Capitulo 5.- El Demonio Sandoval

1634 Words
Los rayos del sol golpearon fuertemente su rostro, se movió un poco en la suave cama pues no quería levantarse, se sentía lo bastante cómoda en ese momento pero recordó que no podía, debía levantarse. Dos fuertes dolores la azotaron en ese momento, el primero venía de su cabeza, resaca. El segundo venía de su entre pierna, levantó la sábana y se encontró con una pequeña mancha de sangre, por mala suerte estas eran blancas. Cuando hizo el amor con Dylan la primera vez no derramó sangre, pero anoche y tal vez por la rudeza en la que Elisa la tomó lo hizo. Una ráfaga de imágenes apareciendo en su mente, como Elisa tomaba su rostro haciendo tanta fuerza que seguramente alguna marca debía de tener, había sido una noche horrible, nunca se había sentido tan mal después de algo, sentía que había sido tomada a la fuerza por esa mujer que había empezado a ser su mayor desafío en la vida ¿cómo podría sobrellevar aquello si ni siquiera sentía una mínima atracción por ella? Ah! ya despertaste - le dijo la mayor entrando a la habitacion- Daniela la miró y no pudo evitar estudiarla rápidamente, llevaba su cabello amarrado en una cola de caballo dejando unos mechones libres caer por su rostro, vestía una bata de baño negra con los tres primeros botones abiertos, se notaba condenadamente sexi, Elisa Sandoval era una mujer que podía hacer dudar hasta a la más heterosexual. Ehmm si - dijo saliendo de su aura un momento- ¿queda tiempo suficiente para arreglarme? - le pregunto sin conocer la hora exacta - De sobra, deberías desayunar primero y luego te arreglas - le ofreció mordiendo una uva con mucha sensualidad- Aquello no pasó desapercibido para Daniela, quien comenzaba a mirar un poco más a esa mujer que de ahora en adelante llamaría su esposa. Claro...auch - dijo tratando de levantarse - ¿Pasa algo? Me duele - dijo haciendo referencia su zona íntima- Elisa se quedó mirando fijamente las sábanas justo en donde estaba la mancha de sangre. Me dijiste que no eras virgen - le cuestiono - No lo era, tuve relaciones una vez con mi... - se detuvo en seco ya no podía referirse de esa forma al chico- con mi ex novio - termino la frase- ¿Una vez? - le pregunto mirandola extrañada - una vez basta para quitarte la virginidad, pero tal parece que no fue así con el, no te lo hizo como debía. Si me lo hizo como debía- repico con molestia - fue delicado y tierno, algo que tu no pudiste, seguramente me rompiste por que fuiste demasiado ruda conmigo, me imagino que estas acostumbrada a cogerte alguna puta que si aguanta cualquier trato sadomasoquista. Un golpe seco sono en el lugar. Daniela quedó en shock con la cara ligeramente volteada y roja por el golpe. Vamos a poner los puntos claros aquí- empezó hablando Elisa con molestia - ¡Me das asco! - le grito Daniela con lagrimas en los ojos- No eres más que una niña caprichosa, y yo te voy a enseñar a respetar - le dijo tomándola fuertemente de los brazos - ¡Sueltame! - le grito tratando de safarce- Escúchame bien lo que te voy a decir por que no pienso repetirlo nuevamente solo con palabras, no soy de tolerar nada, y tu actitud de niña malcriada me esta colmando la paciencia, no me busques porque créeme que me vas a encontrar y no será nada bien para ti - con cada palabra hacia más presión en los brazos de la joven provocándole mucho dolor- quiero llevar la fiesta en paz y por tu bien controlate, no quiero hacerte sufrir pero créeme que si sigues como vas voy a hacerlo y mucho. Daniela no podía sencillamente dejar de llorar, Elisa era una maltratadora, le había dado una cachetada y ahora la estaba tratando psicológicamente, aquello era muy peligroso, podía llegar a ser capaz de mucho más si no hacía lo que ella quería. Ahora vas a pedir tu desayuno, vas a comer luego te vas a preparar y nos iremos a nuestra luna de miel ¿me entendiste o te lo tengo que explicar mejor? Si entendí- le dijo entre llando- Elisa la soltó pero no sin antes tirarla fuertemente contra la cama. Se quedó un momento en esa misma posición, derramando lágrimas de dolor por ese infierno que estaba comenzando a vivir, se sentía terriblemente mal. Luego de un rato, seco sus lágrimas se levantó de la cama sintiendo un gran dolor de cabeza, aquello la estaba matando y necesitaba urgentemente una pastilla, camino a las afueras de la habitación en donde Elisa caminaba de un lado a otro contestando una llamada. Te llamo luego - dijo mirando a su esposa entrar- ¿ya pediste el desayuno? No, quería