CAPÍTULO — Cuando el miedo cedió al amor La fiebre no bajaba. No subía de forma alarmante, no era un cuadro grave, lo sabían los dos. Erika lo sabía mejor que nadie. Había estudiado, había visto decenas de casos iguales. Y aun así, cuando se trataba de Benjamín, la lógica se le desarmaba como un castillo de arena frente al mar. Matías miró el termómetro una vez más y después levantó la vista hacia ella. —Vamos al médico —dijo con calma, pero sin margen de discusión—. No nos cuesta nada. Yo te llevo. Erika dudó apenas. —Matías… no parece nada serio. Puede ser un virus leve, o… —O puede ser otra cosa —completó él, sin dramatizar—. Prefiero quedarme tranquilo. Y que vos también lo estés. Sé que aunque seas enfermera estás igual que yo… nerviosa. Ella lo miró unos segundos. En otro mom

