CAPÍTULO 12: MAFIOSOS

1621 Words
Vamos camino al evento. Nick está sentado frente a mí, pero decidí colocarme lo más lejos posible. Necesito distancia. Si me siento a su lado, aprovechará cualquier excusa para provocarme… y esta noche no estoy dispuesta a darle ese gusto. Aunque, desde aquí, la vista es bastante buena. Si que es buena. Nick no deja de mirarme. No es una mirada casual. Es lenta. Intensa. Calculadora. Recorre cada centímetro de mi cuerpo como si estuviera memorizándolo. —Deberías disimular un poco —rompo el silencio. —¿Disimular qué? —arquea una ceja. —El hecho de que me deseas... Se nota. Una risa baja escapa de sus labios, enviando una corriente eléctrica por mi espalda. —¿Y cómo llegaste a esa conclusión? —Desde que subimos al auto no has dejado de mirarme. Y no es cualquier mirada… es lujuria. Está en tus ojos. Cruzo las piernas con deliberada lentitud y acomodo mi cabello. Su mandíbula se tensa. —Tienes mucha imaginación. —No. Tengo buena observación. Tu actitud no coincide con lo que dices. Se reclina en el asiento. —Supongamos que tienes razón... —cruza sus brazos —Ahora ¿Qué debería hacer al respecto? Me quedo callada por un momento. —Nada. Mirar es lo único que puedes hacer —sonrío con falsa inocencia—. Te concedo el permiso. Ríe. —Eres increíble —ironiza. —Lo sé. Hago una pausa. —¿Puedo hacer una pregunta? —Depende. —¿Es un evento donde solo asisten mafiosos? Su expresión cambia apenas. —Hay todo tipo de personas. Empresarios, políticos… y sí, mafiosos. Mi cuerpo se tensa. —Pero no te llevaría a un lugar donde corras peligro —añade con firmeza. Y le creo, no debería… pero le creo. El auto reduce la velocidad. El edificio es imponente, iluminado con tonos cálidos que contrastan con sus paredes oscuras, elegante, exclusivo... Peligroso. Nick baja primero y me ofrece la mano. La tomo aferrándome a su brazo. Mi corazón late con fuerza. —Tranquila —murmura cerca de mi oído—. Estoy contigo. —Eso me asusta un poco. Sonríe. —No hables a menos que sea necesario… y sonríe. Acomoda un mechón detrás de mi oreja. Su roce me estremece. —¿Y si no lo hago? Se inclina hacia mí. —Te castigaré y te demostraré todo lo que puedo hacer. Mi cara se vuelve roja como un tomate al instante, prefiero callar y seguir caminando. —Me lo imaginé —suena una pequeña carcajada. Mi rostro arde. Entramos al salón, es un lugar amplio, luces bajas, sombras estratégicas, un escenario al fondo y una escalera que conduce al segundo piso. Todo respira poder. Nos acercamos a tres personas. Un rubio de ojos azules intensos. Un hombre de cabello oscuro y expresión seria. Y una mujer elegante con vestido jade. —¡Nick, hermano! Llegas tarde —saluda el rubio. Me suelto de su brazo dejando que Nick los salude. —Clariss, es un gusto verte —se dirije a la chica. —Lo mismo digo, hace mucho que no te veía —nos dedica una sonrisa. —Ella debe ser la famosa Alay, ¿cierto? —dice el rubio. —Alay Jones, es un placer conocerlos —estiendo mi mano a cada uno de ellos —No sabía que era tan famosa. Les doy una gran sonrisa mientras fulmino con la mirada a Nick. —El placer es todo nuestro —posa su mano en el pecho haciendo una pequeña reverencia —Mi nombre es Liam Johnson, ella es mi mujer Clariss Sendel y Damian Larsen. —Yo solo soy su novia —corrije Clariss, dándole un pequeño golpe en el hombro a su novio. —Encantada de conocerlos. —¿Cómo te va con la estadía junto a este monstruo? —bromea Damian. —Es… soportable —respondo divertida. Nick me lanza una mirada que promete represalias. Somos interrumpidos por un hombre que llama nuestra atención en el escenario, la subasta comienza. Objetos costosos, arte, piezas antiguas. Pero ninguno del grupo oferta para ganar algo. Empiezo a sospechar que no estamos aquí por eso. Termina la subasta y todos empiezan a dispersarse en grupos para charlar. —Alay —Clariss llama mi atencion —¿Qué te parece si vamos a la planta de arriba? —Claro, ¿te importaría? —digo mirando a Nick para obtener su aprobación. —Vayan con cuidado. Clariss se despide con un tierno beso de su novio, para luego tomar mi mano y empezar a caminar a las escaleras. Ya en la segunda planta, Clariss me guía a un pasillo que se dirige a un balcón al aire libre. —Necesitaba un poco de aire fresco. Toma una bocada de aire. —Eso fue muy aburrido. —Pensé que era la única —dije sonriente. —No, claro