Aún no comprendo cómo algunas personas pueden acostumbrarse al encierro. Esto es una tortura sin que nadie me toque. Se siente como estar en una prisión… y estoy casi segura de que los presos tienen más libertad que yo en este momento.
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Mis pensamientos fueron interrumpidos por unos suaves toques en la puerta.
—¡Mi niña! —entra Nana acompañada de una mujer joven, tal vez un poco mayor que yo, y dos chicas que cargan varias maletas y estuches.
—¡Hola! —saludo con una sonrisa—. Supongo que ustedes serán las encargadas de arreglarme para el evento.
—Hola, mi nombre es Tania, seré tu estilista el día de hoy —responde con una enorme sonrisa, extendiéndome la mano—. Es un gusto conocerte.
—Alay, el gusto es mío.
—Este es mi equipo —señala a las dos jóvenes detrás de ella—. Ellas son Astrid y Leyna.
—Hola, es un gusto —dicen casi al unísono.
—Vamos, es hora de empezar contigo —dice Tania llevándome hasta uno de los muebles—. ¿Qué color te gustaría usar hoy?
—n***o —respondo sin dudar.
—Estoy de acuerdo.
Una voz masculina nos hace sobresaltar.
Nick.
—El n***o le quedará muy bien. Resaltará su belleza… y su confianza.
Siento mis mejillas arder.
—Mi niño, no nos dimos cuenta cuando llegaste —dice Nana.
—Nana —le da un beso en la mejilla—. Chicas.
—Señor Stone, coincido con usted —dice Tania tomándome de los hombros—. El n***o resaltará muchas cosas de Alay. La hará ver poderosa… y mucho más atractiva.
—Ya lo es —dice Nick, sosteniendo mi mirada.
Trago saliva.
—Bueno, manos a la obra.
Sin piedad, Tania me hace probar vestido tras vestido. Cada vez que salgo del probador, me examina con ojo crítico, buscando imperfecciones invisibles para mí.
Nick observa en silencio. Nana sonríe y aprueba todo.
Estoy agotada.
—Estoy cansada —me dejo caer en el sofá—. ¿No puedo elegir uno de los que ya me probé?
—No son lo suficientemente buenos para ti —insiste Tania—. Prueba este, por favor.
Hace un puchero.
—¿Cómo decirte que no?
Ella sonríe triunfante.
Me siento cansada para caminar más hacia el probador así que decido ahorrar energia.
—Nick, ¿podrías voltearte un momento?
Todas se quedan en silencio.
—¿Y por qué tendría que hacerlo? —alza una ceja.
—Porque necesita quitarse el sostén y probarse el vestido.
Tania lo desafía con la mirada. Yo quiero desaparecer, esta situación me hace sentir un poco de vergüenza.
Él solo sonríe sosteniendo su mirada en Tania para luego pasarla a mí.
—Nickolas —interviene Nana en tono de advertencia.
Él sonríe.
—Está bien. Iré a mi despacho.
Sale de la habitación cerrando la puerta detrás de él.
Me quito el sostén rápidamente y me deslizo dentro del vestido.
—Levanta los brazos —ordena Tania.
Coloca alfileres ajustándolo a mi figura.
—Listo.
Me giro frente al espejo.
Es largo, de tirantes finos, con un escote profundo en la espalda. Un delicado tirante de perlas cae por ella, dejando mis hombros y espalda completamente expuestos.
Provocativo, elegante... Peligroso.
—Es hermoso… pero es demasiado —murmuro.
—Es perfecto para ti —dice Tania con brillo en los ojos.
—Es demasiado expuesto en la espalda y se podrían salir mis senos a los lados por estos tirantes rebeldes.
—Solo te hace ver mucho más sexy y el problema de los tirantes se puede arreglar con unos ajustes... No discutas este es tu vestido - me ordena con una enorme sonrisa.
—Mi niña, la señorita Tania tiene razón —añade Nana—. Te queda como un guante.
