Bárbara le contó a Richard, con detalles, todo lo sucedido en su disparatada experiencia como detective. Él la escuchó en silencio, con el rostro tenso y los ojos encendidos por la rabia, aunque nunca la interrumpió. Oyó con paciencia cada palabra, hasta la parte donde ella y Kristin recibieron un merecido regaño de Rogers Montgomery. —¿Cómo fuiste capaz de hacer todo eso? —¡Lo necesitaba! Me urgía confirmar que Martín estaba aquí y saber qué hacía y por qué se escondía de esa manera. ¡Necesito respuestas! —Ponerte en peligro no es la mejor forma de obtenerlas. —Sé que no, pero ya estaba allí. Nunca imaginé que el lugar sería tan deprimente, que haber ido en el auto de Kristin nos delataría y haría que esos delincuentes se interesaran en nosotras. Nunca había hecho eso. —Y nunca vol

