En medio de la oscuridad, un silencioso vehículo se detuvo frente a las joyerías de Jonas Kock. Descendiendo con sigilo, James, con su amplia experiencia en el bajo mundo del crimen, junto a sus fieles cómplices, Beverly y Kansas, se disponían a llevar a cabo su próximo golpe.
—No quiero fallas,el mínimo error o cabo suelto nos puede llevar a prisión.---Añadió James mientras se colocaba el pasamontañas en su rostro.
Ambos acompañantes asintieron en señal de haber entendido.
La misión estaba en marcha y la adrenalina fluía por las venas de los delincuentes mientras se adentraba en el imperio de las joyas de Kock. Julieta, la mente maestra detrás de este plan meticuloso y bien elaborado esperaba en su mansión. Para ella, esto no era solo un robo, era una venganza contra los engaños de su marido, quien estaba feliz de la vida pensando que ya se había salido con la suya.
Con experticia y rapidez, el trío de ladrones comenzó a desactivar las alarmas y luego procedieron a vaciar las vitrinas.
—Vamos a la bóveda,allí tiene dinero y joyas más costosas.---Les animó James.No fue difícil conseguir la clave de la misma,Koch era muy básico a la hora de colocar claves.
Al abrir la bóveda pudieron apreciar que guardaba las preciadas joyas de Kock. Diamantes y esmeraldas destellaban.
Cada movimiento era calculado, era parte de una coreografía delictiva perfectamente ejecutada.
Mientras tanto, Julieta está en su hogar recordando cada mentira, cada traición que la había llevado a planear esta osada hazaña.
El tiempo parecía detenerse en aquel momento ante la audacia de aquellos que desafiaban la ley en busca de justicia a su manera. Las joyas brillaban con un resplandor tentador,y los ladrones llenaban sus sacos,dejando el negocio limpio.
James se dirigió a Beverly y Kansas en un susurro tenso pero decidido.
— No podemos perder tiempo.apuremos el paso.
La tensión en el aire era palpable, pero cada uno sabía que debían permanecer concentrados si querían tener éxito en su misión.
¡Listo!,jefe—Dijo la chica.
—James,mira este tipo tiene una caja fuerte en su oficina.
—Kansas,vamos a abrirla también.
Finalmente, con un chirrido suave, la caja fuerte se abrió revelando un tesoro de joyas centelleantes. Los ojos de los ladrones brillaban con codicia ante la vista de tanto lujo y riqueza encerrados allí.
¡Bien hecho, chicos! Ahora, rápidamente, empacamos todo y nos marchamos. Tenemos que salir de aquí antes de que la seguridad se dé cuenta.
Julieta y los ladrones habían logrado su cometido, habían obtenido su parte del botín y ahora era momento de celebrar. La mansión de Julieta estaba llena de risas y brindis, cada uno disfrutando de su recompensa.
Beverly y Kansas se despidieron y esperaban a James en el auto.
–Esta es la despedida.--Dijo James mientras la miraba con deseo.
–Adiós James,fue un placer conocerte.
–Espero algún día volver a verte y ser una mejor persona para tí.
Julieta se acercó y besó sus labios,ambos se corresponden,luego de un suspiro James agregó–Adiós Julieta.
Julieta sintió una opresión en su pecho,en poco tiempo había germinado en su alma la semilla del amor.
Con un nudo perpetuo en su garganta avanzó a su minibar y se sirvió un trago de whisky,era tanta su soledad que sintió que las paredes de la casa se unían para aplastarla.
Subió las escaleras corriendo,tomó su bolso de mano y las llaves de su auto,necesitaba salir, respirar aire puro o al menos ver gente,desde que Jonas se marchó de su lado,ella permanecía sola,había despedido a los empleados,nada más venía la mujer del aseo,tres veces por semana.
Condujo hasta un bar y allí sentado en la barra lo vio,Julieta no se sorprendió al verlo.
—Hola,supongo que el destino se niega a que nos despidamos.
Se quedó extrañado , sin saber cómo reaccionar ante las palabras de Julieta,pero ella no le dio tiempo para responder, lo tomó de la solapa de la chaqueta y lo atrajo hacia ella.
Los labios de Julieta se encontraron con los del joven en un beso apasionado, lleno de deseo y entrega.
—Julieta,yo quería decirte que…
Ella lo calló con sus besos y el hombre se dejó llevar.
—No digas nada,vamos a mi mansión.
No había lugar para la duda o la inhibición, sólo el calor de sus cuerpos fundiéndose a fuego lento. La habitación se llenó con el sonido de sus gemidos y susurros, mientras se entregaban el uno al otro con una pasión desenfrenada.
Bajo la tenue luz de la habitación, ellos se amaron una y otra vez, perdiéndose en el éxtasis del momento. Cada caricia, cada beso, cada mirada era un recordatorio del placer que compartían, de la conexión única que tenían.
Cuando finalmente el amanecer llegó y los primeros rayos de sol iluminaron la habitación, los amantes se miraron a los ojos con complicidad. Habían compartido algo especial esa noche, algo que nunca olvidarán.
Con un suspiro de satisfacción, Julieta se levantó de la cama y se vistió con gracia, mientras él la observaba en silencio.
—Hasta luego, Julieta —dijo él con una mezcla de ternura y alegría en su voz. Ella le sonrió con dulzura y le dio un beso en los labios antes de despedirse.
Cuando él cerró la puerta Julieta se quedó sola en la habitación, perdida en sus pensamientos. Recordó cada momento que había compartido con ese hombre, esa noche, cada risa, cada caricia, cada beso.
Y se dio cuenta de que, aunque su tiempo juntos había sido breve, la huella que había dejado en su corazón sería eterna. Con una sonrisa en los labios, se recostó en la cama y cerró los ojos, agradecida por la experiencia única que acababa de vivir. Ella recordó que la noche anterior después de hacer el amor con intensidad y pasión, se quedaron abrazados en silencio, disfrutando de la proximidad del otro. Sabían que esa era la última vez que estarían juntos, pero el recuerdo de esa noche quedaría grabado en sus corazones para siempre.
Un suspiro salió de su pecho y las palabras que se dijeron resonaban en su cabeza.
—Quiero volver a verte---Susurró ella parada en su habitación aún desnuda.
¡Tus deseos son órdenes!
¿Qué haces aquí?
—Me regresé porqué no había caminado diez pasos y ya te extrañaba.
Los dos se miraron sin decir nada por breves instantes.Julieta rompió el silencio con voz suave y melancólica—esto ha sido increíble. No olvidaré nunca esta noche juntos.
Él la miró a los ojos con una mezcla de tristeza —Yo tampoco, Julieta. Ha sido una experiencia única, una que nunca olvidaré.
Se quedaron en silencio por unos segundos, cada uno perdido en sus propios pensamientos, sabiendo que tenían que despedirse.
Finalmente, Julieta rompió el silencio de nuevo—No podemos cambiar lo que somos o lo que hacemos, pero siempre recordaré este momento contigo.
—Te llevó tatuada en mi alma.
La pasión se volvió a apoderar de sus cuerpos e hicieron el amor con más intensidad.
—Te quiero para bien Julieta.
—No hablemos de sentimientos.
—Tienes razón es muy temprano para ello,me alivia al menos saber que me correspondes.
Ella le dio un beso,y el joven le dijo que haría un breve viaje y volvería por ella.El corazón de Julieta había encontrado el amor y no le importaba el pasado de James.