Al despertar y abrir sus ojos sintiendo el suelo donde esta acostada en algo liso que hace girar su cabeza a ambos lados, al ver de reojo que es una mesa fabricada de madera que en eso escucha decir de una voz de mujer. —Sus ojos son escarlata. —No han cambiado.—. Dice una voz amable, se siente extrañamente enferma, el roce de sus labios al pasar su lengua volvían a arder, cosa que no había vuelto a pasar el cosquilleo tanto en la lengua como en la garganta que siempre sentía, en su cuerpo frío se convirtió en esa calidez que sintió a una temperatura similar al de un humano, su corazón palpita demasiado, decide ella solo levantarse quedando sentada al mirar su alrededor, es una sala cuyo espacio es muy grande, también a las 28 chicas que se encuentran y están a su alrededor detrás de el

