Melissa entró como un huracán en la oficina y avanzó hasta el escritorio. Richard iba detrás, apresurado por mantenerse cerca para detenerla cuando descubriera a Bárbara. No iba a permitir que la lastimara. Se desconcertó al hallar el lugar solo. Ni siquiera su secretaria se encontraba dentro. —Vengo a hacer un trato contigo —expuso Melissa al girarse hacia él y enfrentarlo. Richard se irguió y guardó las manos en los bolsillos de su pantalón. La observó con recelo. —¿Qué trato? —Me quedaré viviendo en el departamento de tu tío. Con mis amigas —aclaró eso último—. A cambio de que me ayudes con la denuncia que me llegará de Dubai. Él entrecerró los ojos hacia ella. —¿Ya confirmaste que lo que te dije sobre los Calafat es cierto? Melissa se inquietó por un momento, pero casi enseguid

