Definitivamente Reginald Junot me vuelve loca, aunque de buena manera porque me divierte, y ya voy entendiéndole un poco. Siempre aparentando ser el agrio señor gruñón y mandón, al que solo le hace falta que le sacudan un poco el trasero dejándolo fuera de su confort. Poniéndolo en aprietos para sacar a relucir su verdadero yo. Su cara está seria «bueno, por lo general es así», solo que más de lo acostumbrado. Se puso así desde que le hice caer en la cuenta de que lejos de ponerme en un plano normal con sus inventos, ocurriría lo contrario. Haberme traído con él ya iba a generarle comentarios, y añadir que soy “su compañera” iban a levantar una ola bastante grande. Me causa gracia su actitud, también curiosidad. Tal vez estoy siendo atrevida al sonsacarle, pero es que se lo ha buscado.