que no... Es nuestro deber como mujeres de ellos acompañarlos en este tipo de eventos, por mas aburrido que sea, en especial a ti. —¿A qué te refieres? —pregunto algo confundida por lo que acaba de decir. —Como mujer del líder, tendrás más responsabilidades —dice casualmente. Me quedo helada. ¿Nickolas Stone, es el líder de una organización de mafiosos? ¿Con quién estoy tratando? DIOS!! Esto es demasiada información para digerir —¿Nick es el líder? No... Nick y yo no estamos... no estamos juntos, no de esa forma —logro decir con dificultad. Mi mente se llena de piezas que encajan demasiado bien. —Creo que no me corresponde a mí decirte esto, entremos. Toma suavemente mi mano y acaricia un poco mi espalda para tranquilizarme. Logro estabilizar mi respiración a medida que volvemos con los chicos. Y entonces aparece ella. Pelirroja. Segura. Posesiva. Se acerca a Nick y trata de darle un beso siendo detenida por él. —Nick, amor, te extrañé. Mi sangre hierve. —Nick —gano todas las miradas —¿interrumpo algo? Intento sonreír pero mi ceño fruncido me lo impide. Ver a esa mujer agarrada del brazo de Nick como una garrapata hace que la sangre de mi cuerpo hierva de ira, no la quiero cerca de él. Como si escuchara mis pensamientos Nick se suelta de su agarre con fuerza y me toma de la cintura acercandome a él. —Claro que no interrumpes, llegas justo a tiempo —se adelanta Damian con una enorme sonrisa en el rostro. —¿Qué diablos haces aquí, koral? —suelta Nick con total seriedad en su rostro. —¿Cómo que qué hago aquí? Posa su mano sobre el brazo de Nick nuevamente. —Amor, quería verte y acomp... - Nick quita su mano bruscamente. —No me toques, Koral. Mantente lejos. —No me digas que intentas reemplazarme con... esta. Me lanza una mirada de desprecio para luego dirigirse a mí. —Oye pequeña, escúchame muy bien, este hombre es y siempre será mío así que quítate del medio por tú b... Ahhh!! Antes de terminar, Nick la toma del brazo y se aleja de nosotros. Me quedo rígida. Celosa. Y eso me enfurece más. —Qué mujer tan desagradable!! —dice Clariss con el ceño fruncido. —Necesito una copa. Llamo a uno de los camareros que está cerca para tomar una de la bandeja. Llevamos esperando a Nick un buen rato pero no aparece, tengo los pelos de punta, estoy empezando a pensar que se fue con esa mujer dejándome aquí tirada. —Ya cálmate, estás a punto de romper la copa en pedacitos —dice Clariss arrastrándome a sentarme —no estás en condiciones, ya tomaste mucho. —Solo es champán, aunque quisiera no podría estar ebria. —No es lo que dice tu cuerpo —me reprocha. —Nick está en camino —dice Damian observando su teléfono —Koral le montó una escena atrasándolo un poco, le tocó quedarse a resolverlo. —Ahí viene. Observamos a Nick caminar por la gran entrada. —¿Qué pasó, hermano? —pregunta Liam. —Se me puso algo difícil, pero espero que no vuelva acercarse a nosotros ni a amenazarte —dice lo último mirándome —Es hora de irnos, ya es tarde. —Espero que para la próxima nos reunamos fuera de todo esto... En mi casa —dice Damian algo emocionado dándole un abrazo a Nick. —Que así sea, hermano!! Nos despedimos de todos para luego salir del lugar donde ya nos esperaba la limusina. Tropiezo al bajar las escaleras pero Nick logra sujetarme antes de que salga rodando por ellas. —Bebiste demasiado. —Solo fueron dos copitas, no es para tanto. Me suelto de su agarre siguiendo por mi cuenta. Me siento cansada después de esta noche desastrosa. Pensé que disfrutaría salir de ese lugar después de tanto tiempo, pero llegó esa mosca y tuvo que arruinar la sopa. Aun estoy cabreada por lo que pasó. Abro la puerta del auto dejando a Nick en el intento de hacerlo, seguido entra él sentándose a mi lado, de inmediato me levanto para sentarme en la otra esquina, lo más lejos que pueda de él. Se sorprende por mi acto y se queda observándome tratando de decifrar lo que pasa. El silencio es tenso. —¿Qué sucede? —pregunta. —Nada. Cruzo los brazos y desvío mi mirada a la ventana. —Alay, sabes que no me gusta que me mientas. Frunce el ceño apoyando sus manos en las rodillas —¿Estás enojada conmigo?... Quiero la verdad —exige. Suspiro. —¿Quién era esa tal Koral? —pregunto evadiendo sus ojos. —Ella no es nadie —responde restándole importancia. ¿Nadie? Ja... Nadie Darling_Yuli
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD