CAPÍTULO 1: REGRESO A CLASES

1128 Words
CAPÍTULO 1: REGRESO A CLASE Son las seis de la mañana cuando el despertador comienza a sonar con su insoportable ruido metálico. Si no fuera porque es lo único que evita que llegue tarde a clases, ya lo habría estrellado contra la pared hace tiempo. Las vacaciones pasaron demasiado rápido. Dormir hasta tarde, salir con mis amigos y olvidar por un momento las responsabilidades de la universidad se había vuelto una costumbre peligrosa. Pero todo lo bueno termina… y la realidad siempre vuelve. Es hora de empezar un nuevo día. Me levanto de mi cómoda cama y voy directo al baño para darme una ducha rápida pero reconfortante. Después, camino hasta el armario y saco mi ropa: unos pantalones flojos, un top y una chaqueta a juego. —Alya, baja a desayunar, se nos hace tarde —grita mi madre desde la planta baja. —¡Ya bajo! —respondo, antes de que decida volver a gritar. Siempre he sido puntual y responsable. Supongo que esa es la razón por la que saco buenas notas, aunque a veces sienta que mantener todo en orden requiere más esfuerzo del que debería. Bajo las escaleras y encuentro a mis padres sentados en la mesa del comedor. Me acerco para darles un beso en la mejilla antes de sentarme. —Buenos días —saludo. —Buenos días, cariño. ¿Lista para volver a clases? —pregunta mi padre con una sonrisa. —Lista —respondo devolviéndole el gesto. —Termina de desayunar para que tu padre te lleve a la universidad —añade mi madre. Asiento en silencio y comienzo a comer. Mi desayuno consiste en tostadas francesas con sirope de chocolate y un zumo de naranja. Minutos después, tomo mi bolso y me despido de mi madre para salir con mi padre. Durante el camino a la universidad, mi teléfono empieza a sonar. Es Cora, una de mis mejores amigas. —Aly, ¿dónde estás? Llegas tarde, eso no es típico de ti —dice al contestar. —Oye, te estamos esperando afuera, así que apúrate —escucho gritar a Zoe de fondo. —Calma, chicas, ya llego… —empiezo a decir. —Eso espero —responde Cora antes de colgar. Odio cuando hace eso. Mi padre suelta una pequeña risa. —Siempre te deja con la palabra en la boca. —Sí, ya sabes cómo es —respondo sonriendo. El resto del trayecto transcurre en un silencio cómodo. Minutos después, el edificio de la universidad aparece frente a nosotros. —Espero que tengas un excelente día, cariño —dice mi padre. —Gracias, papá. Tú también. Le doy un beso en la mejilla antes de bajar del auto. Camino hacia la entrada del edificio, donde veo a mis mejores amigas esperándome. Cora, con su cabello rubio y ojos azul cielo, y Zoe, con su larga cabellera azabache y ojos color miel. Yo, en cambio, soy castaña y mis ojos grises demasiado claros siempre llaman la atención. Somos muy diferentes físicamente, pero compartimos muchas cosas: nuestra pasión por Bellas Artes, nuestras risas interminables y esa extraña sensación de entendernos sin necesidad de palabras. Las tres mosqueteras. Las abrazo con entusiasmo. —Hola, niñas. ¿Listas para empezar la tortura? —pregunto. —Sí —responden al mismo tiempo, riendo. Entramos al salón para la clase de Historia del Arte, una de mis asignaturas menos favoritas. Mientras la profesora comienza a hablar, apoyo la barbilla sobre mi mano y miro distraídamente por la ventana. Todo parece normal. Demasiado normal. Y, por alguna razón que no puedo explicar, tengo la sensación de que esa tranquilidad no durará mucho. ... Por fin llega el viernes después de una semana pesada y llena de trabajo. Estoy convencida de que los profesores se pusieron de acuerdo para cobrarnos cada segundo de las vacaciones. Apenas comenzamos clases y ya estamos saturadas. Bajo a la sala-comedor, donde mis padres conversan animadamente. —Buen día, ¿de qué hablan? —pregunto. —Recordando cómo nos conocimos —responde mi madre sonriendo. Su historia siempre me ha parecido hermosa. Se conocieron en el Museo Picasso, discutiendo sobre una obra de arte. No se soportaron al principio, pero el destino los volvió a juntar en una plaza de Málaga. Mi padre insistió hasta conquistarla… y aquí estoy yo, fruto de ese amor. —Quisiera encontrar algún día un amor así —susurro. Sacudo la cabeza para apartar el pensamiento y continúo desayunando en silencio. Más tarde, en la cafetería de la universidad, Cora está furiosa. —¡Joder, qué idiota! —dice mirando su teléfono. Mike, su novio, aún no le escribe después de una discusión. Zoe propone una solución inmediata: —¿Y si salimos de fiesta mañana? Aceptamos sin dudarlo. Luego Cora me mira con una sonrisa burlona. —Aly, ¿qué tal con Andrew? Solo escuchar su nombre hace que mi estómago se contraiga. La cita había empezado bien. Fuimos a un café cerca de la universidad y, por un momento, solo por un momento, pensé que tal vez había juzgado mal al capitán del equipo de fútbol. Era divertido, seguro de sí mismo y sabía mantener una conversación… hasta que mencionó mi carrera. —¿Bellas Artes? —había dicho, apoyándose en la silla con una sonrisa condescendiente—. No quiero sonar ofensivo, pero el arte no tiene mucho futuro en el mercado real. Cualquiera puede pintar algo bonito sin estudiar años para eso. Recuerdo perfectamente cómo sentí que algo dentro de mí se rompía. El arte no es solo una carrera para mí. Es mi forma de ver el mundo. Es lo que amo. Pero él siguió hablando, como si supiera más que yo sobre mi propia vida. —Deberías pensar en algo más estable —añadió—. Solo es un consejo. Un consejo. Como si mi pasión fuera un error. Como si mis sueños fueran un pasatiempo. Como si yo fuera una niña ingenua. No grité ni hice una escena. Solo terminé la cita antes de tiempo y me fui. —Espero no volver a verlo —digo ahora, apretando la mandíbula—. Hay personas que creen que pueden opinar sobre tu vida sin entender nada de ella. Mis amigas intercambian miradas, comprendiendo. —Que idiota —dice Cora, frunciendo el ceño y apretando sus manos en puños. —Definitivamente es un idiota, dime que le pateaste el culo —dice Zoe, tambien enojada. —Ganas no me faltaron, pero me contuve... Espero no volver a verlo —respondo. —Me parece bien —ambas asiente en acuerdo. —Hora de volver a clase —digo mientras levanto mi hermoso trasero de la silla y mis amigas hacen lo mismo. Después de la última clase sobrevivimos oficialmente a la semana. Darling_Yuli
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