Daniela sentía que aquella inmensa panza acabaría por partir su columna en dos, los dolores y sus pies hinchados se estaban volviendo una tortura con el pasar de esos pocos días que le quedaban antes de dar a luz. Dios mío - se quejó levantándose con dificultad de la silla en el patio trasero de su casa- Ya falta poco Dani - le aliento su madre- Si Dani, calma, se que es difícil- intervino su suegra- ¿Para cuando te dieron fecha? - pregunto Eliana - Viernes - dijo colocando su mano en la espalda - Sintió como unos suaves y fuertes brazos la rodearon desde su espalda y un pequeño llanto la hizo voltear de golpe. ¡¡Noah!! - grito con emoción- Era Elisa junto a su hermano Fabio quien traía en brazos a un emocionado pequeño Noah al ver a Daniela. El bebé le estiro los cortos brazitos

