CAPÍTULO — El hombre que volvió sin memoria El primer impacto no fue la base, ni los uniformes, ni las cámaras. Fue ella. Su esposa. Esa mujer hermosa que lo miraba con lágrimas contenidas en los ojos. Thomás Guzmán la vio desde lejos apenas llegó a la base, incluso antes de que su madre se aferrara a su cuello con desesperación y de que Isabella apretara con más fuerza su brazo para sostenerlo. La vio como se ve algo que debería ser esencial, algo que pertenece al centro mismo de la vida, pero que no logra ordenarse en la cabeza. Una figura detenida en el borde de la escena, una presencia que no gritaba, que no corría hacia él, que no reclamaba su lugar de esposa… y aun así, lo desarmaba. No alcanzó a ver con claridad el color de sus ojos. Vio el cuerpo rígido, la forma en que soste

