CAPÍTULO — La verdad detrás de la fiebre Esa noche, para Thomás Guzmán, no fue nada buena. No hubo descanso real, ni alivio verdadero. Solo un cuerpo debilitado y una mente que empezaba, por fin, a romper el dique del olvido.Estaban volviendo los recuerdos. La fiebre había sido alta. Violenta. De esas que no solo queman la piel, sino que abren grietas en la memoria. Isabella Cruz estuvo junto a él durante horas, bajando como pudo la temperatura, cambiando los paños, vigilando cada respiración como quien cuida algo que teme perder… pero también como quien ya perdió demasiado. Esa noche ella había ido a despedirse , pero se quedó porque estaba enfermo. Cuando Thomás despertó, lo hizo sobresaltado. Con la garganta seca. Con la cabeza pesada. Con el corazón latiendo de una manera di