—No se diga más, este es nuestro vestido —dice Tania pasando su mano por el vestido —Ahora quitátelo, necesito hacerle algunos retoques.
—¿No hay nada que las haga cambiar de opinión? —trato de convencerlas.
—No, no la hay - todas sonríen mientras asienten
Suspiro.
—Está bien… este es.
Luego viene el cabello.
—Siéntate, es hora de peinarte... Confia en mis chicas -
—Me gusta mucho tu pelo —dice Astrid tomándolo en sus manos —Es demasiado largo, podría hacer muchas cosas con él.
—Gracias, últimamente no lo he cuidado mucho.
—No te preocupes, haremos que despierte su brillo —termina levantándolo un poco.
Astrid lava, hidrata y corta las puntas dañadas. Ondas suaves, recogido sutil al frente, dejando el largo libre.
El maquillaje es de tonos tierra, natural pero intenso.
Cuando terminan, me miro al espejo y apenas me reconozco.
—Es precioso… —susurro.
—No es nada comparado con tu belleza —dice Leyna.
Vuelvo a ponerme el vestido combinado con unos tacones dorados.
—Quedaste preciosa, cariño —dice Nana, con los ojos brillosos.
La abrazo, pero Tania nos separa.
—¡Nada de abrazos! Arruinarán mi obra de arte.
Reímos.
Cuando todas se despiden, me quedo sola frente al ventanal.
La ciudad brilla bajo la noche como un cielo invertido.
El mundo sigue… mientras yo estoy aquí, atrapada, apenas sobreviviendo contra los malos pensamientos.
Pienso en mis padres.
Espero que estén bien, que sientan que sigo viva.
La puerta se abre.
Nick entra.
Camina hacia mí, observándome lentamente, de arriba abajo, hasta que se detiene a unos pasos.
Sus ojos verdes brillan.
—Te ves… espectacular —pasa su mano detrás de su nuca.
—No exageres.
—No exagero. Voltea.
—¿Para qué?
—Para ver tus alas de ángel —dice con una sonrisa moja bragas.
Siento como toda mi sangre sube directo a mis mejillas, me arden.
—No sabía que el señor Nickolas Stone era bueno con los cumplidos —susurro bajando un poco mi mirada para disimular lo sonrojada que estoy.
—No es lo único que sé hacer —dice acercándose.
Mi respiración se vuelve irregular.
—¿Qué más sabes hacer? —pregunto, tratando de sonar firme.
Se inclina hacia mi oído. Sus manos se posan en mi cintura.
—¿Prefieres que te lo diga… o que te lo enseñe?
Mi corazón late descontrolado mientras su aliento roza mi piel.
Mis ojos bajan a sus labios.
Maldito sea... MALDICIÓN!! Este hombre descontrola todas mis neuronas
Se aleja lentamente.
—Iré a cambiarme. Luego tendremos tiempo para mostrártelo.
Me lanza una sonrisa ladina antes de dirigirse al baño, desapareciendo en él.
Giro mi cuerpo nuevamente a la ventana tapando mi rostro con mis manos apenada por lo que acaba de pasar...
No pensé que un hombre tardaría tanto en arreglarse, pensé que eso era tarea de una mujer, me voy hacer vieja de tanto esperar, ¿qué tanto hace? No creo que se pueda ver más guapo de lo que ya es...
DIOS!! Retiro lo dicho.
Sale del baño deslumbrado con su bellezas.
Sí puede verse más guapo.
El traje n***o se ajusta perfectamente a su cuerpo. La camisa deja entrever su pecho. Cabello peinado hacia atrás.
Parece salido de una película.
—¿Lista? —extiende su mano.
—Lista.
La tomo un poco atontada.
Salimos de la habitación. Recorremos pasillos, escaleras, un ascensor. Hasta llegar al primer pido donde hombres custodian el lugar.
Una limusina nos espera.
Nick abre la puerta para mí como todo un caballero.
Y por primera vez desde que estoy aquí… No me siento prisionera.
Sino peligrosa.
Darling_Yuli