—Pero… —me sentí insegura del consejo de Berenice y recorrí el lugar con la mirada, tratando de encontrar a Charles, pero no lo vi ni en la barra. —¿Pero qué? Te ves maravillosa esta noche. Ningún hombre debería resistirse a bailar contigo. Me sentía bonita y atractiva con ese vestido que me había puesto en mi auto, pero no estaba segura de que algo como ir y decirle a Charles que me llevara a bailar, podría funcionar. —No lo sé, Bere… —Has visto cómo lo hago yo —me dijo—. Tienes que ser coqueta. Siéntate a su lado y tócalo, los hombres se excitan fácilmente. Una vez lo tengas caliente, no habrá forma de que se niegue. Estará ansioso de frotar su polla en tu culo. Mis ojos se abrieron al escuchar sus obscenas palabras dichas con tanta naturalidad, pero al mismo tiempo la idea de qu

