“Narra Dylan” El simple hecho de saber que tendría que cenar con los Rogers ya era suficientemente estresante en si, como para tener que compartir también con Carlos. Nunca me he considerado a mi mismo, como un hombre egoísta, pero, con solo pensar que, al volver a casa esta noche, tendría que encontrarme con una escena, en la que, posiblemente Carlos y Alina habían congeniado, me ponía los pelos de punta. Fue por este motivo que Sali temprano de trabajo, y me pasé por el restaurante de Arthur. No tenía mucho apetito, así que, en lugar de comer, simplemente conversamos y compartimos unos mojitos. –Debes tomar determinaciones muy importantes en tu vida. – me dijo Arthur mientras preparaba mi trago. – Solo porque evadas la realidad, no significa que el problema desaparezca. ¡Venga, Dyla

