CAPÍTULO 10: ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?

1690 Words
POV ALAY Me encuentro sentada en la cama observando la habitación. Anoche no pude verla con detalle debido a lo perturbada que estaba. Es extremadamente grande, de un color gris claro que contrasta perfectamente con mis ojos. Transmite tranquilidad, calma y confianza. En este lugar me siento protegida del alboroto del mundo. La habitación es el doble de grande que la mía. Cuenta con un enorme ventanal que deja entrar la luz del día y permite ver la ciudad a la distancia. Es una vista maravillosa. Hay muebles del mismo tono de las paredes, plantas decorativas, cuadros elegantes y una enorme alfombra que cubre el suelo. El baño es incluso más impresionante: espacioso, con un lavamanos amplio, un jacuzzi en medio del salón y la ducha al fondo. A un lado se encuentra un enorme espejo. Dios… todo aquí grita lujo. Ni en otra vida conseguiría todo esto. Unos suaves golpes en la puerta me sacan de mis pensamientos. Una mujer hermosa, de mediana edad, entra con una bandeja llena de comida y una cálida sonrisa. —Hola, cariño. ¿Cómo te encuentras? La palabra cariño me recuerda a mis padres, llegando a mí un poco de melancolía. —Bien… gracias por preguntar —respondo con timidez. —Descuida, cariño —dice acercándose—. Mi nombre es Mérida, pero puedes decirme Meri o Nana, como todos. —Mi nombre es Alay —respondo devolviendo la sonrisa. —Lo sé, mi niña. Si necesitas algo, no dudes en pedírmelo. —¿Podría traerme algo de ropa para cambiarme? —Por supuesto. Sale de la habitación. Mi estómago ruge de hambre. Me acerco a la bandeja: tostadas francesas, waffles de canela, frutas, café y jugo de naranja. Es demasiado. Desayuno observando la ciudad, que desde aquí se ve increíblemente tranquila. Cuando termino, voy al baño para ducharme. El agua caliente recorre mi cuerpo mientras los recuerdos de la noche anterior regresan. Las lágrimas vuelven a salir. Recuerdo a ese maldito tocándome y mi cuerpo se estremece. No quiero imaginar qué habría pasado si Nickolas no hubiera llegado. Después de un largo rato bajo el agua, salgo de la ducha… y doy un pequeño grito al ver a Nickolas recostado en el marco de la puerta. —Me asustaste. —Lo siento —dice incorporándose—. Nana trajo ropa para ti. Está sobre el lavamanos. Te dejaré cambiarte. Sale del baño. Dios mío… qué hombre. Demasiado guapo para que mis ojos no puedan ignorarlo. Seco mi cabello observándome en el espejo. Me veo mejor, aunque aún hay señales de cansancio. Me visto y salgo al dormitorio, donde Nickolas está junto al ventanal. —¿Qué tal el paisaje? —pregunto al acercarme. —Increíble… como siempre. Nos sentamos en uno de los muebles. El silencio me inquieta. —Pediré que suban tus cosas a esta habitación —dice finalmente. Abro los ojos sorprendida. —Te quedarás conmigo aquí. Y no… no dormiremos juntos si eso te preocupa. —No estaba pensando en eso —respondo, sonrojándome. Su carcajada es suave y cálida. Música para mis oídos... DIOS!! ¿En qué estás pensando? Creo que podria sufrir facilmente del síndrome de estocolmo. —¿Estás de acuerdo con eso? —pregunta. —¿Tengo otra opción? —Sí, te puedes quedar en otra habitación o... —se queda pensando por un momento —¿O prefieres volver a la anterior? Estoy atrapada, no es como si pudiera exigir. —Me quedo con la primera —respondo observando su rostro, que forma una hermosa sonrisa. —¿Que es...? —deja la pregunta en el aire para que yo la termine. —Quedarme en esta habitación - "Contigo" termino en mi mente. Sonríe. —Supongo que ya sabes todo sobre mí… pero yo no sé nada de ti. —¿Qué quieres saber? —suspira al terminar. —Nombre, edad… —Nickolas Stone. Veinticinco años... ¿Algo más? No quiero conocer los detalles sobre lo que hace. —Color favorito. Se queda mirándome detalladamente antes de hablar. —n***o. ¿El tuyo? —También n***o. —En serio? —Él alza una ceja. —Pensé que sería un rosa, morado o azul —Alguien me dijo una vez que soy como el n***o —explico—. No representa oscuridad… es la mezcla de todos los colores. Él me observa fijamente. —Quiero conocer esos colores en ti —susurra. Mi corazón se acelera. No pude evitar sonrojarme. DIABLOS!!...¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO? —Tengo que resolver unos asuntos —dice levantándose. —¿Qué pasará con Arthur? Su expresión se endurece. —Sigue en las celdas. Voy a verlo. —Entiendo —susurro. —Nos vemos más tarde. La tarde pasa tranquila. Suben mis cosas, Meri trae comida y hablamos un poco. Me hace sentir casi en casa y tengo que conocer personas en mi estancia aquí. Ya es tarde y Nick aún no pasa por esa puerta. No es que esté pendiente o quiero que llegue, solo es un dato que tiene inquieta a mi cabecita. Intento dormir. El cansancio vence rápido, aunque no he hecho nada para agotarme. … Despierto en la madrugada. La luz de la luna entra por el ventanal. Veo a Nick dormido incómodamente en un mueble. Me acerco. —Nick… Nick… Se despierta sobresaltado. —¿Qué pasa? —Tranquilo, soy yo. Estás incómodo durmiendo aquí, la cama es grande… podemos dormir los dos. —¿Estás segura? —Sí, no tengo ningún problema con eso. Nos acomodamos cada uno en su lado. Al poco tiempo se queda dormido. Lo observo en silencio. Incluso dormido es demasiado atractivo, con ese hermoso rostro y esas sonrisas de infarto que derriten a cualquiera, no puedo evitar tener malos pensamientos al notar que es tan sexy incluso dormido. Giro mi cuerpo en dirección contraria para poder dormir, si sigo observándolo, no lo voy a lograr. … La luz del sol me despierta. Él sigue dormido a mi lado. Lo observo en silencio, detallando cada una de sus facciones. —¿Disfrutas de la vista? —dice de repente. Me sobresalto. —Desde aquí se ve una hermosa vista —respondo mirando el ventanal. Se acerca a mi oído. —Sabes que no hablo de esa vista —dice acercando sus labios a mi oído. Me sonrojo. —No sé de qué vista me hablas —trato de evadir el tema, logrando que de sus labios salga una carcajada. —Sí, claro —dice con sarcasmo. Se levanta y va hacia el baño. Luego de un rato sale vistiendo unos pantalones chinos color beige, una camiseta manga larga y unos tenis blancos. MIERDA!! Este hombre fue creado por el mismísimo dios griego... Hecho a la perfección, todo le queda malditamente bien. No puedo dejar de mirarlo, es como si alimentara mis ojos con tremendo paisaje enfrente. —¿Te gusta lo que ves? —pregunta sorprendiéndome. Me regala una sonrisa ladina incitandome a hablar. —No tanto. Tiene imperfecciones. Desvío mi mirada de él. —No me gusta que me mientan. Y tú eres muy mala para eso, tus manos y orejas te delatan. Llevo mis manos a las orejas, sintiendo el calor.No quise decir nada para no avergonzarme más, ¿Cómo es que me conoce? Y yo sé casi nada de él. —Hoy es el evento. ¿Te sientes bien para asistir? Asiento. —La diseñadora vendrá a prepararte. —Ok. —Vendré a verte cuando llegue la diseñadora. —¿Saldras de nuevo? —me veo algo estúpida al preguntar. —Estaré en mi oficina, todavía tengo algunas cosas por arreglar. No espera respuesta, sale de la habitación al instante. Me levanto para ir directo al baño, para asearme y peinarme un poco antes que llegue alguien y me vea hecha un desastre. Pasado un buen rato, suenan unos pequeños golpes en la puerta, cruzando por esta Meri, no puedo evitar sonreír, verla me pone tan feliz. —Mi niña, ¿Cómo estás? —Mucho mejor ahora que te veo —respondo con una gran sonrisa, haciendo que ella haga lo mismo. —Me alegra saber que soy el motivo de tan hermosa sonrisa. Coloca la bandeja en la mesita para luego sentarse a mi lado. —¿Cómo te está tratando mi niño? —Mejor de lo que debería —bajo un poco mi cabeza. —Nick es un hombre muy bueno apesar de que muchos dicen que es un ogro, pero te puedo asegurar que en el fondo esconde un lado muy divertido y carismático, siempre procura hacer lo correcto, a su modo, claro. Termina con una cálida sonrisa que hace que me toque el alma. —¿Conoces a Nick desde pequeño? —Desde que era solo un renacujo —su expresión me hace reír. —¿Cómo era él? —no pude evitar preguntar. —Él era un joven muy alegre y sonriente que contagiaba a cualquiera con sus ocurrencias, pero... —su rostro se entristese antes de continuar —después de la muerte de su padre, su aura cambió drásticamente, aislándose de todos. Mi niño se cerró tanto que muy pocas veces lo veo sonreír, dejó de pasar tiempo con su familia para concentrarse en el negocio. Se nota la tristeza que todo esto le produce. —Lo siento, no debí preguntar - tomo su mano brindándole un poco de apoyo. —No te preocupes, cariño. Ahora come. —¿Somos los únicos que vivimos aquí? —digo iniciando mi desayuno. —No, aparte de ustedes, Arthur... Tan solo escuchar su nombre, la comida no me baja. —También vive Noé, el hermano de Nick, con su esposa y muchos de los que trabajamos aquí. —¿Nick solo tiene esos hermanos? —Falta Natasha, solo que su madre y ella se fueron después de la muerte del señor William —sus ojos se humedecen con cada palabra. Decidimos cambiar el tema hasta que se despide con un abrazo. Debo admitir que desde que la conocí, mi estancia aquí es más llevadera. A veces… incluso se siente como un hogar. Darling_Yuli
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