Corre a través de la lluvia sobre carretera, todavía se encuentra descalza, las zapatillas que traía puestas las ha dejado en el jardín, aun no puede creer a la velocidad con la que va, mirando cada detalle de su dirección moviéndose o estando en cámara lenta, viendo el efecto de cada cosa que observa sin perder detalle alguno, viendo a los insectos nocturnos que cada noche salen. Tirza quiere ir a casa, pero tiene miedo, mientras sigue corriendo sintiéndose tan suave como una pluma que continua en avanzando sus ojos y sentidos están más activos que nunca, algo que ella creyó ser posible. Sin darse cuenta ya había entrado dentro del bosque que se encuentra demasiado oscura, pero no es que sea así, reconoce que ya no es una ordinaria humana, ahora es más que eso y debe no solo adaptarse