decirte que me siento muy mal, me duele la cabeza y así no podré comer. Te dije que no tomaras tanto, esas son las consecuencias - le regaño- siéntate un momento - le ordeno - Daniela le hizo caso y tomó asiento en el gran sofá. Toma esto - le dio unas pastillas con un vaso de agua- te lo quitará en un instante, sufro de migraña y me ayudan mucho me imagino que a ti más rápido. Sintió como aquellas píldoras pasaban por su garganta raspandola, recostó su cabeza en el sofá con los ojos cerrados, solo quería que ese dolor terminara ya. ¿Que quieres comer? Yo te lo ordeno. ¿Tu que comiste? - le pregunto aún en la misma posición- Solo café, no tengo hambre. Comere algo en el avión. Solo quiero café. Daniela te sientes mal, te voy a pedir un jugo para que te vuelva la energía al cuerpo, espera a que se te pase y luego te das un baño. Elisa parecía ser una mujer normal cuando no habían peleas de por medio, tal vez si Daniela ponía de su parte un poco podría disfrutar del viaje a Grecia, no quería recibir malos tratos y mucho menos cachetadas por parte de la mayor, trataría en lo menos posible de colmarle la paciencia. Tal y como la empresaria le había dicho, las pastillas hicieron efecto rápido, se tomó el jugo luego y una ducha para poder refrescarse y ser ella nuevamente. El vestuario que había decidido para el viaje era sencillo una falda color n***o con una blusa azul claro, unos tacos altos y una chaqueta larga del mismo color de la falda. Al salir Elisa se levantó y la miró con una sonrisa. Estas muy linda - le dijo acariciando su rostro - Gracias, que bueno que te guste - le dijo bajando la mirada, pues los ojos de Elisa aún la intimidaban- No quiero lastimarte otra vez, solo no me hagas perder la paciencia y estaremos bien si? - le dijo tomando sus manos- Esta bien - le dijo mirandola- Elisa le regaló una última sonrisa y juntas tomadas de la mano salieron rumbo al aeropuerto. Cuando llegaron no pasaron por el tradicional check in y eso le extraño a la castaña, pero prefirió no preguntar y dejarse llevar por la mayor. Entraron a una camioneta que las condujo hacia una parte alejada de la pista de aterrizajes, ahi las esperaba una espectacular jet privado. ¿Es tuyo? - le pregunto Daniela incrédula- Nuestro - le respondió ella con una sonrisa- Daniela mordió su labio inferior, estaba empezando alumbrarse con tantos lujos a su alrededor. Entraron al hermoso y confortable jet que las llevaría directo a su luna de miel. Buenos días Elisa, que placentero tenerte nuevamente aquí- era una esbelta mujer que al parecer era la aeromoza del avión privado- La mujer se acercó a la mayor posando su mano en el hombro de la empresaria. Kyle que bueno verte - le respondió con cierta picardía que Daniela no pasó desapercibida- Narra Daniela Elisa Sandoval resultaba ser la mujer más cínica de mundo, y les juro que no me sentía celosa de su coqueteo con aquella mujer, les juro que me daba igual, solo que se suponía que yo era su esposa por respeto debía controlarse, se notaba que aquella mujer ya había pasado por su cama, seguramente como muchas más. Ella debe ser tu esposa - ah hasta que por fin notaban mi existencia - Si, ella es Daniela - me presento- Un placer señora Sandoval y felicidades por el reciente matrimonio- claramente se notaba que su sonrisa era fingida, se moría por estar en mi lugar- Créeme cariño yo desearía estar en el tuyo y no tener que llevar esta carga de haberme casado con una mujer a la cual no amo ni soporto - pensó la menor- Gracias- fue lo único que pude responder, sentía que iba a vomitar al notar como Lauren se comía con la mirada aquella mujer - Cualquier cosa que necesiten me llaman por favor - dijo antes de retirarse - Sabia que debía llevar la fiesta en paz para no provocar el demonio Sandoval pero sentía la necesidad de molestar un poco a mi rígida esposa. Seguramente te acostaste con ella - le dije con una sonrisa de medio lado - ¿ a que viene eso? - me pregunto mirando con una ceja levantada - La forma en que la mirabas y ella a ti, seguramente ya la conoces completamente. No deberíamos hablar de esas cosas - sentencio- ¿Por qué no? Es divertido, pero esta bien, si así lo quieres, voy a dormir un rato, procura no tener sexo con ella aquí no quiero escucharlo puedo vomitar. Antes de cerrar los ojos vi como Elisa movia la cabeza con desaprobación y yo solo no podía aguantar las ganas de reírme en su cara, resultaba divertido aquello.
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