shaina. Pero, si algo le pasaba a Shaina no se lo iba a perdonar jamás. En ese momento, Jaffar entró a la cámara, el hombre llevaba puesto su traje de guerra. —Esto se ha filtrado, un hombre trató de huir en cuanto se enteró que la ciudad se cerraba. — ¿Para dónde iba? —La reina empezó a interrogar. —A Damasco — ¿Llevaba algo que nos dé una pista? —Llevaba pocas cosas, pero entre eso tenía unos brazaletes costosos, pertenecen a Shaina. — ¿Cómo los consiguió? —Dijo que los había encontrado en el camino La emperatriz viuda sonrió de lado. — ¿Cómo nos cree tan tontos? —Gritó enfurecida— ¿Dijo todo eso sin ser torturado? —Así es. Pero, obviamente está mintiendo. Si solo encontró los brazaletes de Shaina entonces por qué iba a huir a una ciudad tan lejana de la capital. —Tráelo aquí, veremos si persiste en mentirnos. Ante la orden de la reina viuda, hicieron entrar a la sala al hombre que era sospechoso en la desaparición de la pequeña dama del palacio. —El príncipe me ha dicho que ibas para Damasco, ¿Por qué tanta prisa? —Empezó a interrogar. —Las puertas iban a cerrar. Tengo este viaje planeado desde hace mucho para comprar algunas cosas allá. —Solo llevabas los brazaletes en la bolsa, ¿por qué dices que estabas planeando el viaje si no tenías ni un solo dírham en tu poder? El hombre miró el piso durante el interrogatorio y no supo cómo responder esa pregunta. —Estás mintiendo. Si no confiesas entonces deben llevarte a la zona de castigos hasta que hables. ¿Quieres perder un dedo, una mano o un brazo tratando de encubrir a una persona a la que no le importas? —Le soy fiel a mi amo y no confesaré nada, pues lo que digo es la verdad. La reina rio con gracia, pues se dio cuenta de la equivocación del hombre, quien de manera inconsciente le había dicho que tenía un amo. —Bien… Si eres así de terco, concederé tu deseo —Habló mientras sonreía con amplitud—. Llévenlo al calabozo, interróguenlo hasta que confiese. Utilicen lo que consideren necesario. ... Abro debate... ¿Poder vs amor? ¿Le cobrará factura la ambición a la reina?
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